Lincoln Díaz-Balart era una fuerza sin medida. Se dedicaba a todo proyecto con tenacidad, ya fuera demostrándoles a nuestros colegas congresionales la realidad de la devastación de nuestra Cuba o ayudando a nuestra comunidad, afirmó con absoluta certeza la excongresista Ileana Ros-Lehtinen.
Ileana Ros-Lehtinen, quien fue una aliada en las luchas políticas junto a Lincoln, repitió una y otra vez: “Gracias, hermano por todo lo que hiciste por nuestra Cuba querida y por esta increíble organización que hoy tengo el gran honor de liderar para continuar avanzando y empoderando a nuestra comunidad en cada rincón de nuestra nación”.
Como se recuerda, Lincoln lideró el establecimiento de CHLI (Congressional Hispanic Leadership Institute) como el único instituto de desarrollo de liderazgo bicameral y bipartidista en la capital de nuestra nación. Y por casi un cuarto de década, el liderazgo visionario de él elevó la misión de CHLI en avanzar la diversidad de pensamiento de la comunidad Hispana.
“Extrañaremos tu sabio consejo, pensamiento estratégico, y palabras de inspiración. Que tu memoria sea una bendición”, insistió Ileana Ros-Lehtinen al recordar ahora al desaparecido líder político por quien hoy llora el exilio de Miami.
Muchos otros líderes recordaron de Lincoln Díaz-Balart, “su inquebrantable determinación, extraordinaria perseverancia, y dedicación generosa que fueron la piedra angular que ha hecho a CHLI la organización ejemplar establecida por Miembros del Congreso de ambos partidos políticos y que hasta hoy ha impactado positivamente las vidas de más de 300 exalumnos de los programas de pasantías de CHLI (Congressional Hispanic Leadership Institute)”.
“El legado de Lincoln vive a través de los innumerables individuos cuyas vidas transformó. Incluyendo los exalumnos de CHLI quienes ahora prosperan como servidores públicos electos, personal del Congreso y el gobierno federal, instituciones sin fines de lucro, y ejecutivos en corporaciones alrededor de los Estados Unidos”, comentaron sus amigos políticos y miembros de CHLI.
“El éxito de cada exalumno de CHLI es un testamento duradero de la visión profunda y entereza implacable de Lincoln Díaz-Balart que creó un espacio para Hispanos de puntos de vista, afiliaciones políticas y perspectivas variadas para ser reconocidos e empoderados”, insistieron.
“Como un distinguido sirviente público y luego como un ciudadano privado de influencia, Lincoln Díaz-Balart defendió apasionadamente la causa de la libertad de su tierra natal Cuba con elocuencia sin paralelo y claridad moral”, recordaron.
“Educó incansablemente a otros sobre los horrores y realidades del comunismo, convirtiéndose en un faro de esperanza para aquellos que anhelan siempre la libertad”, destacaron ahora en su inmemorable recuerdo como congresista.
“El profundo amor por su tierra natal era solamente comparable con su afecto por su país adoptivo, los Estados Unidos, una nación cuales principios democráticos defendió con cada fibra de su ser”, expresó nostálgicamente Ileana.
Lincoln Díaz-Balart fue un caballero en toda la medida del término, un erudita brillante, y un hombre de palabra inquebrantable.
“Su presencia imponente, intelecto agudo, y sabiduría de estadista demandaban respeto dondequiera que estaba. Nuestros corazones están llenos de tristeza sin medida, pero sabemos que encontraremos consuelo al presenciar su inmenso legado a través de aquellos cuyas vidas llevan la marca indeleble de nuestro maestro, mentor y amigo”, precisó.
“Descanse en paz hasta que nos volvamos a ver donde la libertad reina eternamente”, concluyó.
“Extrañaremos tu sabio consejo, pensamiento estratégico, y palabras de inspiración. Que tu memoria sea una bendición”, afirmó por su parte Mary Ann Gómez Orta, presidenta CHLI.
“Hoy estamos de luto al haber perdido a nuestro gran mentor y amigo. La elocuencia de Lincoln Díaz-Balart, guía y genialidad serán extrañadas pero las innumerables lecciones que aprendimos de él continuarán siendo una luz de guía para CHLI y para mí personalmente”, expresó.
“Estoy agradecida por todos los consejos sabios que me impartió como mi jefe, mentor y mucho más importante, mi amigo”, enfatizó Mary Ann Gómez Orta.
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