Por María C. Rodriguez
Cazuela de Costillitas con Fideos (4 raciones)
INGREDIENTES
300 g de fideos
600 g de costilla de cerdo
2 cebolletas
Sal y pimienta al gusto
½ pimiento rojo
1 hoja de laurel
1 cucharadita de pimentón dulce
1 tomate pelado cortado en daditos
100 ml de vino blanco
500 ml de caldo de pollo
Aceite de oliva virgen extra
2 ñoras (especie de pimiento pequeño)
20 g de almendras
2 dientes de ajo (para el majado)
1 manojito de perejil
INSTRUCCIONES
• Para elaborar esta receta de cazuela de fideos con costilla, primero picamos la cebolleta, el pimiento y el tomate. A continuación, doramos las almendras en una cazuela con aceite de oliva.
• Retiramos y reservamos. Sofreímos las costillas en la misma cazuela donde hemos tostado las almendras. Salpimentamos.
• Mientras se sofríe la carne, hacemos un majado con el ajo, las ñoras, (las ñoras son pimientos secos y deben hidratarse en agua caliente, unos 20-30 minutos antes de usar su pulpa en el majado) unas almendras picadas y el perejil.
• Añadimos 3 cucharadas de caldo, mezclamos y reservamos.
• Añadimos la cebolleta picada, el pimiento y la hoja de laurel a la cazuela de las costillas. Dejamos rehogar unos minutos e incorporamos el tomate y el pimentón.
• Removemos bien y agregamos el vino. Dejamos unos minutos hasta que evapore el alcohol. Cubrimos con el caldo de pollo e incorporamos el majado que teníamos reservado. Hervimos durante 1 hora aproximadamente a fuego lento o hasta que las costillas estén tiernas.
• Añadimos los fideos y los dejamos cocer según las instrucciones del fabricante. Rectificamos de sal y servimos nuestra cazuela de fideos con costilla calentita.
Leche Frita (4 raciones)
INGREDIENTES
500 ml de leche (para infusionar)
200 ml de leche (para disolver la maicena)
100 g de maicena
Cáscaras de limón y naranja
1 rama de canela
3 yemas de huevo
75 o 100 g de azúcar
1 vaina de vainilla
20 g de mantequilla
Harina y huevos para rebozar
75 g de azúcar (para el rebozado final)
1 cucharadita de canela en polvo (para el final)
Aceite
INSTRUCCIONES
• Ponemos los 500 ml de leche en un cazo. Añadimos la rama de canela, las cáscaras de limón y naranja (cantidad al gusto y sin la parte blanca que amarga mucho), la vaina de la vainilla abierta por la mitad (retiramos las pepitas de su interior para añadírselas también aquí) y la mantequilla. Calentamos hasta que esté a punto de llegar a ebullición y, llegados a este punto, apagamos el fuego y tapamos. Dejamos infusionar 30 minutos.
• Pasado el tiempo, en un bol ponemos las yemas de los huevos y el azúcar. Batimos con una varilla hasta que espumeen un poco los huevos. Después, en un vaso ponemos los 200 ml de leche mezclados con la maicena. Batimos con un tenedor hasta que no queden grumos. Añadimos esta mezcla a la mezcla de huevos y azúcar y volvemos a batir bien hasta obtener una masa homogénea, lisa y sin grumos. Esta será la base de nuestra leche frita.
• A la leche que teníamos infusionando, le retiramos las cáscaras, la rama de canela y la vaina de vainilla. Volvemos a calentar a fuego medio (unos 50-60 °C) y añadimos la mezcla del paso anterior. Comenzamos a remover con la varilla y seguimos haciéndolo durante uno o dos minutos. Veremos cómo, casi de forma inmediata, comienza a espesar la mezcla.
• Ponemos esta mezcla en un molde o fuente que tengamos en casa. Es importante que tenga cierto espesor, así que no elijas uno muy grande. Entre 1 y 2 cm de espesor estará bien. No suele ser necesario, pero puedes untar este molde con un poco de mantequilla para que no se pegue. Al principio, veremos cómo la leche parece muy líquida, pero esto tiene que espesar mucho más aún. Tapamos con papel transparente de cocina, de tal forma que el papel quede en contacto con la leche para que no le salga costra, y dejamos que se temple un poco a temperatura ambiente. Después metemos todo a la nevera y dejamos un mínimo de 4 horas. Mejor si es una noche entera.
• Pasado el tiempo, la leche frita ya tendrá una consistencia mucho más espesa. Seguirá siendo muy cremosa y delicada, pero será maleable. Así que, con cuidado, la cortamos en porciones rectangulares o cuadradas de unos 3 a 5 cm de lado. Pasamos cada pieza por harina, después por huevo batido y freímos en abundante aceite.
• Cuando estén doradas y calientes en su interior, retiramos del aceite y las colocamos en papel absorbente un par de minutos para retirar el exceso de aceite. Mientras tanto, en un plato ponemos unos 75 g de azúcar y una cucharadita de canela en polvo. Mezclamos bien con un tenedor y rebozamos la leche frita en esta mezcla. Es mejor hacerlo cuando aún esté templada para que coja mejor esta mezcla. ¡Tan solo queda comérnosla! Puedes hacerlo recién hecho, más templado o directamente frío. ¡A tu gusto!





0 comentarios