De Sevilla a Nueva York, veinticinco años de pasión flamenca

Written by Libre Online

3 de marzo de 2026

La Gran Manzana recibió la 25.ª edición del Flamenco Festival Nueva York 2026, una cita que transforma el asfalto neoyorquino en un tablao efímero, un puente cultural entre dos orillas. Más que un evento estacional, el festival se consolida año tras año como el mejor referente flamenco entre el centro creativo de Sevilla y los grandes templos del arte estadounidense.

Por Amalia González Manjavacas

Durante tres semanas, el pulso de España latirá en teatros y auditorios neoyorquinos con una programación que celebra la tradición sin renunciar a la experimentación. Con 25 años de historia, más de 1.400 representaciones y 180 artistas, el Flamenco Festival Nueva York 2026 no solo celebra un aniversario: confirma que el flamenco sigue vivo, en expansión, capaz de conectar generaciones y culturas. 

Desde su comienzo el 25 de febrero hasta el 15 de marzo, Nueva York se convierte en epicentro del flamenco con 16 compañías, 40 funciones y 20 espacios que incluyen desde el New York City Center, Jazz at Lincoln Center, Joe’s Pub y Roulette, hasta el Baryshnikov Arts Center, el Museo Guggenheim, el Metropolitan Museum of Art y la Biblioteca Nacional. Se espera una asistencia de alrededor de 29.000 espectadores. La programación combina grandes figuras consagradas con nuevos talentos, reforzando la proyección internacional del flamenco y su capacidad de diálogo con otras formas de arte.

El flamenco, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, se convierte en lenguaje compartido, capaz de hermanar culturas y derribar fronteras. Veinticinco años después de su primera edición, el Flamenco Festival ha tejido una red estable de complicidades culturales en Estados Unidos, situando a Nueva York como epicentro de un intercambio artístico que trasciende lo escénico. 

El aniversario de una 

fascinación compartida 

“El Flamenco Festival es un espacio de libertad y autenticidad, donde tradición e identidad se encuentran en un diálogo sin concesiones. El flamenco no solo se presenta al mundo, sino que habla con él.” Con estas palabras, Manuel Liñán, bailarín y director artístico de la Gala Flamenca, define la esencia que Nueva York comenzará a vivir desde mañana con la apertura del Flamenco Festival Nueva York 2026, que celebra su 25º aniversario. La ciudad, acostumbrada a la cadencia del jazz y a los ritmos de Broadway, se prepara para latir al compás de un arte que ha hecho suyo a lo largo de más de un siglo.

El director del festival, Miguel Marín, ha subrayado que esta edición celebra “no solo un aniversario, sino una historia de amor muy especial entre Nueva York y el flamenco”. Añadió que, además de los 25 años de actividad del festival, “queremos celebrar a los artistas pioneros y precursores que abrieron las puertas del flamenco en Nueva York hace casi un siglo y medio”. 

Durante su intervención, recordó que en 1891 la bailaora Carmencita actuó en el Madison Square Garden frente a 9.000 personas y fue retratada por pintores como John Singer Sargent y William Merritt Chase, cuyos cuadros se exhiben hoy en el Metropolitan Museum of Art. Señaló también que las primeras imágenes de una mujer en una película estadounidense mostraban a Carmencita bailando, inaugurando así el cine de imágenes en movimiento “por la puerta grande del arte, la modernidad y la fascinación”. Marín concluyó: “Si hoy celebramos 25 años de Flamenco Festival en Nueva York, es porque hubo 140 años de historia antes. Una historia de pioneros y pioneras sin los cuales nosotros no estaríamos aquí”.

En la presentación, José Luis Sanz, alcalde de Sevilla, destacó que “Sevilla no es únicamente una ciudad que programa flamenco: es la matriz, el origen y el latido que marca el compás del mundo”, y definió el festival como “un auténtico puente transatlántico, un diálogo cultural que une Sevilla con Nueva York y demuestra que el flamenco es un lenguaje universal que no necesita traducción”. Subrayó además la relevancia de la Bienal de Flamenco de Sevilla como “un gran sello de calidad del flamenco a nivel internacional”.

El festival no solo exhibe la potencia del cante, el baile y la guitarra, sino que proyecta la imagen de un país que dialoga con el mundo desde la raíz. No es solo un escaparate: es un laboratorio donde conviven maestros consagrados y jóvenes creadores, tradición jonda y vanguardia.

El baile es uno de los ejes más intensos de esta edición. Eva Yerbabuena, Manuel Liñán, Olga Pericet, Sara Baras, Andrés Marín, El Farru, Juan Tomás de la Molía, Rafael Estévez, Valeriano Paños, Raquel Heredia, Irene Morales, Yoel Vargas, Alberto Sellés, Jon Maya y Sonia Olla presentan un panorama amplio de estilos y generaciones. Yerbabuena aporta profundidad y sobriedad, Liñán expande el lenguaje expresivo con una visión contemporánea y audaz, El Farru representa el linaje vivo del flamenco y Juan Tomás de la Molía, debutando en Nueva York, aporta frescura y precisión. Otros intérpretes, como Sara Baras y Olga Pericet, combinan técnica y sensibilidad, mientras Jon Maya y Yoel Vargas experimentan con diálogos interculturales y contemporáneos.

En el cante, la apertura correrá a cargo de Rocío Márquez con Himno Vertical, acompañada a la guitarra por Pedro Rojas-Ogáyar, un espectáculo conceptual que revisita el réquiem y explora el origen, el tránsito y la transformación del cante jondo. Ángeles Toledano aporta sensibilidad refinada, Rosario La Tremendita rompe con estructuras tradicionales y juega con la innovación, Mara Rey y Jennifer Jade aportan fuerza y frescura, mientras Raquel Heredia “La Repompa”, Ismael Fernández y Rafaela Reyes conectan tradición y modernidad con expresividad y evocación.

La guitarra flamenca se escucha con la maestría de Dani de Morón, la virtuosidad de Gerardo Núñez y Antonio Rey, y el talento emergente de Benito Bernal y Álvaro Martinete. Músicos de jazz y contemporáneos como Shai Maestro, Bobby Sanabria, Julen Achiary y el Manhattan Wind Ensemble generan diálogos inéditos que cruzan flamenco, jazz y música contemporánea, ampliando la experiencia del festival más allá de lo habitual.

Tradición, linaje y 

experimentación 

La Gala Flamenca recupera el espíritu de Flamenco Puro, la histórica producción de 1986 que llevó el flamenco a Broadway. Yerbabuena, Liñán, El Farru y Juan Tomás de la Molía ofrecen un recorrido que conjuga linaje, tradición y experimentación, mientras la apertura con Himno Vertical y el cierre con Sara Baras y Vuela, homenaje a Paco de Lucía dividido en cuatro actos —madera, mar, muerte y volar—, muestran cómo el flamenco se renueva sin perder su memoria.

Los tributos históricos son parte esencial del festival: el Tributo a Sabicas reúne a Núñez, Rey, Martinete y Pericet; el Tributo a Lola Flores, dirigido por Bobby Sanabria, cuenta con Mara Rey y Jennifer Jade fusionando flamenco y latin jazz; y el 150 aniversario de Manuel de Falla, reinterpretado por el Manhattan Wind Ensemble, revisita su obra desde una mirada contemporánea y energética.

Miami, Tampa, Chicago y Boston, otras sedes de la cita 

Aunque Nueva York sigue siendo el corazón del festival, la programación se extiende a otras ciudades como Miami, Tampa, Chicago y Boston, llevando a artistas como Sara Baras, Ángeles Toledano, Irene Morales y Dani de Morón a otros públicos y reforzando la presencia del flamenco en el mapa cultural estadounidense. Esta expansión confirma la dimensión internacional del festival y su capacidad de diálogo con diferentes comunidades, consolidando a Nueva York como un puente cultural transatlántico.

La ciudad se convierte así en un escenario vivo, donde la historia y la innovación conviven: desde Carmencita hasta los artistas contemporáneos, desde Broadway hasta el Guggenheim, el flamenco se proyecta con fuerza y diversidad. Cada función es un encuentro entre pasado y presente, entre tradición y vanguardia, entre artistas consagrados y nuevas generaciones que llevan el género hacia horizontes insospechados.

 En definitiva, un festival que mantiene la memoria, incentiva la creación y proyecta el flamenco como un lenguaje universal, capaz de emocionar y unir públicos de todo el mundo, reafirmando que la relación entre Nueva York y el flamenco es la de un puente cultural vivo, siempre creativo e inexorablemente apasionado.

Temas similares…

SU HIJO (I)

SU HIJO (I)

Por Gabriel Daubarede  (1935) —¿Me habré equivocado de número? —dijo el chofer, asombrado al no ver salir...

¿Qué son los “therians”?

¿Qué son los “therians”?

Las redes sociales y los contenidos virales han sacado a relucir a una comunidad que, sin embargo, existía antes de...

En olor de lluvia

En olor de lluvia

Por J. A. Albertini, especial para LIBRE Entonces, sin temor ni titubeo, con una seguridad y facilidad de palabras...

0 comentarios

Enviar un comentario