EL QUE ROMPIÓ EL ‘ESTUPIDÓMETRO’

10 de febrero de 2026

Está completamente comprobado que cuando el comunismo se adueña de un país hasta una vaca tuberculosa puede asumir la presidencia de la dictadura.   

El motivo es, según el capturado venezolano Nicolás Maduro, porque “cuentan con millones y millonas de adeptos”.

 Cualquier cretino puede asumir las riendas del poder, pero esto fue el colmo de los colmos: Venezuela tuvo al frente del país, al más bruto de todos los brutos del orbe terrestre, un cretino llamado Nicolás Maduro quien hizo lucir como simplemente mediocres hasta a renacuajos como Daniel Ortega y Miguel Díaz Canel. 

 No creo que existe un solo gobernante en el mundo entero -y a través de la historia global- que diga que:  “Vamos a repartir gratuitamente 35 millones de libros y libras para los escolares”.

Ni Raúl Castro -con todo lo gay que es- se hubiera alegrado diciendo que: “Jesucristo multiplicó los penes”. 

Dijo recientemente “La gente es ingrata y protesta por todo a pesar de que él trabaja y se sacrifica las 35 horas del día”.

Lo que sucede es que algunos venezolanos según él “Se han quedado estancados en la Guerra Fría del año 1715”.   

Pero aquí el alcornoque fue sincero diciendo que  “No se equivoquen, los capitalistas especulan y roban igual que nosotros los bolivarianos”.

Algunos se asombraban de que   las cosas iban tan mal en esa nación a pesar de que fue precisamente él  quien descubrió “una aguja en un panal”… Según esta bestia: ¿Qué culpa tiene Venezuela de que maten a alguien y al día siguiente esté muerto?. 

 Pero, el hoy cautivo y friolento ex dictador  estaba muy claro en que “Lo que sucede en Venezuela  no es conocido en el mundo entero porque los “encuestólogos” no dicen la verdad”.

Desde luego, tengo algo que agradecerle mucho porque yo estaba equivocado sobre los orígenes de la civilización Maya y gracias a este “genio” venezolano me enteré de que los Mayas son de Mayami.

 En mi humilde opinión, a la hora de presentarle los cargos y  acusaciones debían agregarle que  ¡rompió el estupidómetro!

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