Las fuerzas de seguridad de los Estados Unidos se demoraron menos de 41 minutos para arrestar al dictador Nicolás Maduro quien intentó huir a su refugio blindado en la madrugada del sábado pasado junto con su esposa Cilia Flores.
No hubo fuga de información a través del Congreso ni de otras agencias del gobierno lo que facilitó secretamente que Trump diera la orden operativa hacia la madrugada del sábado pasado desde su mansión de Mar-a-Lago.
Lo único cierto es que las fuerzas que protegían a Maduro, algunas de ellas de origen cubano, fracasaron al no poder impedir que los agentes de Trump entraran a la fortaleza donde se escondía Maduro.
Cuando Maduro salió en compañía de soldados estadounidenses lucía unos grilletes, antifaz y un chándal con marcas americanas, teniendo una mirada fija, de compasión que contrastaba con sus constantes desafíos a la justicia.
El general Dan Caine fue el militar que estuvo detrás de toda la operación que con éxito terminó en la madrugada del sábado pasado cuando Maduro fue sacado arrestado y enviado a un barco estadounidense situado en el Caribe.
Las fuerzas llegaron al complejo en el que se encontraba Maduro a la 1:01, hora de Washington y recibieron fuego de resistencia, aunque solo, un helicóptero estadounidense fue alcanzado, sin que se registraran bajas en las filas estadounidenses.
La aeronave logró continuar la misión con éxito. Maduro y Cilia Flores fueron capturados en su domicilio cuando estaban en su recámara antes de que pudieran refugiarse aún más en un espacio seguro blindado con acero.
Cuando capturaron a Maduro, este se encontraba “en una casa que parecía más una fortaleza que una vivienda”, con “acero sólido por todas partes”. En el momento de la operación no pudo penetrar a este escondite” dijo el general Caine.
Se supo también que las fuerzas estadounidenses habían ensayado la operación en una réplica de la residencia de Maduro y estaban equipadas con sopletes para atravesar el acero en caso de que la pareja se encerrara.
Las fuerzas estadounidenses abandonaron territorio venezolano con los detenidos a bordo de un helicóptero que los trasladó al buque USS Iwo Jima.
“Estuvieron un poco sorprendidos, pero esperaban algo. Hubo mucha oposición. Hubo muchos disparos”. Esto lo dijo el general Caine, quien estuvo en permanente contacto con el presidente Trump.
El presidente Donald Trump dijo que él y miembros clave de su gobierno vieron en tiempo real desde Mar-a-Lago, su club de Florida, la incursión de la Fuerza Delta que capturó el sábado a Nicolás Maduro.
La incursión fue realizada antes del amanecer por comandos de élite de la Fuerza Delta del ejército y fue similar a la operación militar estadounidense más arriesgada de este tipo desde que miembros del Equipo SEAL 6 de la Marina mataron a Osama bin Laden en una casa de seguridad de Pakistán en 2011.
Los militares ensayaron repetidamente la operación y fueron capaces de ejecutarla sin fallos; rompieron las puertas de acero que protegían a Maduro en “cuestión de segundos, y penetraron hasta donde estaba Maduro, junto con su esposa”.
La CIA tenía un equipo sobre el terreno desde agosto para recopilar información sobre Maduro. La recopilación de inteligencia proporcionó información detallada sobre Maduro.
Y después de algunos meses de trabajo ayudaron a Estados Unidos a “encontrar a Maduro y comprender cómo se movía, donde vivía, a dónde viajaba, qué comía, qué vestía, qué mascotas tenía”.
La CIA también recopiló información de una flota de drones furtivos y de una fuente humana que podía acercarse a Maduro y vigilar sus movimientos, según personas informadas sobre el asunto.
La operación se basó en encontrar el día adecuado para minimizar el daño a los civiles de Caracas y a los miembros del servicio que llevaron a cabo la operación, y en la capacidad de los militares, para “maximizar el elemento sorpresa”.
En los días previos a la incursión, Estados Unidos envió un número creciente de aviones de Operaciones Especiales, aviones especializados en guerra electrónica, drones armados R, helicópteros de búsqueda y rescate y aviones de combate.
Pero además hubo refuerzos de última hora que, según dijeron los analistas militares, indicaban que la única cuestión era cuándo se produciría la acción militar, no si se produciría.
La incursión se llevó a cabo más de una semana después de que la CIA realizara un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela. También se produjo en medio de una campaña que ha destruido 35 embarcaciones y matado al menos a 115 personas narcotraficantes.
La operación comenzó con unos 150 aviones militares, entre drones, cazas y bombarderos, que despegaron de 20 bases militares y buques de la Marina diferentes.
Básicamente los aviones entraron en Venezuela para destruir las defensas aéreas del país y permitir la entrada de helicópteros que transportaban fuerzas de operaciones especiales estadounidenses.
A medida que las fuerzas militares avanzaban hacia Maduro, Estados Unidos cortó la electricidad en algunas partes de Caracas. Se apagaron las luces “debido a cierta pericia que tenían ya preparada los cazas en tierra”.
A medida que la aviación avanzaba sobre Caracas, los militares determinaron que habían mantenido la llamada sorpresa táctica. Los helicópteros fueron atacados cuando se aproximaban al complejo de Maduro y como era de esperarse, respondieron con una “fuerza abrumadora”.
Los operadores de la Fuerza Delta asignados para capturar a Maduro fueron conducidos a su objetivo por una unidad de élite de aviación de Operaciones Especiales del Ejército.
Pertenecían al 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, que vuela helicópteros MH-60 y MH-47 modificados, similares a las aeronaves vistas en las imágenes que aparecieron en las redes sociales desde Caracas.
El 160º Regimiento, apodado los Acechadores Nocturnos, se especializa en misiones de alto riesgo, de bajo nivel y nocturnas, como inserciones, extracciones e incursiones.
La unidad ha llevado a cabo lo que el Pentágono denominó misiones de entrenamiento cerca de la costa de Venezuela en los últimos meses.
Dos funcionarios estadounidenses dijeron que alrededor de media decena de soldados resultaron heridos en la operación.
Una vez que las fuerzas de operaciones especiales atravesaron el complejo y llegaron a la habitación de Maduro, éste y su esposa intentaron escapar a una habitación reforzada con acero, pero fueron detenidos por las fuerzas estadounidenses.
“Intentaba llegar a un lugar seguro”, dijo Caine. “Era una puerta muy gruesa, muy pesada. Llegó a la puerta, pero fue incapaz de cerrarla”.
Tras la captura de Maduro —personal del FBI acompañó a los soldados para efectuar la detención—, los helicópteros regresaron al complejo. Maduro fue embarcado en un helicóptero.
La Delta Force es oficialmente conocida como el Primer Destacamento Operacional de las Fuerzas Especiales Delta. Es un grupo militar de operaciones especiales encargado de misiones de alto riesgo, como la lucha antiterrorista, el rescate de rehenes y la captura o eliminación de objetivos de alto valor para EE.UU. La unidad opera bajo estricto secreto.








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