El camino de la liquidación física (III)
LOS PRIMEROS INTENTOS CON CUBELA
Es, en este cuadro demencial, que entra en escena Rolando Cubela.
En el verano de 1963, los Estados Unidos conocieron que la Unión Soviética planeaba reducciones sustanciales en su ayuda económica a Cuba. La economía cubana había sido afectada negativamente por el embargo comercial norteamericano y por desastres naturales. Sin la ayuda masiva soviética, a Castro le resultaría dificultoso continuar su experimento con el comunismo. Al menos, así pensaban algunos analistas políticos.
Para tomar ventaja de esta oportunidad, los Estados Unidos adoptaron una estrategia de dos caminos hacia Cuba. La ruta primera exploraría la posibilidad de lograr un acomodo con Castro a través de negociaciones. El segundo camino contemplaba la eliminación de Castro a través de un golpe respaldado por la CIA. Este golpe, y aquí repito las palabras del abogado James Johnston, antiguo asesor legal del Comité Selecto del Senado que estudió el asesinato de John F. Kennedy, sería dirigido por un alto oficial cubano cuyo nombre y código sería AM/ LASH (Rolando Cúbela).
Mucho se ha escrito sobre la participación, real o supuesta, de Castro en el asesinato de John F. Kennedy. Pocos, si alguno, complican a John F. Kennedy en los intentos —evidentemente reales, ciertos— de liquidar físicamente al dictador cubano. Las pruebas, los testimonios, las investigaciones realizadas, indican que hubo varios intentos encaminados a ese fin. Lo desarrollan funcionarios del alto y mediano nivel y agentes subalternos de la Agencia Central de Inteligencia utilizando personal (hombres y mujeres) de distintos orígenes o extracciones y movidos por diferentes motivaciones. Uno de estos planes, posiblemente el más conocido pero no, necesariamente, el que hubiera podido tener más probabilidades de éxito, tuvo como figura principal al Comandante Rolando Cubela.
Cubela participó en varios de los intentos realizados para la liquidación física del dictador cubano.
Esta estrategia sobre Cuba que, como ya expusimos, se estaba desarrollando desde hacía algunos meses, ocupó la atención de la Administración durante la última semana de vida del Presidente Kennedy.
Como antes habíamos visto, ya desde los primeros meses de 1961 la Agencia Central está en contacto con el antiguo dirigente del Directorio Revolucionario. La CIA consideraba a Cubela como una pieza importante dentro de Cuba pero resultaba incierto para la Agencia si AM/LASH desertaría o se mantendría en Cuba. Sus primeras solicitudes a la CIA y al FBI para que lo asistieran en desertar del gobierno fueron rechazadas, porque en aquel momento la CIA estaba respaldando una operación separada para “penetrar el aparato militar cubano y alentar otras defecciones o formar un grupo que fuese capaz de sustituir al presente gobierno de Cuba”. Querían a Cubela dentro de esos cuadros.
En una reunión con el Case Officer que mantenía el contacto. Cubela expresó que “se quedaría en Cuba si él pudiera hacer algo realmente significativo para la creación de una nueva Cuba” y expresó su deseo de planear la “ejecución” de Fidel Castro. El tema del asesinato de Castro fue nuevamente discutido entre el agente de la CIA y AM/ LASH días después. Al discutir otra vez el atentado al dictador cubano. Cubela objetó con vehemencia el empleo de la palabra asesinato. Aceptó, sin embargo, la palabra “eliminación”. Para el frustrado comandante del Directorio Revolucionario el uso de una palabra tenía mayor significado que el hecho en sí.
Comienza, en ese momento, a atender a Cubela un segundo “Case Officer”. Es en una reunión con este oficial, que AM/ LASH solicita equipos militares, un instrumento con el cual protegerse si la conspiración contra Castro era descubierta y pide, también, una reunión con el Fiscal General Robert Kennedy






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