Por Jorge Quintana (1955)
Veinte años tenía Agustín Cebreco cuando sonó la clarinada de La Demajagua. Inmediatamente el joven patriota lo abandonó todo para contestar presente en las filas insurrectas que en su propio pueblo natal se sublevaban. De soldado fue ascendiendo hasta llegar al coronelato en aquella larga jornada de la Guerra de los Diez Años. Cuando desembarcó en las playas de Baracoa, como un expedicionario de la goleta “Honor”, era ya general, por decisión del mayor general Antonio Maceo.
Al concluir la campaña de la Guerra de Independencia era un mayor general por las condiciones demostradas a través de toda la lucha cubana. Fue un producto legítimo del indomable Oriente. Como Maceo, como Crombet y otros patriotas de su época, fue una viva lección de entereza, valor, decisión, arrojo y disciplina.
El 25 de agosto de 1848 nació Agustín Cebreco Sánchez en El Cobre, cerca de Santiago de Cuba, la capital de la provincia de Oriente, en la villa donde se venera a la Virgen de la Caridad, creció aquel niño de mirar noble que la patria cubana había elegido para que la defendiera. Algunos de sus biógrafos han asegurado que la fecha exacta de su natalicio fue la de 1855. Nosotros nos inclinamos a creer que fue la de 1848, por cuanto era muy difícil que habiendo nacido en 1855, contando tan sólo 13 años de edad, se pudiese incorporar a las fuerzas insurrectas que respondían al llamamiento de Carlos Manuel Céspedes, aun cuando no ignoramos que hubo casos de esa precocidad.
En Holguín vivió el coronel José Rodríguez Peña, que tenía esa edad de trece años, cuando en 1868 se incorporó a las huestes del general Bartolomé Masó. Sin embargo, en el caso de Cebreco nos orientamos a creer que fuera en 1848 y no en 1855. De todos modos, la oportunidad de esclarecer este punto oscuro de su vida queda abierta. Ojalá que el cura de la Villa del Cobre realizara patriótica indagación y nos informara, de acuerdo con el Libro de Bautismo allí existente, la fecha exacta en que naciera Agustín Cebreco Sánchez.
Incorporado en octubre de 1868 como soldado raso a las fuerzas revolucionarias que se sublevaron en El Cobre, muy pronto dio muestras de ser un verdadero soldado de la patria, a juzgar por su alto espíritu de disciplina. Junto al general Maceo fue obteniendo sus grados militares. En el asalto que el jefe de las fuerzas que operaban en la zona santiaguera, general Antonio Maceo, diera al depósito de armas de Yabazón-Arriba el 25 de enero de 1876 figura el joven Cebreco con el grado de capitán.
El general Maceo lo menciona en el parte que rinde de aquella acción de guerra. Al concluirse la Guerra de los Diez Años figuraba, con el grado de comandante en las fuerzas que mandaba el general Maceo. Estuvo presente en la Protesta de Baraguá, sumándose al grupo de jefes que respaldaron la actitud del general Maceo, quien, por ese motivo, le ascendió a teniente coronel. Cuando el ínclito jefe oriental asumió el mando de las fuerzas orientales para continuar la Guerra como protesta por el acto del Zanjón, que él no reconocía ni aceptaba, el teniente coronel Agustín Cebreco fue ascendido a coronel y destinado al mando de media brigada con la que salió a operaciones.
Capitulado al fin se retiró a la ciudad de Santiago de Cuba, tomando participación activa en la conspiración que organizara la llamada Guerra Chiquita. Cuando los jefes orientales decidieron reiniciar la lucha, Agustín Cebreco no se mostró remiso al llamamiento de sus jefes, pero apenas si pudo salir a campaña, porque las autoridades españolas le redujeron a prisión, embarcándolo para Cádiz, España, de donde se fugó viajando por Portugal a Inglaterra, trasladándose después a Nueva York.
Allí se puso inmediatamente a las órdenes de los jefes de la lucha por la independencia de la patria esclavizada. En 1886, después de haber trabajado honradamente para ganar su subsistencia en Panamá, hallábase en Kingston aguardando órdenes para salir en la expedición que organizaba el general Crombet. Fracasado este nuevo intento, se traslada a Panamá y de allí a Costa Rica, donde le sorprende el nuevo movimiento organizado por José Martí, en Nueva York.
El 24 de febrero de 1895 se sublevan de nuevo los cubanos, cumpliendo las órdenes de José Martí y del general Máximo Gómez. En Costa Rica vive el coronel Cebreco. En la expedición de la goleta “Honor” se alista. El general Maceo le reconoce el grado de general de brigada. El 25 de marzo se embarca con los otros expedicionarios el “Adirondack”. El 28 tocan en Kingston y el 29 desembarcan en isla Fortuna.
El 30 salen para Inagua en la goleta “Honor”, adonde llegan en la tarde del 31. Inmediatamente toman el rumbo de Cuba. El 1º de abril desembarcan en la playa de Duaba, costa Sur de Baracoa. Ya estaban de nuevo en el suelo de la patria, dispuestos a bregar sin tregua por la independencia de la patria. Ese mismo día se les reunía Félix Rueños que acababa de sublevarse. El primer combate lo sostienen con éxito esa misma tarde del 1º. El 2 continúan la marcha, tratando de establecer contacto con las fuerzas de Periquito Pérez que se habían sublevado también. El 5 los ataca la guerrilla que comanda Garrido, en la finca “Dos Brazos”. Dos días después es el fuego de “La Alegría”.
Sorprendidos por el ataque, los patriotas se dispersan. Antonio Maceo, emprende la marcha con un pequeño grupo; Crombet y José Maceo, con otro pequeño grupo, huyen por otro lado. Agustín Cebreco con los coroneles Peña y Sánchez Figueras y el teniente coronel Boix, se escapa en otra dirección. La situación se le hizo desesperada. En su huida llegó a encontrarse sólo y perdido. Hubo días en que ni siquiera una naranja agria pudo encontrar para alimentarse. Sólo había cayajabos que eran tenidos por venenosos. En su desesperación recogió unos cuantos cayajabos, los tostó y se los comió. Después se tendió en la tierra a esperar patrióticamente la muerte. Pero la muerte no llegó.
El 10 de abril el mayor general Flor Crombet caía en una emboscada que le habían tendido los guerrilleros de Garrido, en Palmarito. La prensa habanera dio por seguro que en aquella emboscada habla caído también Agustín Cebreco. Hasta «El Fígaro» de La Habana publicó su retrato con la noticia. Sin embargo, lo cierto es que pudo reunirse con las fuerzas de Periquito Pérez, pasando a prestar sus servicios en el Primer Cuerpo, donde el general Antonio Maceo le confió el mando de la Segunda Brigada de la Primera División.
A las órdenes del general Maceo participa en el combate de Peralejo el 13 de julio de 1895. Después será Sao del Indio, el 30 de agosto de ese mismo año. En octubre, cuando el general Antonio Maceo inicia el avance invasor en Baraguá, el general Cebreco se queda en Oriente, por órdenes del general Máximo Gómez. El 6 de enero de 1896 libra la acción de La Curia y el 2 de febrero se bate en Maibío. El 15 ataca a la plaza de Sagua de Tánamo, donde le matan tres caballos sin lograr herirle.
Manda ahora la Segunda División del Primer Cuerpo. Combate a las órdenes de José Maceo. En Loma de Gato estaba cuando este prestigioso jefe oriental cae abatido por el mortífero fuego de los españoles. Hasta esa misma tarde no pudo enterarse de que había caído su jefe pues él combatía, en el momento de producirse aquella desgracia para el ejército cubano, en la extrema vanguardia, donde permaneció hasta que el enemigo se retiró.
Pasó después a combatir a las órdenes del mayor general Calixto García a quien acompaña en el ataque al fuerte de Loma de Hierro el 18 de agosto de 1896. El 17 de octubre participa en el ataque a la plaza de Guáimaro, cuyo sitió duró once días. Después se retiró a su zona de operaciones, cumpliendo las órdenes del jefe del departamento.
El 16 de diciembre de 1896 el Consejo de Gobierno aprobó su ascenso a general de división, de acuerdo con lo propuesto por el general García el 13 de agosto de ese mismo año. El 12 de marzo participa en el ataque que ha organizado el general García a la plaza de Jiguaní, siendo él quien, al retirarse los cubanos de aquellas posiciones, se encargó de contener al general Bosch que había salido con fuerte columna española para cortarles el paso.
El 8 de febrero de 1898, cumpliendo órdenes del general García, dispone la reconcentración de todas sus fuerzas. El 17 de marzo sostiene rudo combate con los españoles en el camino de Lajas. Cinco días más tarde vuelve a encontrarse los mismos adversarios, en el mismo lugar y vuelven a combatir. El 8 de abril recibe órdenes del general García de tener lista sus fuerzas para marchar rápidamente sobre la plaza de Santiago de Cuba. El 20 de mayo ataca a Palma Soriano, logrando una sonada victoria, cuando al día siguiente llegó en su auxilio el general Lora, enviado por el general García.
El 21 de junio marcha a ocupar posiciones en el Oeste de Santiago de Cuba, con instrucciones de impedir al enemigo reforzar sus guarniciones de la costa. Después marcha al Aserradero para embarcarse con el contingente del general García que habrá de desembarcar el 26 en Siboney. El 1º de julio, al iniciarse el ataque por tierra a la plaza de Santiago de Cuba, el general Cebreco ocupa posiciones en el flanco izquierdo, frente a San Juan. La impericia del general Shafter hizo a los americanos comenzar el ataque sin utilizar la ayuda de sus aliados cubanos.
Aquello les costó muchas vidas, pero al fin el general Lawton pidió al general García que le ayudase en la empresa de destruir las defensas de El Viso y San Juan. El 4 de julio el general Cebreco salía para Puerto de Bayamo, por orden del general García para ocupar los caminos e impedir comunicación a los sitiados con las fuerzas que se hallaban en otras poblaciones. El 15 se rindió el general Toral. En su miseria moral, el general Shafter no tuvo escrúpulos en pactar a base de que los cubanos no entrasen con los americanos a la población tomada, en buena parte, con su lucha y sacrificio.
Se retiró junto con el general García, quien el 31 de julio le ordenaba que para el 25 de agosto concentrase sus fuerzas y se dirigiera a Guáimaro, operación que no pudo realizar porque la guerra se concluyó el 12 de agosto, con la petición de paz formulada por España.
El 18 de agosto de 1898 el general García lo proponía por los méritos contraídos en aquella campaña para el grado de mayor general. El 24 de enero de 1899 la Comisión Ejecutiva aprobaba aquella propuesta y ascendía al general de división Agustín Cebreco al más alto rango del Ejército Libertador.
En los comicios celebrados el 15 de septiembre de 1900 se presenta como candidato a Delegado para la Asamblea Constituyente no logrando salir electo. Se instala en la ciudad de Santiago de Cuba dedicándose a la política activa, afiliándose al Partido Nacional, obteniendo un acta de representante en los comicios del 31 de diciembre de 1901. Resulta en el sorteo, electo para el periodo corto de dos años.
En 1904 abandona la Cámara, no concurriendo a los comicios celebrados el 28 de febrero de aquel mismo año de 1904. En agosto de 1906, al iniciarse la revuelta liberal, participa con el general Menocal en las gestiones que trataban de avenir a liberales y moderados. Fracasados en el esfuerzo se dedica a la organización del Partido Conservador Nacional en la provincia de Oriente, obteniendo un acta de representante en los comicios del 14 de noviembre de 1908.
El 1º de noviembre de 1912 es reelecto Representante a la Cámara, quedando suplente en los comicios de 1916. Se retiró definitivamente de la vida pública, falleciendo, en esta ciudad, el 19 de diciembre de 1924. Su paso por la vida fue una constante y ejemplar lección de patriotismo y de ciudadanía.







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