Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
Como la mayoría de los españoles que llegaron a la Perla de las Antillas, los Gaviña lo hicieron para trabajar y con ello poder tener la oportunidad de alcanzar la prosperidad que no podían lograr en su propia tierra. En este caso en particular estamos hablando de Amurrio, un municipio y una localidad española de la provincia de Álava, en la comunidad autónoma del País Vasco, de donde partieron en 1870 dos hermanos de apellido Gaviña, José María y Ramón.
Al principio, como eran agricultores, comenzaron sembrando tabaco; sin embargo, un ciclón destruyó sus siembras y sus deseos de continuar en ese renglón.
Decidieron entonces dirigirse hacia la zona montañosa de Cumanayagua, perteneciente al Macizo de Guamuhaya (conocido popularmente como la Sierra del Escambray). En las elevaciones altas y fértiles de su finca Álava, situada en la Hacienda Buenos Aires, comenzaron a sembrar granos de café hasta consolidar una verdadera plantación.
El patriarca de la familia Gaviña en Cuba, José María, nació en 1852 y se casó con Gertrudis Virella, natural de Huelva (Andalucía). Falleció en 1933 a los 81 años. La pareja tuvo cinco hijos: José María (quien falleció en Miami), Francisco, Serafín (padre de Esther Gaviña; también falleció en Miami), Micaela (falleció en Miami), Antonia (madre del Dr. José Ramón Miraz-Gaviña, ginecoobstetra en Valencia, Venezuela, donde ambos fallecieron).
De la finca a la primera tostadora en Cienfuegos
Francisco (conocido cariñosamente como “Paco”) nació en la finca cafetalera familiar el 4 de julio de 1903. Desde muy pequeño trabajó en los campos junto a su padre y su tío, aprendiendo los secretos del cultivo de café de alta calidad, sembrando semillas y cuidando los viveros. En la década de 1920 viajó a estudiar a los Estados Unidos.
Francisco se casó con Anatolia Leonora Etcheverry (1913-1985), conocida como “Golo”, hija del francés Pedro Etcheverry y de la vasca Leonor Orbea. Tuvieron cuatro hijos: Francisco Marcos (1943-2025), Pedro Lázaro (1945-2025), José Adrián (1946) y Leonor Gaviña Etcheverry (1952).
Leonor estudió en el Colegio Apostolado en la calle Santa Cruz de Cienfuegos, mientras que sus tres hermanos varones (Paco, Pedro y José) estudiaron desde primer grado en el Colegio Marista de Cienfuegos hasta que tuvieron que salir del país. Quienes los conocieron —tanto en Cienfuegos como más tarde en Los Ángeles— coinciden en que esa formación católica y familiar moldeó la calidad humana, la extrema humildad y la hombría de bien que los caracterizaron siempre, aun después de alcanzar el triunfo económico.
Durante la década de 1930, la Gran Depresión redujo las exportaciones de café, generando un excedente en la finca. La solución de Francisco Gaviña fue obtener una licencia de tostado. En 1932 comenzó a tostar el café sobrante para los habitantes de Cienfuegos. Esta primera planta tostadora estuvo ubicada en la calle Cuartel esquina a Castillo, con el teléfono #5666. Francisco administraba tanto la finca como la tostadora, donde se procesaba el mejor café de Cuba. Entre sus clientes contaba con uno que le compraba 60 libras de espresso a la semana, ¡una cifra enorme para la época!
El despojo comunista y el camino al exilio
Durante dos generaciones, la familia perfeccionó el cultivo y tostado del café en la isla. Sin embargo, tras la llegada al poder del Odiador en Jefe —quien nunca en su vida sembró ni una sola semilla en la finca de su padre en Birán—, el régimen comunista robó el negocio de café y la finca de la familia Gaviña.
Ante el despojo tiránico, don Francisco, junto a su esposa y sus cuatro hijos, lo dejó todo atrás en busca de libertad. En noviembre de 1960, la familia partió hacia España con solo el equivalente a 150 dólares y una maleta por persona. Tras la catástrofe del 17 de abril de 1961 (Playa Girón), comprendieron que el regreso a una Cuba libre era improbable a corto plazo.
Don Francisco viajó a la Florida para explorar oportunidades de negocio, seguido pronto por su hijo Pedro. Al no encontrar empleo allí, viajaron a Los Ángeles para visitar a una prima y a su esposo, y allí cambió su suerte.
Como casi todos los exiliados cubanos, los primeros tiempos fueron de pura supervivencia. Don Francisco, con casi 60 años de edad, consiguió trabajo como portero en el restaurante French Cafe en Montebello (ciudad ubicada a 13 km al este del centro de Los Ángeles). Sus hijos Francisco, Pedro y José trabajaron como camareros. Posteriormente, José trabajó en el Sportsman’s Lodge (12825 Ventura Boulevard, Studio City), Pedro laboró como mecánico y Francisco comenzó a estudiar ingeniería. Para 1963 la familia ya se había reunido por completo en California.
El columnista del periódico Libre, Esteban Fernández, relata que “cuando llegó a Los Ángeles, uno de los primeros lugares donde llenó una solicitud de empleo fue la empresa Packard Bell, donde coincidió con el joven Pedro Gaviña. Aunque no les dieron el trabajo, meses después se reencontraron trabajando en la Essick Manufacturing Company (fábrica de equipos de aire acondicionado)”. Esteban no tenía cómo desplazarse hasta el trabajo, por lo que Pedro, demostrando su inmensa solidaridad, se levantaba más temprano cada día para desviarse de su ruta, recoger a Esteban en el hotel El Palomar (en la esquina de Western y Santa Mónica) y llevarlo de regreso al terminar la jornada.
El renacimiento: F. Gaviña & Sons, Inc.
Durante cuatro años la familia ahorró incansablemente con el sueño de volver al negocio cafetalero. En 1967 alquilaron un pequeño almacén de 102 metros cuadrados en Vernon —ciudad predominantemente industrial situada a 8 kilómetros al sur del centro de Los Ángeles—.
Surgió entonces la oportunidad de adquirir un tostador usado de 45 kilos de capacidad que había pertenecido a la cadena Bob’s Big Boy y que estaba a la venta en San Diego. La familia alquiló un camión, recorrió la costa, desmanteló el equipo y lo reinstaló en su local de Vernon. Así nació oficialmente F. Gaviña & Sons, Inc.
En los inicios, Pedro trabajaba de mecánico de día y tostaba café de noche; José laboraba de noche en el Sportsman’s Lodge, estudiaba y vendía café de día; Francisco Jr. ejercía como el ingeniero del edificio, y Leonor se encargaba de la oficina y la contabilidad. Doña Anatolia (“Golo”) fue el pilar incondicional de su esposo Francisco, manteniendo vivo el espíritu emprendedor en los momentos más difíciles.
Para la Pascua de 1967 ya estaban tostando de nuevo. Comenzaron modestamente con Café Gaviña (un espresso de una sola mezcla envasado en bolsas de papel), vendiéndolo a la naciente comunidad exiliada cubana concentrada en Echo Park, Silver Lake, Downey, Huntington Park y Glendale, así como a pequeños mercados, restaurantes y panaderías cubanas. Durante los primeros cinco años de trabajo extenuante, ninguno de los miembros de la familia cobró un solo salario.
Con la llegada de la revolución del café gourmet en los años 80, la empresa comenzó a importar varietales como el Colombiano Supremo y el Kona Fancy. Asimismo, supieron adaptarse a las necesidades de otras comunidades de inmigrantes en Los Ángeles: desarrollaron un tueste oscuro estilo francés para la comunidad vietnamita y procesaron variedades de robusta para los inmigrantes del Medio Oriente.
Expansión, McDonald’s y marcas emblemáticas
• 1983– La alianza con McDonald’s: Gaviña comenzó vendiendo café filtrado tradicional a un grupo de 10 restaurantes McDonald’s en el sur de California. La calidad del producto hizo que la cuenta se expandiera por todo el oeste de EE. UU.
• 1984– Venta al por menor y Don Francisco’s: se aventuraron en cadenas de supermercados como Vons y Lucky’s vendiendo café en grano entero en bolsas. En este año lanzaron Don Francisco’s Coffee en honor al patriarca, marca que hoy se comercializa en más de 12,000 tiendas minoristas.
• 2005– El “Premium Roast”: McDonald’s confió a Gaviña la creación de una mezcla más sofisticada para competir en el mercado gourmet. El resultado fue el exitoso Premium Roast Coffee, que duplicó las ventas de café de la cadena.
• 2009– McCafé: tras el éxito anterior, Gaviña fue seleccionada como uno de los tres proveedores principales para el lanzamiento nacional e internacional del programa McCafé. Hoy abastecen a más de 3,000 establecimientos McCafé en el oeste del país.
• Presencia hispana: en los supermercados Publix de la Florida, su producto estrella es Café La Llave Espresso. También abastecen a prestigiosos comercios emblemáticos como Porto’s Bakery (fundada por la familia cubana Porto, procedente de Manzanillo, que emigró en 1971 tras sufrir los embates del comunismo).
Infraestructura, sostenibilidad y presente
Desde 1998, la sede central de F. Gaviña & Sons opera en Vernon en un edificio renovado de 239,000 pies cuadrados (aproximadamente 22,200 m²), que antiguamente perteneció a Sears, además de alquilar una propiedad adyacente de 104,000 pies cuadrados. La planta procesa diariamente más de 100,000 libras de café (alrededor de 43 millones de libras al año) e integra tecnologías ecológicas: desvía más de un 90 % de sus desechos mediante reciclaje, reutiliza los sacos de arpillera y procesa la cascarilla del tueste como fertilizante y alimento para animales.
Culturalmente, el café es un elemento básico para los hispanos y para cualquier persona de cultura latina. Es común que los niños empiecen el día con un café con leche por la mañana.
Lisette recuerda cómo su abuelo les decía a sus nietos: “si van a vivir del café, van a tener que aprender a tomarlo”, mojaba nuestros chupetes en espresso y luego nos los volvía a poner en la boca”.
De hecho, si alguna vez pidió un café en Porto’s, estabas bebiendo café Gaviña. Lo que el consumidor común quizás no sepa es que la historia de la familia cienfueguera Gaviña es muy parecida a la de la familia manzanillera Porto. Los cinco llegaron a California en 1971 después de haber vivido y sufrido los embates del comunismo cubano. Empezaron en una pequeña dulcería en 1976 y actualmente tienen seis de las mejores dulcerías-restaurantes en el área de Los Ángeles y la séptima estará próximamente en el Downtown Disney.
Don Francisco Gaviña Virella falleció el 6 de noviembre de 1996 a los 93 años de edad, habiendo presenciado la reconstrucción triunfal de su legado en tierras de libertad.
En el 2002, el café en grano entero de Gaviña era la marca más vendida en los supermercados de Los Ángeles, mientras que su café molido ocupaba el tercer lugar detrás de Folgers y Maxwell House. Fue entonces cuando la compañía decidió expandir el suministro a supermercados hasta en otros estados de la Unión Americana.
Para 2010, Gaviña tostaba alrededor de 40 millones de libras de café al año y era un negocio de $114 millones con una quinta parte de los ingresos provenientes de la elaboración y el envasado de cafés de marca propia para las tiendas McDonalds, 7-Eleven y Costco, según Los Ángeles Times.
La empresa, que sigue siendo de propiedad familiar, continúa produciendo cafés tostados para diferentes mercados étnicos, además de abastecer a supermercados como Ralphs, Walmart y Safeway. Vende café en 20 estados y su gama incluye las marcas Don Francisco y La Llave.
Como dice el dicho: “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. El negocio Gaviña nunca habría sobrevivido de no ser por Anatolia Etcheverry (conocida como “Golo”): ella siempre fue el apoyo que nunca le faltó a su esposo Francisco. Fue el pilar que mantuvo vivo el espíritu emprendedor, la que nunca se rindió cuando las cosas no iban bien.
Actualmente la familia Gaviña sigue trabajando a diario para asegurarse de que el café que sirven sea tan bueno como el que cultivaban ellos mismos.
La belleza de las empresas familiares reside en que cada generación aporta algo nuevo al sueño original.
El relevo de la cuarta generación
Lisette (cuarta generación), hija de José Gaviña cuenta que cada vez que su pequeño hijo percibe el intenso aroma a café que ella desprende, le pregunta si ha estado dentro de la enorme fábrica donde se procesan, tuestan y envasan 43 millones de libras de granos al año. Esta moderna planta, de la que Lisette es copropietaria de cuarta generación, produce café para las marcas minoristas de su empresa, como Don Francisco’s Coffee y Café La Llave Espresso, para la venta al por mayor de Gaviña Gourmet Coffee (disponible en restaurantes como Porto’s Bakery) y para Jose’s Gourmet Coffee, uno de los favoritos de Costco. También son los proveedores del café de McDonald’s.
Lisette se graduó de la USC con una licenciatura en administración de empresas y trabajó intermitentemente en la empresa familiar después de 2001. Pero no fue hasta enero de 2022 cuando ella y sus primos, Frank (hijo de Francisco) y Michael (hijo de Pedro), comenzaron a tomar las riendas de la gestión operativa de sus padres. Lisette ahora supervisa las ventas y el marketing, ella que es muy extrovertida, cuenta que empieza el día con un par de tazas de café antes de ir a trabajar, como la mayoría. Se toma otra taza al llegar a la fábrica. Después del almuerzo, toma un espresso y, más tarde, para satisfacer su antojo de dulce, se da el gusto de probar una versión aromatizada del café. Pero esa no es la razón por la que el café corre por sus venas.
Michael supervisa las finanzas y la contabilidad. Frank supervisa la fabricación, las operaciones y los recursos humanos. Juntos codirigen la empresa con el asesoramiento de la generación de sus padres, que aún participa activamente en ella. Con 14 miembros de la familia trabajando allí, dice que es una empresa lo suficientemente grande como para que todos encuentren su lugar. Hay alrededor de 260 empleados que trabajan en fabricación, ventas, marketing, desarrollo de productos, contabilidad, finanzas y producción.
La empresa ha experimentado un crecimiento considerable desde los primeros recuerdos de Lisette, cuando, con siete años, visitaba la antigua planta, envasaba granos tostados y cataba café con su familia. A principios de la década de 2000, comenzó a trabajar en la empresa como adulta y tomó la iniciativa de entrevistar a todos los empleados para obtener comentarios sobre cómo mejorar el negocio. De esas entrevistas surgieron un sistema de correo electrónico interno, un plan de jubilación 401(k) y la certificación orgánica para la planta.
Lisette dejó la empresa para emprender su propio camino, obteniendo una maestría en administración de empresas en la USC y trabajando posteriormente en Procter & Gamble como asistente de gerente de marca durante varios años. “Creo que cualquier persona que tenga un negocio familiar debería adquirir experiencia fuera de la empresa”, afirma Lisette, ahora de 45 años. “Aprendí muchísimo, sobre todo de una gran empresa como Procter & Gamble, y pude ver las posibilidades y cómo podrían aportar valor a mi negocio familiar”.
Regresó a F. Gaviña & Sons en 2011 y ha permanecido allí desde entonces, sumergiéndose en el mundo del café al ser miembro de la Asociación Nacional del Café y de la Asociación de Cafés Especiales de América. “Lisette busca constantemente superarse a sí misma y a quienes la rodean, lo cual tiene un profundo impacto en nuestro negocio”, comenta su primo Michael. “Estoy muy emocionado por ver lo que nos depara el futuro”.
Con los cambios que se han producido, los nuevos líderes de la empresa han evolucionado con ellos. En cuanto a los productos, ahora fabrican cápsulas K-Cup y cápsulas de espresso. En el ámbito comunitario, la empresa gestiona la iniciativa Gaviña Direct Impact, que ayuda a construir infraestructura y brinda capacitación a los agricultores. Redirige más del 90 % de sus residuos de la planta a programas de reducción, reutilización y reciclaje, y realiza donaciones a más de 300 organizaciones benéficas locales e internacionales.
“Estamos creciendo a través de la innovación de productos y continuando siendo buenos ciudadanos locales y globales”, afirma Lisette. “Queremos sentirnos orgullosos del producto que lleva el nombre de nuestra familia o el de nuestro abuelo”.
Si Ud. visita la planta de Gaviña en 2700 Fruitland Ave. en Vernon, descubrirá la dedicación a la calidad del producto final. Con aproximadamente 22,200 m², es una de las mejores tostadoras de café del país y tiene una capacidad de hasta 27 millones de kilos al año. El tueste es su mejor arte, combinando equipos sofisticados con la experiencia del maestro tostador, quien lleva con ellos más de 25 años. Además, emplean a otros seis catadores certificados “Q”. Estos catadores profesionales, acreditados por el Coffee Quality Institute, garantizan que el café sea digno del nombre Gaviña.
Esta combinación de tecnología de vanguardia y atención personalizada al detalle crea la taza de café perfecta. Después de la familia, la calidad es su máxima prioridad.
La tercera generación eran cuatro Gaviñas y la cuarta generación son diez Gaviñas. La quinta generación son todos menores.
Francisco (Paco) Gaviña Etcheverry, que había nacido en Cienfuegos el 7 de octubre de 1943 y falleció el 29 de julio de 2025, a los 81 años. Fue el ingeniero que diseñó la planta de tostado y envasado de la empresa. Era el padre de Frank, Adrián y Yanelle.
Pedro Gaviña Etcheverry nació también en Cienfuegos el 11 de febrero de 1945, falleció el 11 de septiembre de 2025 a los 80 años. Fue cofundador de la empresa y ocupó el cargo de presidente. Era el padre de Pedro, Michael y Jennifer.
Michael sobre su padre dijo: “Siempre nos recordaba que uno puede ser lo que quiera en la vida, pero debe esforzarse por ser el mejor. Con su espíritu que seguimos creciendo, innovando y cuidando de nuestra gente, nuestros socios y nuestra comunidad”.
Michael es el nuevo presidente de la Asociación Nacional del Café (NCA). Es ejecutivo de cuarta generación en F. Gaviña & Sons, Inc., donde se encarga de la fijación de precios de las materias primas y la gestión del inventario. Catador certificado por el Coffee Quality Institute (Q-Grader), se unió a la empresa en 2002 como comprador. También es director financiero de DF Roasters desde 2015. Es miembro de la Specialty Coffee Association y del Roasters Guild.
Se licenció y obtuvo un MBA en 2007 por la Universidad Loyola Marymount, donde forma parte del consejo directivo.
José Gaviña Etcheverry es el padre de Lillian y Lisette Gaviña-López.
Leonor Gaviña-Valls nació en 1952 y es la madre de Anna Leonor y de Ariel Valls.
Trabajó en Sears Roebuck, pero no quiso seguir allí porque prefirió trabajar en el negocio de la familia.
De niña, Leonor trabajaba con sus hermanos y su padre en la plantación y tostadora de café. Ahora, es vicepresidenta de marketing y es responsable de las relaciones públicas de la empresa, la comercialización de sus marcas de café y la supervisión de sus principales iniciativas benéficas.
Además, es una catadora certificada Q-Grader, la única acreditación profesional en la industria para catadores de café otorgada por el Coffee Quality Institute (CQI). Como Q-Grader residente, realiza catas de café de forma rutinaria para garantizar la riqueza y el sabor de cada mezcla. Trabaja activamente para mejorar la calidad del café y establecer estándares y prácticas de la industria a través de diversas organizaciones.
También fue miembro de la junta directiva de la Pacific Coast Coffee Association y miembro fundadora y expresidenta de la Specialty Coffee Association of America (SCAA).
Recibió el premio “Contribución Destacada a la Asociación” de la SCAA en 1994 por su excepcional liderazgo.
Se graduó del Programa de Liderazgo para Mujeres en el Café 2005-2006, donde su promoción recibió el premio Better Beans de la Specialty Coffee Association of Europe, un galardón que reconoce a quienes han contribuido notablemente a la mejora de la calidad del café a nivel mundial.
Leonor es licenciada en Economía por la Universidad Estatal de California en Los Ángeles (CalState LA).
Participa activamente en varias organizaciones sin ánimo de lucro y actualmente es miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Alzheimer del Gran Los Ángeles y de la Alianza Internacional de Mujeres en la Industria del Café.
Recientemente, recibió el Premio a la Familia de Exalumnos de CalState LA y el premio a la Gran Empresa de la Cámara de Comercio Latina de Los Ángeles.
Cuatro marcas premium de café y espresso se encuentran ahora bajo el paraguas de Gaviña: Don Francisco’s, Café La Llave, Gaviña y Jose’s. La empresa tiene presencia en 20 estados de
EE. UU. y vende sus productos en cadenas nacionales como Ralphs/Kroger, Sprouts, Costco y Vons/Safeway, además de McDonald’s.
En 2017, la familia Gaviña celebró su 50.º aniversario con la apertura de su primera cafetería-tostadora en el centro de Los Ángeles, Don Francisco’s Coffee Casa Cubana, donde ofrece cafés, pasteles y bocadillos al estilo cubano, además de cerveza y vino.
Con más de 150 años de tradición familiar, F. Gaviña & Sons, Inc. tiene a la venta alrededor de 50 diferentes productos, cuyos precios van desde los $2.99 hasta los $7.99.
La empresa obtiene alrededor del 18 % de sus ingresos de un acuerdo que la convierte en uno de los pocos proveedores de café de filtro y espresso para McDonald’s, según Leonor Gaviña-Valls, vicepresidenta de marketing.
Sus principales clientes son McDonald’s, Costco y 7-Eleven.
Gaviña también abastece a decenas de cafeterías vietnamitas en el condado de Orange.
Con más de 150 años de tradición cafetalera iniciada en las montañas del Escambray, la familia Gaviña demuestra cómo la fe, el trabajo duro y el amor a la libertad prevalecen sobre la barbarie destructora del comunismo.








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