Por José “Chamby” Campos
Durante las últimas semanas he estado reportando sobre los playoffs del Football Americano, colegial por la razón de que este encuentro final se llevará a cabo en nuestra ciudad de Miami, para ser más exacto Miami-Dade ya que el estadio Hard Rock se encuentra al norte del condado.
También he comentado sobre la posibilidad de que los dos contrincantes podían ser la universidad de Indiana y la universidad de Miami, UM, donde los protagonistas de ambas escuadras son cubano-americanos residentes del patio. Pues bien, mis vaticinios salieron a la perfección y estos dos clubs se medirán la noche del lunes 19.
Ni un libreto del genial Félix B. Cagnet ni la pluma de la magistral Delia Fiallo pudiera haber generado un preámbulo al final como el que aquí en vida real vamos a presenciar. No importa que equipo salga victorioso, el verdadero ganador será la ciudad de Miami.
Nuestra metrópolis recibirá una infusión de capital enorme debido a que las dos escuelas cuentan con una gran cantidad de seguidores que visitarán y muchos asistirán al juego final. Nuestra área la cual es deseada a través del planeta obtendrá una publicidad mundial invaluable.
Sin embargo, la victoria mayor nos las llevaremos nosotros; la comunidad cubana en el exilio. Sin duda alguna tenemos que sentirnos extremadamente orgullosos. Si siempre estamos reflexionando en los triunfos de nuestros paisanos, este evento demuestra un logro más de nuestra raza. Un triunfo en el campo del deporte más estadounidense que existe. Dos cubano-americanos que nos representan dignamente y que sus triunfos cuentan el caminar del exiliado cubano. Un sacrificio total que no acepta excusas y se sobrepone para llegar a la meta trazada.
Mario Cristóbal y Fernando Mendoza un dúo para la historia
Comencemos con Mario el dirigente de los Huracanes de Miami. Primera generación nacida en EE.UU. hijo de los exiliados Luis y Clara Cristóbal quienes después de abandonar la isla comenzaron una nueva jornada en la capital del exilio. Aquí nació su hermano Luis Jr. y después él.
El matrimonio creó un ambiente de disciplina y responsabilidad que ha perdurado a través del tiempo en sus dos hijos. Mario siempre hace el cuento de cómo su abuelo, antiguo militar en Cuba, los hacía marchar bajo el sol para disciplinarlos.
Ambos padres laboraron arduamente hasta casi el momento en que fallecieron. Luis creó su propio negocio y Clara trabajó por muchos años en la industria de concesionarios de automóviles. Sus prioridades siempre fueron basadas alrededor del núcleo familiar, ingredientes que los herederos han continuado en sus propios hogares.
Desde sus comienzos en el deporte Mario siempre ha sido un triunfador. Primero cuando recibió una beca para jugar en UM no solo se ganó la posición, sino que contribuyó a que los Huracanes se coronaran campeones nacionales en dos ocasiones. Luego más tarde en su trayectoria como coach, se convirtió en un excelente reclutador y analizador de talentos lo cual también le consiguió otro anillo de campeón como asistente en la universidad de Alabama.
Antes de regresar a su Alma Mater elevó a la universidad de Oregón a un plano nacional donde nunca jamás habían estado.
Su comienzo como dirigente fue en la universidad de FIU donde en mi opinión hizo un trabajo titánico. En tan solo cuatro años tomó una escuadra que había perdido 14 juegos consecutivos y los llevó a la postemporada por primera vez de su historia el cual resultó en una victoria.
En el caso de Fernando Mendoza tenemos un miembro de una tercera generación nacida fuera de Cuba. Su linaje se remonta a la época del Cardenal Mendoza, consejero de los Reyes Católicos Isabel y Fernando.
Sus genes atléticos provienen de sus padres Fernando y Elsa. Él practicó Football y ella jugó tenis, irónicamente fue miembro del equipo de UM.
El joven se ha convertido en un modelo de lo que puede conseguir una persona cuando tiene la confianza y el apoyo. Saliendo de High School fue clasificado 134 entre los jugadores de su posición.
Como quarterback de los “Hoosiers”, su actuación en el campo demuestra una capacidad natural para liderar bajo presión. Su talento abarca todos los ángulos. Desde su cualidad física, seis pies 5 pulgadas y 230 libras, su velocidad y brazo combinados con su habilidad para leer defensas lo convierten en un arma letal.
Poder presenciar un partido del joven paisano es una oportunidad para ver a un artista en plena acción. Su juego se puede igualar a la labor de un cirujano.
Este muchacho reúne todas las calificaciones de un ejemplo a seguir. Una fe católica que haría orgulloso a su antepasado el Cardenal. Nieto que menciona a sus abuelos como los constructores de unas grandes familias y un hijo que no cesa de darle crédito a sus padres por todo lo que le han proveído. En particular su madre que es víctima de la esclerosis múltiple y su más grande fanática.
En adición de los protagonistas, tenemos que mencionar que dentro de las filas de Indiana y UM hay varios hijos o nietos de compatriotas e interesantemente TODOS están atados al colegio Marista Christopher Columbus en el vecindario de Westchester.
Por el lado de Indiana nos encontramos con su hermano Alberto quien a su vez es su suplente en la posición de quarterback. Los dos y su padre representaron a la secundaria como jugadores.
De parte de los Huracanes está Alex Mirabal, ex compañero de Mario desde sus años de High School donde compartieron en el equipo de Football junto al padre de Fernando Mendoza, es el director de la línea ofensiva e hijo de los cubanos Jorge y Sally Mirabal. En tercera generación criolla están los jugadores Ryan Rodríguez, Raúl Aguirre Jr y Vicente González. Los últimos dos son retoños de antiguos jugadores del propio deporte. Aguirre Jr. a pesar de que no estudió en Columbus su padre sí fue miembro de los “Exploradores” inclusive su coach fue Mirabal. Vicente es hijo del All-American miamense Joaquín González, que de coronarse UM se convertirían en la primera pareja de padre e hijo en haber ganado un campeonato nacional en dicho plantel.
Me despido diciendo que hasta en el deporte de Football hemos triunfado y como dice la canción “Que culpa tengo yo, de haber nacido en Cuba”.








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