Puede fallarnos, puede decepcionarnos; sin embargo, desde hace mucho rato estoy convencido de que el joven más inteligente con que contamos los cubanos es Marco Rubio.
Mientras vemos a casi todos los políticos “hispanos” nacidos aquí hablando “Spanglish”, me paso la vida escudriñando cada una de sus palabras en español y no acabo de encontrarle un fallito.
Hasta mis hijas, a quienes he dedicado más de 50 años hablándoles y corrigiéndoles el español, cometen una pifia de vez en cuando.
Durante mis más de 60 años de exilio, con anterioridad solo me impresionaban los discursos de Jorge Mas Canosa. Pero Jorgito nació y se crio en Santiago de Cuba; era cubano, mientras que Marquito nació el 28 de mayo de 1971 en Miami, Florida, EE. UU. Supongo que en la Sagüesera.
Desde que lo conocí, he estado esperando al acecho, una palabra mal dicha … o algo con lo que esté en total desacuerdo, y no logra decepcionarme.
¿Será el libertador de Cuba? ¿Será el próximo presidente de los Estados Unidos? ¿Será el gobernador de una Cuba libre? ¿O será una decepción, como lo fueron John F. Kennedy, José Elías de la Torriente, Manolo Ray o una de las mil desilusiones, desencantos y desengaños que hemos sufrido los cubanos que ardientemente deseamos el regreso digno a una patria libre?
¿Qué será de él? No tengo la menor idea. No tengo la bola de cristal. Detesto tirarme de barriga a favor de ningún ser humano; solo el futuro nos dará una respuesta.
Mientras tanto, solo puedo decir que simpatizo con él. Siento que pensamos muy parecido con respecto a Cuba y, en las elecciones de 2028, vivo convencido de que, para mí, solo existen dos candidatos entre los cuales tendré que decidir por quién votar: él o JD Vance.
Y les diré un último secreto: yo, que soy 100 % trumpista, MAGA, y que he votado por Donald tres veces, les digo que Marquito me cae hasta mejor que Trompito.






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