Un encuentro memorable

Written by Libre Online

7 de octubre de 2026

Hace 200 años Jedediah Smith llegó a California (I)

Por Rafael Jesús de la Morena Santana

Mientras desde las orillas del Océano Atlántico avanzaban las columnas de la expansión hacia el Oesteimpulsado por los ideales de unos Estados Unidos que celebraban su cincuentenario, al otro lado del continente, España en primer lugar y su heredera la República de México, afianzados en las costas del Océano Pacífico, llevaban dos siglos de perseverante labor instaurando la cultura latina cuyos ecos resonaban en las praderas y cordilleras norteamericanas.

La alhaja del Imperio español, orgullo del Virreinato de la Nueva España, era un territorio con un nombre que evocaba riqueza, progreso, bienestar: este lugar para soñar era y es California. El símbolo de las inconmensurables potencialidades californianas eran las misiones católicas dispersas a lo largo de centenares de kilómetros, donde los hermanos de la Orden de San Francisco de Asís realizaban un titánico trabajo.

Los frailes menores franciscanos, asistidos por los soldados, los emigrantes y los indígenas, habían creado un imperio económico y sociocultural de primera clase: instalaron novedosos sistemas hidráulicos para el consumo humano y la irrigación de miles de hectáreas de cultivos, lo cual permitía la producción de granos, frutales, hortalizas, viandas, olivos y vides que dan excelentes vinos, capaces de competir con los de Europa. Practicaban la apicultura y tenían una amplia ganadería vacuna, ovina, caprina, avícola, porcina, cunícola y por supuesto equina.

Entre las Misiones de California descollaba la Misión de San Gabriel fue fundada bajo la dirección del padre Junípero Serra, además, apóstol, el 8 de septiembre de 1771, origen del condado de Los Ángeles, y de la ciudad del mismo nombre. En un lado del Altar de la capilla se conserva la pintura “Nuestra Señora de los Lamentos”, cuya visión hizo a los nativos cooperar con la fundación de la Misión y convertirla en la más productiva de las veintiuna misiones franciscanas; la Misión enviaba alimentos, muebles y otros abastecimientos a las demás instalaciones religiosas.

El 27 de noviembre de 1826 se produjo un hecho sorpresivo en la Misión de San Gabriel Arcángel, de esos que asombran a la Historia: ese día memorable, de entre las brumas del otoño, por el panorama del Este, se apreció el arribo de dos jinetes con aspecto rudo, pero desgastados, demacrados, sin duda sedientos y hambrientos. Inspiraron confianza a los frailes por el noble porte del que parecía el jefe y la respetuosa actitud de los recién llegados, ¡era Jedediah Smith a la vanguardia de su brigada que venía desde las Montañas Rocosas! 

Quizás nadie se dio cuenta en ese momento de que estaban en presencia de uno de los acontecimientos relevantes en la conformación de los Estados Unidos, porque Jedediah Smith y sus mountain men… ¡eran los primeros hombres de origen europeo que viajando por el interior del continente desde el Este de los Estados Unidos alcanzaban California!

Ellos constituían las puntas de lanza de la expansión territorial de Washington en el lejano suroeste, hombrada comparable con la expedición de Lewis y Clark que cruzó el territorio de Oregón hasta el mar veinte años antes en el noroeste. Hasta ese día se pensaba que era imposible viajar desde San Luis, Missouri, hasta California cruzando la divisoria de las aguas en el centro del continente, Jedediah Smith, trazó el camino que llevaría a los conquistadores y colonos del Far West, superando las impresionantes, bellas y desafiantes Montañas Rocosas.

¿Quién es Jedediah Smith? Uno de los principales elegidos del Panteón de los Grandes exploradores de los Estados Unidos, y sin duda entre los grandes viajeros de todos los tiempos.

Jed Smith nació el 6 de enero de 1799, Fiesta de la Epifanía del Señor y de los Reyes Magos, en una villa neoyorquina llamada Jericho, igual que la ciudad bíblica cuyas murallas hizo caer Josué, esta fecha y este lugar, al parecer, lo predestinaban, él hizo fastuosos regalos a su Patria y derribó muros de la geografía que parecían infranqueables para la raza humana. 

En Pensilvania comenzó a formarse para ser explorador; la oportunidad se la ofreció el general William Ashley al contratarlo de lugarteniente en la Rocky Mountain Fur Company para la expedición de 1822, que, con cien hombres, controlaría la caza en la cuenca del río Missouri, desde San Louis, la Puerta del oeste, hasta su nacimiento en las Cordilleras de Montana. 

Eso sí, hagamos la salvedad de que seguían las huellas de un explorador y hombre de negocios excepcional, el hispano Manuel Lisa, nacido en la Luisiana española, un hispano que, desde San Louis, quince años antes señaló hacia el oeste, y por las Rocosas llegó hasta Montana. Fue el precursor de los mountain men y un promotor de la coexistencia entre norteamericanos y latinos en los Estados Unidos.

Pronto Jed exhibe coraje, liderazgo y habilidades para sobrevivir en las duras condiciones de una región virgen, de escabroso relieve, crudos inviernos y belicosas tribus que defendían a ultranza sus territorios. Listo para mayores empeños, dirige exploraciones hacia el profundo oeste en busca de incrementar la actividad de los tramperos para la fructífera venta de pieles.

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