El año ha comenzado con buenos resultados para nuestra ciudad. En solamente dos días del nuevo ciclo los equipos de Football Americano de la Universidad de Miami y la Universidad de Indiana, ambas lideradas por cubanos-americanos, triunfaron y ahora se encuentran a una victoria cada una de poder enfrentarse en lo que fuera un sueño hecho realidad.
Por si fuera poco, también se llevó a cabo en la Pequeña Habana un histórico hecho que será difícil de igualar en el futuro.
Comencemos con la Universidad de Miami, UM. Los Huracanes comenzaron esta temporada con la intención de poder participar en los playoffs colegiales y todo parecía indicar que iban en esa trayectoria después que ganaran sus primeros cinco encuentros. Cuatro de esas victorias fueron frente a contrincantes que se encontraban calificados en altas posiciones. Ese esfuerzo los colocó en el segundo lugar de todo el país.
En los próximos tres choques sufrieron dos derrotas que les costó que salieran de las primeras doce calificaciones y por lo tanto sin aspiraciones a la postemporada de campeonato. Sin embargo, vimos a un Cristóbal con mas experiencia poder corregir los errores cometidos y motivar a un equipo que se encontraba desplomado. Desde ese momento los muchachos del plantel estudiantil de Coral Gables pusieron en marcha una racha de cuatro contundentes triunfos que fueron suficientes para que el comité seleccionador los escogiera entre los doce clubs que competirían por el título nacional.
Con este nombramiento UM fue seleccionada a ser el rival visitante de Texas A&M en la ciudad tejana de College Station. Los tejanos salieron favoritos y los expertos no le daban mucha esperanza a los Huracanes ya que la fanaticada en ese estadio está considerada la mas ruidosa y persistente de todo el football colegial donde no deja al contrincante escuchar las señales de juego y los pone en una desventaja grande.
El resultado final fue un triunfo 10-3 que dejó a los 90,000 seguidores de A&M atónitos, sorprendiendo a la mayoría de los analistas y conocedores del deporte.
El próximo juego fue frente a Ohio State, equipo que estuvo clasificado número uno todo el año hasta que fue derrotado por Indiana en el último juego de la temporada regular. En esta ocasión ninguno de los entendidos en la materia le daba chance e inclusive los apostadores favorecían a Ohio State por más de 10 puntos.
De nuevo, los muchachos de Cristóbal no le hicieron caso al resto del mundo deportivo y lo sorprendieron otorgándole una paliza a los norteños.
Ese triunfo le brindó la oportunidad de enfrentarse a la universidad de Mississippi en la semifinal que se jugará mañana en la ciudad de Glendale en el estado de Arizona. De salir ganadores, el próximo juego sería el de campeonato y este se efectuará en el estadio Hard Rock de esta ciudad.
La otra semifinal es otra pieza importante en especial para nosotros los cubanos. La universidad de Indiana baja a la ciudad de Atlanta para darle la bienvenida a la universidad de Oregón este viernes.
Fernando Mendoza, ganador de todos los premios importantes como el mejor jugador colegial, ha sido la razón principal que Indiana esté en la cima del deporte.
En su debut en los playoffs el día primero de año fue ficha instrumental en la paliza que le dieran a la universidad de Alabama 35-3.
En solo un año, después de haberse transferido de la universidad de California en Berkeley, su actuación y liderazgo han conseguido que los Hoosiers tengan una marca de 14-0 y estén a solo una victoria de poder participar en el juego de campeonato aquí en Miami.
Finalmente, la otra buena noticia recibida en esos dos primeros días fue la participación de Los Florida Panthers, actuales campeones mundiales de Hockey sobre hielo, en un partido frente a los legendarios Rangers de Nueva York.
El Marlins Stadium en la noche del viernes vio como su escenario beisbolístico se convertía por unas horas en una pista de hielo. Como algo salido de una página de un libro de ciencia ficción los participantes y todos los presentes podían admirar como aquellos elementos de calor y frío podían cohabitar.
El evento presentado por la Liga Nacional de Hockey atrajo un lleno total de casi 36,000 espectadores y a pesar que la competencia se fue de un solo lado al ganar NY 5-1 no hubo un fanático que no se sintiera satisfecho por el espectáculo presenciado.
Como alguien que creció y practicó deporte en ese sitio, dudo mucho que ni la liga de hockey ni ninguno de sus organizadores se hayan imaginado el valor de lo ocurrido en tan mítico lugar. Ese terreno sagrado no es el Marlins Park y su majestuoso edificio.
Ese espacio es el Orange Bowl, es el Miami Field, es el exilio cubano dándole la bienvenida a los héroes de la Brigada 2506 y llorando el derribo de los Hermanos al Rescate.
Una vez más el Coloso del Northwest, con sol o con hielo, demostró la magia de Miami.
Después de estos tres relatos se imaginan ustedes qué pasaría el próximo lunes 19 si el juego de campeonato es entre UM e Indiana.






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