Anoland Bellido de Luna-Caramés y Pérez, nació el 6 de mayo de 1927 en Regla, pueblo situado al otro lado de la bahía de La Habana.
Su padre Joseph Louis Bellido de Luna-Reine nació en 1883 en New Orleans y llegó a Cuba para luchar en la Guerra Hispano Cubana-Americana de 1898. Al finalizar la guerra decidió permanecer en la Isla, casándose en terceras nupcias con Carmelena Caramés, natural de Galicia y con quien tuvo 22 hijos. Él falleció en 1942 y ella en 1980.
Anoland desde pequeña mostró un talento excepcional para el piano. En 1938 cuando contaba 11 años participó en el concurso La Corte Suprema del Arte, donde impresionó con su habilidad y fue finalista en la primera edición del concurso, donde también participó Celia Cruz.
La Corte Suprema del Arte llegó a ser considerado el concurso más famoso en la radio de habla hispana de la época y fue la cantera donde surgieron muchos artistas estelares.
El programa salió por primera vez al aire el 1 de diciembre de 1937, en los estudios de la emisora CMQ (Monte y Prado) propiedad de los empresarios Ángel Cambó y Miguel Gabriel, gracias a este espacio radial se descubrieron grandes voces nuevas.
En un primer momento, el programa ocupaba un solo día a la semana, pero al alcanzar popularidad pasó a frecuencia diaria en un espacio de dos horas. Los sábados se presentaban en competencia los seleccionados.
Su animador era José Antonio Alonso y al comienzo, los aspirantes eran sometidos a una selección previa mediante ensayos, pero más tarde, se determinó que se presentaran los aficionados sin previo avalúo. En esta circunstancia se incluyó el elemento de la Campana que no era otra cosa que un timbre que hacía sonar el mismo condueño Miguel Gabriel, para terminar la actuación cuando el aspirante no daba la talla.
Anoland pensaba que su apellido era muy largo para una cantante y en camino al concurso pasó por la tienda de víveres Díaz y de allí tomó ese apellido.
El 22 de diciembre de 1938 en un periódico capitalino salió el anuncio de la presentación en el cine teatro Moderno de las niñas Anoland Díaz y Adria Catalá, en función a beneficio del Colegio Fors combinando pase de película y la actuación de las nenas cantantes y promocionando La Corte Suprema del Arte.
Anoland en enero de 1939 se volvió a presentar en el teatro Nacional de Prado y San Rafael, optando por uno de los 3 premios en metálico que concedía la R.K.O. Radio entre los ganadores del programa. Ella y 5 más tuvieron que cantar Di que me quieres.
Cuatro meses después y acompañada por el maestro Luis Mora, participó en el acto cultural con motivo de la celebración del 20 de Mayo, en la sede de la Asociación de Emigrados Cubanos, la crítica la calificó como soprano ligera de diez años.
El Diario de La Marina del 6 de octubre de 1939 publicó que, con apenas 12 años, Anoland participó en solitario en el tercero de aquellos conciertos, titulado La Rumba y organizados por el maestro Ernesto Lecuona en el Teatro Auditórium de Calzada, en El Vedado. Actuó junto a Rita Montaner, Zoraida Marrero, Georgina DuBouchet, Jorgelina Junco, Oscar López, Joseíto Núñez, Paulina Álvarez, Fernando Collazo y La Sonora Matancera, consolidando su reputación como niña prodigio cantando Por qué no Vienes, de Lecuona, con la Orquesta de La Habana y al acompañarse ella misma al piano en, El Amor de mi Bohío, de Julio Brito.
En noviembre del mismo año se organizó un concierto de despedida al Trío Habana, en el cine-teatro Cuatro Caminos. Ahí estuvo Anoland junto a grandes artistas de la radio y el teatro, como Miguelito Valdés, René Cabell, María Ciérvide, Blanquita Amaro, Abelardo Barroso y las orquestas Casino de la Playa y Riverside. Su actuación fue muy destacada por la prensa. Los presentadores fueron Manolo Serrano y Germán Pinelli.
Ese mismo mes cantó en el Festival de la Prensa, junto a la orquesta Hermanos Lebatard y la mexicana Manolita Arreola.
Ya para estas fechas, la pequeña estrella era artista exclusiva de C.M.Q. Radio y se presentaba en el programa del mediodía, que patrocinaba la empresa jabonera Crusellas.
Luego se unió a Myriam Acevedo otra de las finalistas que no le tocaron la campana y crearon Myriam y Anoland, El Dúo Perfecto, para presentaciones en la emisora CMQ como cantante y pianista.
(Myriam Acevedo, nació el 2 de enero 1930 en Güines, se fue de Cuba para Italia en 1968 desencantada de la Revolución, sobre todo por el impacto que le causó las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, UMAP, que consideraba verdaderos campos de concentración. Falleció el 22 de julio de 2013 en Roma, a los 83 años. Visitaba Miami para ver a su sobrina Norma Nurka Acevedo (1942-2009) columnista en el Nuevo Herald y la revista People en Español).
Cinco días después, se anunciaba al dúo Myriam y Anoland en el cartel del espectáculo organizado por la Unión de Empresarios en el Teatro Nacional en homenaje al empresario Heliodoro García y donde también participaron, Ernesto Lecuona, Ignacio Villa (Bola de Nieve) y Rita Montaner, además ésta fue la primera vez que Anoland compartió con grandes figuras como la declamadora Carmina Benguría, el tenor mexicano Pedro Vargas, la pareja cómica Garrido y Piñero y varios más. Los presentadores fueron José Antonio Alonso, Germán Pinelli, Arturo Artalejo y Gaspar Pumarejo.
Junto a las niñas Marta Cervantes y Adria Catalá, el dúo Myriam y Anoland se ganó la simpatía del público en los programas radiales, teatrales y hasta en las campañas publicitarias como el organizado por las bicicletas Niágara en julio de 1939.
Myriam y Anoland, como dúo infantil, aparecen en el filme Una Aventura Peligrosa, de Ramón Peón, estrenado el 1 de junio de 1939 en el Teatro Nacional, en medio del éxito de La Corte Suprema del Arte. Ahí las niñas interpretaron Duerme Muñequita, una canción de cuna de Ramiro Gómez Kemp, quien estaba encargado de la dirección musical del filme.
El 24 de febrero de 1940, ocasión de una función extraordinaria, a la espera de la celebración del 45 aniversario del Grito de Baire una de las fiestas patrias, Anoland subió de nuevo a la escena del Teatro Nacional, en el mismo programa otra vez con Rita Montaner, con la soprano Esther Borja, los comediantes Garrido y Piñero y Bola de Nieve, entre otros.
Meses después ya la mencionan entre los artistas que el Diario de la Marina catalogó como famosos, participando en un gran festival organizado por el jabón La Llave en Cárdenas, en una comitiva musical encabezada por la Montaner y en la que figuraban el libretista y compositor Félix B. Caignet, los cantantes René Cabel, Hortensia Coalla, Estrellita Díaz, la orquesta Cosmopolita y otros destacados artistas.
En junio de 1940 organizaron un homenaje a Augusto Ferrer de Couto, columnista del periódico Alerta recién designado Concejal del Ayuntamiento de La Habana y Anoland fue incluida en la revista Mujeres en La Habana que el coreógrafo y bailarín Julio Richards ideó para la ocasión, encabezada por Rita Montaner (tercera vez que coincidían) la bailarina Carmita Ortiz, la famosa actriz del teatro vernáculo Luz Gil, la orquesta femenina Anacaona, la orquesta Riverside, el conjunto de música porteña Río de La Plata con sus cantantes Olga Chorens y Manolo Fernández.
Cuando Amado Trinidad Velazco decidió crear la RHC Cadena Azul irrumpiendo en el medio radial cubano el 1 de abril de 1940 con un empuje no visto, contrató a los mejores músicos y artistas, los más prometedores y la mayoría de ellos con contratos con otras radioemisoras como CMQ. Les ofreció jugosos contratos y logró llevárselos para el cuadro artístico-musical de su nueva emisora. Entre ellos estaba Anoland Díaz, hasta ese momento, artista exclusiva de CMQ.
En el número inaugural de la Revista Ecos de la RHC Cadena Azul, la pequeña Anoland Díaz figuraba en una foto donde se le catalogaba como la diminuta soprano con voz de ángel y así se le presentaba en sus asiduas apariciones en los programas patrocinados por la marca de cigarros Trinidad y Hermanos, en la RHC Cadena Azul.
En la Revista de agosto de 1941, apareció una foto suya, donde se le describía: “La voz de ángel de la radio es un verdadero valor en el campo lírico en Cuba. Esta simpática chiquilla es cada día más aplaudida y cada vez más imprescindible en la elaboración de buenos programas”.
En diciembre de 1941, Anoland junto a su hermana Lina eran anunciadas como el Dúo Cuba, artista exclusivo de los programas auspiciados por Trinidad y Hermanos en RHC Cadena Azul del guajiro Amado Trinidad y se presentaron durante ese mes en los teatros Iriondo (Ciego de Avila), Principal (Camagüey), Infante (Holguín) y Oriente (Santiago de Cuba como parte de un elenco encabezado por la orquesta Havana Casino dirigida en esta ocasión por Gilberto Valdés, el Conjunto Vocal Siboney con Isolina Carrillo, Olga Guillot, Marcelino Guerra “Rapindey”, Chano Pozo, Adolfo Guzmán y Facundo Rivero, entre otros.
El 31 de mayo de 1942 participó en el homenaje a Ibrahim Urbino en el Teatro Fausto, con las orquestas de Ernesto Lecuona y Havana Casino, Rita Montaner, las cantantes líricas Hortensia Coalla, Zoraida Marrero, Hortensia de Castroverde, Rita María Rivero, los tríos Matamoros y Servando Díaz, René Cabell, entre otros.
En septiembre de ese mismo año, Amado Trinidad fue homenajeado por músicos, artistas, empresarios y políticos en un gran espectáculo en el cabaré Tropicana y en el escenario, Anoland Díaz compartió micrófonos con los cantantes Wilfredo Fernández y Margot Alvariño, entre otros.
Anoland llegó a Panamá en 1947, tenía entonces 19 años. Aunque algunas fuentes indicaron que viajó con su familia, la verdad es que ella viajó sola, abandonó su hogar porque no soportaba la situación familiar que vivía allá. Y es muy probable que así haya sido, teniendo en cuenta la numerosísima familia que habían creado sus padres.
Comenzó a trabajar como cantante y pianista en clubes nocturnos. En la orquesta que la acompañaba en sus primeras incursiones musicales, conoció al bongosero de Santa Marta, Colombia, Rubén Darío Blades Bosques (1924-2023) que compartía su tiempo laboral como detective de la Policía y fue guardia de seguridad del general Omar Torrijos. Skipper, como le llamaba su hijo, falleció el 24 de noviembre de 2023 a los 99 años.
A Blades le apasionaba la percusión y la música afrocubana. Se casaron y tuvieron cinco hijos: Luis, Rubén, Roy, Roberto y Melanie.
En su nuevo país, Anoland continuó su vida como cantante, pianista y actriz en radio novelas para la Red Panamericana y para RPC Radio. Le gustaba cantar óperas, zarzuelas, boleros y la música popular internacional.
Algunas fuentes aseguran que Anoland tocó para la Reina Isabel II, en alguno de los actos en homenaje a la soberana británica en ocasión de su visita oficial a Panamá en 1953.
Hizo también esporádicas apariciones cantando junto a su hijo Rubén y acompañándose ella misma al piano, de las que han quedado algún que otro video.
Rubén nació el 16 de julio de 1948. Se graduó de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá (1974) y de la Universidad de Harvard (1985).
Según contó: No teníamos ni el dinero ni el espacio para tener un piano. Fue mucho después, cuando les compré a mis padres un apartamento, que le llevé su primer piano. Ella tocaba boleros y piezas clásicas, y algunas veces componía temas instrumentales.”
Sin embargo, Anoland nunca grabó un disco y en cuanto a grabaciones comerciales, el único registro del que hasta ahora se tienen noticias, es el de su voz en ese clásico de la salsa que es Maestra Vida, la primera ópera salsa original en la historia del género y uno de los trabajos más trascendentales e inteligentes de su hijo Rubén Blades como compositor, junto al puertorriqueño Willie Colón, quien fungió como productor y también músico. Grabada en 1980 y distribuida en un álbum doble bajo el sello Fania.
Como ella nunca grabó un disco a pesar de su inmenso talento, su hijo quiso darle la oportunidad de tener esa experiencia y estuvieron trabajando en un disco de boleros para grabarlo juntos, pero entonces enfermó y ya no pudieron continuar con el proyecto.
Todo lo aprendí oyendo a Benny Moré, en mi casa lo ponían a todas horas. Mi padre me llevó a verlo actuar en una gira que hizo por Panamá cuando yo tenía 10 años, en 1958.
Rubén Blades ha recordado que en su casa del barrio San Felipe se escuchaba a Benny Moré y así como a Pérez Prado, la Orquesta Casino de la Playa y a otros grandes del bolero y además los boleros cantados por su madre que tenía una bella voz de soprano. Sin lugar a duda, su familia materna le inyectó en las venas lo mejor de la música cubana.
Cuando Anoland supo que Rubén Blades iba dar el salto a la música, le montó una red de sugerencias: “Me recomendó que estudiara y aprendiera un oficio que me permitiera una seguridad, pues la vida del músico era muy difícil. Después de graduarme tendría mayores opciones para decidir qué dirección tomar”.
Anoland falleció en 1991 en Panamá, tras una lucha contra el cáncer. La canción Amor y Control de Rubén Blades, dedicada a ella, refleja el dolor y la importancia de su madre en su vida. Anoland no solo fue una talentosa pianista, cantante y actriz, sino también una madre dedicada que apoyó el talento de sus hijos.
La vida de la madre cubana de Rubén Blades está llena de talento y sacrificio. Desde su infancia en Cuba hasta su carrera en Panamá, Anoland dejó una huella imborrable en la música. Su legado perdura a través de su hijo Rubén, quien siempre reconoce la influencia de su madre en su vida y carrera.
Abogado de profesión, la carrera de Rubén Blades ha estado tan vinculada a la música como a la política. En 1994, participó en las elecciones presidenciales de su país, en las que quedó en tercer lugar, de entre 7 candidatos, con el 20 % de los votos.
En 2004, Blades apoyó la candidatura presidencial de Martín Torrijos (hijo de Omar Torrijos) y una vez que éste ganó las elecciones, Blades ejerció el puesto de Ministro de Turismo entre 2004 y 2009.
Es hermano del también cantante Roberto Blades y desde 2006 está casado con la cantante Luba Mason. Su único hijo Joseph es fruto de una relación que Rubén Blades tuvo con Mónica Bern en 1974 y no lo reconoció hasta 2014 cuando tenía 39 años.
En 1993, en carta abierta a Fidel Castro, protestó por el arresto de la poetisa cubana María Elena Cruz Varela y criticó la larga permanencia de Castro en el poder.
En abril de 2010 dijo: “que el gobierno de Cuba seguía exhibiendo un nivel de intolerancia, intransigencia y temor, dudando mucho que la mayoría del país apoyara el marxismo-leninismo”.







0 comentarios