La Provincia de Matanzas  y su evolución (1919)

Written by Libre Online

18 de agosto de 2026

Cultura Cubana

Adolfo Dollero

Algunas notas curiosas

Reglamento del alumbrado, por la misma época (1828), en la ciudad de Matanzas:

“Un farol de reverbero en cada cuatro esquinas con su pescante de hierro, y otro en el centro de cada cuadra, en la acera opuesta al de la esquina”.

Los faroles se encendían entonces “media hora después de las oraciones, y su duración hasta media noche”. Eran de hoja de lata sobre postes de madera de pino.

Cuando la luna ayudaba con su luz, los faroles quedaban apagados.

Al contratista que dejara por una sola noche la ciudad a oscuras se le imponía una multa de 50 pesos, y otras menores si dejaba de iluminar una calle o una cuadra de Matanzas.

Por cada casa de altos, los dueños pagaban 6 reales fuertes al mes, y 3 por las de zaguán y por los establecimientos mercantiles.

***

En 1801 un individuo, Raget, se llevó cubanos hasta Baltimore (E.U.); pero con el consentimiento de los padres.

Tan pronto como lo supo el Gobierno español envió un buque a recoger a los 23 niños, sin duda para que no se contagiaran con ideas demasiado modernas.

El periódico La Aurora publicó, hacia el año 1830, versos de un Nicolás Heredia; pero no era el literato dominicano que figuró mucho más tarde en las letras de Cuba y, particularmente, en Matanzas.

Asimismo, algunos años después, el mismo periódico publicó un danzón de un compositor de igual nombre y apellido que el conocido literato y patriota Gen. Manuel Sanguily.

***

En una farmacia de Matanzas me di cuenta de algunas costumbres típicas.

Cualquier muchacho o joven que entrara tuteaba al facultativo, sin tener con él ninguna relación especial de amistad o parentesco.

Además, muchos niños, al irse, pedían —o más bien exigían— la contra, es decir, un dulce, un opúsculo o una imagen, a título de obsequio.

***

Pude observar en Pueblo Nuevo (Matanzas) que un pintor modificó en masculino el sexo de “Santa Rita”.

El rótulo de una de aquellas calles reza textualmente: “San Tarrita”.

Podríamos agregar muchas otras curiosidades de antaño y de ahora, todas ellas históricas; pero la índole de esta obra no permite dedicar sendas páginas a provocar la hilaridad de los lectores.

Fin del Capítulo

Temas similares…

0 comentarios

Enviar un comentario