Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

10 de febrero de 2026

El camino Hemisférico (IV)

Pensamiento y situación que no ha cambiado después de tres décadas.

Para que no hubiese dudas, el Departamento de Estado dio a conocer declaraciones oficiales, uno de cuyos párrafos dice así textualmente:

“El gobierno de los Estados Unidos, bajo las condiciones existentes, no está en disposición de entrar en alianzas o empresas que esencialmente darían a los líderes del exilio la autoridad para dictar la política y los planes de los Estados Unidos con respecto a Cuba”.

Días después, el Consejo era historia pasada. Se dio a conocer el texto completo del documento renuncia del doctor Miró Cardona. Renunció Sergio Carbó a su posición de dirigente de aquel organismo; igualmente presentó su renuncia Antonio Silió, como Secretario. De los 16 miembros individuales y agrupaciones conque contaba el Consejo quedaban, a las dos semanas de la renuncia de Miró, sólo 7 miembros. Dos semanas más tarde todo había terminado para el, otrora, poderoso organismo. Poderoso, al menos, como aparato burocrático.

“LA UNIDAD”. CONVERSACIONES PARA TRATAR DE ALCANZARLA

Para cubrir el vacío dejado por la renuncia de Miró se ofrecen un variado número de voluntarios y fórmulas.

Surgen de imprevisto tres o cuatro grupos de personalidades que “comienzan a visitar figuras representativas, pero cada uno de estos grupos tiene en cartera los mismos nombres de personas a contactar”.

Algunos dirigentes emprendieron, con entusiasmo, las gestiones unitarias. Entre ellos Ricardo Rafael Sardiña, Julio Garcerán, José R. Andreu, José Morell Romero, Rafael Guas Inclán y otros. Los dos primeros pronto se sentirán descorazonados y abandonados.

El Colegio Nacional de Abogados de Cuba en el exilio presenta el 12 de mayo su “Fórmula para la Unidad Cubana” que consistiría en la creación de dos instrumentos: a) Junta de Liberación y b) Consejo Deliberativo. Propone el Colegio de Abogados nombres de personalidades y dirigentes de corporaciones económicas, organizaciones políticas, revolucionarias, obreras, de acción, profesionales y militares. Cerca de un centenar de nombres aparecen sugeridos.

Para mayo 11, es Carlos Prío Socarrás, ex-presidente de Cuba, quien “expresa sentida esperanza en que cristalicen las gestiones de unidad”, y agrega el presidente cordial: “Una unidad hecha por los cubanos, para dirigir a los cubanos en la gran batalla contra el comunismo”. Continúa manifestando el dirigente auténtico que se ha “reunido con tres grupos de exiliados y con Enrique Ruiz Williams”. Evidentemente, el ex-presidente cubano sabía quien se sentía cobijado bajo una sombra frondosa.

Se va produciendo en estas gestiones unitarias que parecen destinadas a un fracaso, un distanciamiento entre las organizaciones revolucionarias y lo que se dio en llamar “personalidades”.

El 11 de mayo el Movimiento Demócrata Cristiano hace pública la posición de esa organización en un documento titulado “Nuestra Postura”, donde condena la “represión por parte de las autoridades norteamericanas de las actividades bélicas de los exiliados encaminadas a la liberación de Cuba”.

Proclama el MDC que “sólo la integración de todos los factores cubanos anticastristas puede resultar efectiva. Sin vetos para nadie”. Y agregaba

“Si las denuncias del Doctor Miró resultan válidas, habría que reconocer que estamos en presencia de la crisis más peligrosa de América y de Occidente. Equivaldría a pensar que la nación líder de la democracia abandona el puente de mando y que marchamos al garete entre los témpanos de la guerra fría… pero nadie podrá detener el coraje de los cubanos. Respetamos las leyes de todos los países. Agradecemos la hospitalidad que en tierras de libertad los desterrados cubanos hemos recibido, pero en ningún modo nuestra gratitud hacia los amigos podrá detener nuestra marcha hacia la liberación… es bueno recordar que estamos en guerra en América contra toda opresión”.

Firman aquel documento José Ignacio Rasco, Laureano Batista, Enrique Ros, Enrique Villarreal, Ernesto Rodríguez, José A. Ortega, José Ceñal, Jesús Angulo, Benigno Galnares, Ana Villarreal, Nicolás Gutiérrez, Laureano Garrote, José López Portela, Manuel Peláez del Casals y otros.

No se quedó atrás Unidad Revolucionaria. En un extensísimo documento sugiere aquella organización que “el gobierno en el exilio pudiera establecerse fuera de Estados Unidos” para obviar “impedimentos legales”. Aboga, hábilmente, porque “el tráfico marítimo con destino a Cuba en aguas internacionales deberá ser considerado como un objetivo válido para ataques de exiliados cubanos”. 

Continúan las gestiones y fórmulas de unidad. Ya para mayo 14 algunos de los antes entusiasmados arquitectos se muestran desengañados. Continúan martillando con la idea Lincoln Rodón, Morell Romero, Andreu, Duquesne, Álvarez Díaz y Prío. La idea básica es una estructura de tres niveles: un grupo de doscientos conocidos ciudadanos (que será el Cuerpo Deliberativo), de los cuales se escogerán 45 (en un principio habían considerado sólo 35), de éstos 7 que representarán el Comité Ejecutivo. La Brigada 2506 le presenta a estos “arquitectos de la unidad” una relación de 35 personalidades que, también, se amplía a 45.

Manolo Ray presenta una nueva fórmula. La denomina “la integración nacional”, que puede alcanzarse a través de tres grandes grupos ideológicos: 

a) la izquierda, representada por él (Ray) y gente que por un tiempo respaldó al gobierno revolucionario, 

b) el centro (representado por Álvarez Díaz, Garcerán, Maceo, Rasco, Sardiña), y c) la posición conservadora (representada por los viejos políticos y los sectores económicos.

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