Clásico Mundial de Béisbol, Venezuela Campeón

24 de marzo de 2026

Por José “Chamby” Campos

Por diez días consecutivos, el deporte de las bolas y los strikes se concentró en el Clásico Mundial de Béisbol, CMB. Un torneo con miras a expandirse a todos los rincones del universo como lo ha hecho el baloncesto y al igual que ha dominado por más de siglo y medio el balompié.

Esta sexta edición en mi opinión ha sido la mejor y las cifras finales lo demuestran. El partido final entre EE.UU. y Venezuela fue presenciado por 10.7 millones de televidentes y el cual duplicó la teleaudiencia del 2023 cuando Japón venció 3-2 a EE.UU.

Las cuatro sedes de la fase preliminar —Tokio, San Juan, Houston y Miami— aportaron su propia identidad. 

En Japón, la disciplina y el respeto japonés se mezclaron para darle a una afición, que vivía el béisbol como un arte y que ha comenzado a practicar la euforia, un espectáculo de primer grado. 

En la Isla del Encanto, el emblemático estadio Hiram Bithorn vibró con música, tambores y un público que convirtió cada juego en una fiesta caribeña al tiempo que recordaba constantemente el glorioso pasado de la pelota portorriqueña. 

La ciudad de Houston ofreció la grandeza del estado de Texas, comenzando con la comodidad de un opulento terreno de juego donde la precisión y la modernidad fueron sus cartas de presentación. 

Miami, capital mundial del béisbol latino, recibió a cinco países – Venezuela, Nicaragua, República Dominicana, Países Bajos e Israel – que consideran a nuestra ciudad como parte de ellos y por ser la anfitriona de las semifinales y la final, se convirtió en la cara y alma de este Clásico.

Las semifinales presentaron dos sensacionales partidos. En el primero EE.UU. venció a República Dominicana 2 a 1 en un juego donde solamente se anotaron carreras gracias a tres jonrones; uno de Junior Caminero por los de Quisqueya y dos que salieron de los bates de Roman Anthony y Gunnar Henderson por parte de los norteamericanos. Eso fue lo suficiente debido a la gran labor de quien es considerado el mejor lanzador de la actualidad, Paul Skenes.

Mientras en el otro choque Venezuela, que venía de derrotar a Japón quienes eran los campeones defensores, derrotó a Italia 4-2 que se encontraba invicta hasta ese momento y contaba con victorias sobre EE.UU. y Puerto Rico.

El choque final fue testigo de dos contrincantes que llegaron con diferentes estrategias de juego. Venezuela con una alineación de bateadores de contactos por encima de todo mientras que la ofensiva estadounidense siempre estuvo recostada al batazo largo primordialmente.

Los venezolanos contaron con un elenco de lanzadores de Grandes Ligas que solamente permitió tres imparables, dos de ellos al mismo bateador, al tiempo que los serpentineros norteamericanos fueron castigados en solamente seis ocasiones.

Cuando todo parecía que la “Vino Tinto”, con una ventaja de 2 a 0 en la octava entrada y un dominio absoluto sobre la batería contraria, se llevaría el triunfo, el superastro Bryce Harper conectó un cuadrangular que empató la fiesta.

Sin embargo, el tres veces champion bate Luis Arráez abrió el noveno episodio con una base por bola e inmediatamente fue substituido por Javier Sanoja quien se robó la segunda base y anotó cuando Eugenio Suarez disparó un doble. 

En la última oportunidad para los norteamericanos, Kyle Schwarber fue ponchado, Gunnar Henderson fue retirado con un fly a tercera base y el joven Roman Anthony fue retirado por la vía del ponche, dándole así la corona a los paisanos de Simón Díaz con un marcador de 3-2.

Esta victoria se une a otro capítulo de gloria en la historia beisbolística del país sudamericano. El primero ocurrió en la Serie Mundial de Béisbol Amateur del año 1941 cuando se coronaron campeones mundiales en el Estadio de la Tropical en La Habana, ganándoles 3-1 a los de casa.

En esa ocasión el héroe venezolano lo fue el lanzador Daniel Canónico, más conocido como “El Chino” Canónico. El derecho derrotó en dos ocasiones a la fuerte representación cubana que contaba con lanzadores de la altura de Conrado Marrero, Rogelio “Limonar” Martínez y Julio “Jiquí” Moreno y los bateadores Napoleón Reyes, Antonio “Mosquito” Ordeñana y Andrés Fleitas.

Tal fue su actuación que tanto el conjunto cubano como el público asistente aplaudió y celebró hombro con hombro junto al equipo de la tierra de Bolívar.

Eran otros años y otra calidad de personas.

En aquella ocasión, al igual que la semana pasada, Venezuela enfrentando al equipo de casa, salió como desfavorecido y al final se llevó la corona. Una vez más demostrando que en el juego de pelota los análisis y las predicciones no tienen validez y solo cuenta la actuación en el terreno.

¡Qué Viva el Béisbol!

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