POR LUIS DE LA PAZ
Especial para LIBRE
Hace un par de meses, quizás ligeramente algo más, el escritor y editor Rodolfo Martínez Sotomayor me llama y me deja saber con la satisfacción de haber hecho algo que le alegraba, que acaba de publicar Momo, un nuevo libro de Pulido. Para él y para mí, y hasta para un grupo de escritores, al decir Pulido queda establecido que se trata de Juan Francisco Pulido, un joven narrador, poeta, muy vinculado a la iglesia católica en Cuba, que vivió poco, apenas 22 años y que dejó una profunda huella en quienes lo conocimos y leímos su primer y único libro publicado en vida, Mario in the Heaven’s Gate y otros cuentos suicidas, por el que recibió el Premio de Narrativa Vitral 1999, galardón que entregaba la revista católica Vitral en Cuba.
Momo (Editorial Silueta, 2024) es un libro muy singular dentro de la apretada obra de Pulido, pues se trata de minirrelatos, anécdotas, viñetas, enseñanzas para niños, cargando cada uno de ellos un mensaje lindo y positivo. Rodolfo en la contraportada del libro lo expresa con claridad: “Solo el espíritu de un niño-adulto, puede enseñar con la sutileza del lenguaje. La inocencia no está exenta de sabiduría en los cuentos del Momo, porque ella proviene de la Fe, más que del tiempo”.
Juan Francisco Pulido nació en Cienfuegos el 14 de noviembre de 1978 y se privó de la vida el 27 de febrero de 2001 en Saint Paul, Minnesota, donde había llegado poco tiempo antes con la idea de continuar su formación, pero el frío intenso, la soledad, la lejanía de todo lo poco que había conocido se le desmoronó de repente, y se suicidó a los 22 años.
Pulido había llegado a Estados Unidos en 1999, precisamente el mismo año en que literariamente recibe un espaldarazo con el galardón que entregaba, creo, la Arquidiócesis de Pinar del Río. Sus últimos tiempos en la Isla fueron de rebeldía total, y ser rebelde y librepensador cuando se vive bajo un régimen totalitario, se tiene un precio que pagar.
En su entrada en la página de Wikipedia se lee: “colaboró con sus artículos para las revistas Fides (publicación cultural católica de la diócesis de Cienfuegos) y Renacer (revista católica). Fue líder de un grupo de jóvenes católicos que abogaban por los Derechos Humanos. Fue detenido el 10 de septiembre de 1996 y conducido a las oficinas municipales de la seguridad del estado donde es interrogado. En 1997 se incorpora a la Facultad de Letras de la Universidad de Cienfuegos. En noviembre de ese año se niega a participar en las elecciones nacionales, donde se ratificaba, como única opción electoral, al partido comunista por lo que el 18 de mayo de 1998 es separado de la educación superior cubana”.
El joven Pulido tenía un gran talento, poseía una gracia especial que le permitía conectar con los demás, casi con la fibra de un seminarista, con las dotes carismáticas de un sacerdote, pero por su temperamento de hombre libre, quizás sentía el llamado, pero no la vocación, así nos lo expresó al escritor José Abreu Felippe y a mí en una ocasión, durante una cena en un restaurante italiano en Bird Road. Los que lo conocimos pudimos contactar que su fe era enorme y siempre estuvo junto a la iglesia, aunque finalmente no siguió el precepto de “el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó” (la vida), tal vez por su juventud. Muchas veces el talento y los impulsos chocan con la inmadurez propia de la edad.
Su padre Carlos Manuel Pulido Collazo, fue director de la empresa católica Cáritas en la ciudad de Cienfuegos, y diácono. Su madre, Eliza Margarita Martínez Quiñones, ya fallecida, fue maestra y mujer de gran fe. Su hermana, que reside en Miami, fue parte de una congregación religiosa.
Tras el suicidio de Pulido, la entonces pujante Editorial Silueta de Rodolfo y su esposa Eva, publicaron Es triste ser gato y ser tuerto, una antología personal con relatos y otros textos que habían quedado dispersos de la incipiente obra del escritor. El volumen recoge los cinco relatos que integran su único libro publicado en vida, Mario in the Heaven’s Gate y otros cuentos suicidas, más otros cuentos que se presume estaban destinados a esa colección, pero que finalmente no formaron parte de la edición. Además, varios cuentos escritos ya en el exilio, así como poemas, artículos, textos religiosos y la correspondencia familiar. Incluso, los textos de Momo, que recientemente se ha retomado.
Rodolfo y Eva, así como la familia Pulido, hicieron todo lo posible por no dejar nada disperso, incluso los amigos, aportamos textos que escribimos sobre el talentoso Juan Francisco. De esa compilación surge Palabras por un joven suicida, de hecho, el libro con el que abrió la Editorial Silueta, en el 2007, con trabajos del propio Pulido, Carlos Victoria, Armando de Armas, Luis de la Paz, Eva M. Vergara, José Abreu Felippe, Rodolfo Martínez Sotomayor, Belkis Cuza Malé y José Antonio Pino, un libro que muestra el afecto y el impacto que dejó Pulido entre ese grupo de amigos.
Juan Francisco Pulido, hay que repetirlo, tuvo una vida agitada, fue golpeado en el alma y en el cuerpo, además, vivió muy aprisa, en algunos aspectos iba más allá de su tiempo, aunque por otra parte el propio tiempo lo traicionó, no le permitió valorar que la vida tiene una cadencia, que conduce a contradicciones, deseos muchas veces inalcanzables, conflictos existenciales, fe religiosa, y a muchas preguntas, con muy pocas respuestas.
Los textos de Momo son una serie de trabajos que Pulido escribió para niños minusválidos en Cuba y que publicó en la revista Renacer. Son narraciones con su voz joven y la voluntad de ayudar a los más necesitados, enseñanzas que aprendió de la iglesia católica, con la que estuvo vinculado hasta su muerte, tanto en la isla como en el exilio.
Esta nueva edición de Momo resalta por ser un libro bilingüe, traducción de Zenaide Correia y contiene ilustraciones expresamente realizadas para esta edición por Alberto Jerez.
Este ir y venir alrededor de una obra pequeña, producto de que la vida también le fue pequeña a Pulido, es el retorno necesario a un joven escritor que nos dejó temprano, pero que su legado contiene una actualidad sorprendente.
Juan Francisco Pulido (1978-2001), siempre estará entre quienes lo conocimos y los jóvenes escritores, deberían acercarse a sus libros, mucho aprenderán.
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