La memoria de Enrique Ros perdura

Written by Libre Online

15 de septiembre de 2026

En una ceremonia cargada de afecto, gratitud y memoria cubana, la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB por sus siglas en inglés) nombró su biblioteca en honor de Enrique Emilio Ros, escritor, investigador, empresario y combatiente incansable por la libertad de Cuba. El acto, celebrado la semana pasada en la sede de la agencia en Doral, reunió a familiares, amigos y figuras de la comunidad del exilio.

Para Ileana Ros-Lehtinen, hija del homenajeado y quien representó a nuestra comunidad en el congreso de los Estados Unidos por 30 años, fue una jornada de profunda emoción. La acompañaron su esposo, el distinguido abogado Dexter Lehtinen; su tía Vicky García; y varios colaboradores de sus años en el Congreso. También estuvieron presentes, entre otros amigos, la senadora estatal Ana María Rodríguez y el recaudador de impuestos del Condado Miami-Dade, Dariel Fernández.

El director de la OCB, Álvaro Alba, tuvo el noble acierto de colocar el nombre de Enrique Ros en el recinto donde reposan libros, documentos e ideas. No pudo escoger mejor sitio. La biblioteca llevará el nombre de un hombre que comprendió que la historia de Cuba no podía quedar secuestrada por la propaganda ni reducida al silencio impuesto desde La Habana.

Nacido en Cienfuegos el 28 de junio de 1924, Enrique Ros perteneció a esa estirpe de cubanos que hicieron del estudio una vocación y del trabajo una forma de servicio. Se graduó como maestro en La Habana en 1945 y más tarde obtuvo el título de contador público en la Universidad de La Habana. Ya en el destierro culminó sus estudios de Contabilidad en la Universidad de Miami en 1969.

Fue también un exitoso empresario. Durante décadas, junto a su esposa Amanda y su hijo Enrique, levantó Ros Forwarding, la empresa familiar de importación y exportación, sin que las exigencias del negocio apagaran su compromiso con Cuba. Después de retirarse de los negocios, se entregó a la investigación histórica: horas de archivos, periódicos, testimonios y bibliotecas.

De esa disciplina nacieron 19 libros. Su obra dejó páginas esenciales sobre la Revolución de 1933, la lucha clandestina contra el castrismo, Girón, las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (el gulag castrista), Ernesto Che Guevara y la intervención cubana en África, entre otros asuntos decisivos de nuestra historia contemporánea. Fue investigador acreditado en los Archivos Nacionales de Estados Unidos y en las bibliotecas presidenciales de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson.

Sus investigaciones, sustentadas en documentos y testimonios, constituyen una fuente indispensable para quien quiera comprender la lucha del exilio cubano y la historia de Cuba sin las vendas de la versión oficial. Algunas de sus obras tienen, además, una especial cercanía con los lectores de LIBRE, donde han sido publicadas por entregas, manteniendo viva una labor que él asumió con rigor y pasión.

A lo largo de su vida, Ros recibió un sinnúmero de reconocimientos de instituciones cívicas y profesionales del exilio. Pero acaso el mayor homenaje a su nombre no sea una placa, sino la vigencia de su empeño: dejar constancia de lo ocurrido para que la verdad no sea derrotada por el olvido. En la nueva Biblioteca Enrique Ros confluyen la palabra, la memoria y el sacrificio de quienes nunca renunciaron a una Cuba libre. Es una forma justa de decirle, una vez más, que su obra permanece de pie.

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