Años Críticos: del camino de la acción al camino del entendimiento

Written by Enrique Ros

18 de agosto de 2026

El juicio de Marcos (Marquitos) Rodríguez (II)

En el banquillo está sentado Marquitos. Pero a quien se juzga es a Joaquín Ordoqui, el viejo y poco confiable dirigente del antiguo Partido Comunista. En aquel mes de marzo habría conspirado —así se comentaba— junto a Escalante, con el embajador ruso Kudriatsev, para sustituir a Castro. En octubre del mismo año, junto a Juan Marinello y Faustino Calcines, se reúne con Mikoyán en el intento de convencer a Castro de que acepte la verificación en el terreno de la retirada de los cohetes. Fidel lo sabe y no lo olvida. Pesan sobre Ordoqui otras sospechas, muchas de ellas sin fundamento alguno, pero que mantienen sobre él una sombra fácilmente utilizable por Castro.

No le interesa esta vez a Castro dejar caer el peso de su poder sobre todos los antiguos dirigentes del Partido Comunista. Utiliza el juicio de Marcos Rodríguez para, sin acusarlo, culpar a Joaquín Ordoqui.

SE INICIA EL JUICIO EN 

LA AUDIENCIA

El sábado 14 de marzo de 1964 comienza el juicio con las declaraciones de Martha Jiménez, viuda de Fructuoso Rodríguez, y de los comandantes Julio García Olivera, Guillermo Jiménez, Raúl Díaz Argüelles y José Assef. Todos, miembros del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

La sesión se extendió durante más de cinco horas. Lo obligan a admitir que delató, durante una visita que hizo a un apartamento en el que se encontraba Esteban Ventura, a sus amigos del Directorio Revolucionario.

En aquella primera vista, Martha Jiménez relató cómo “Alfaro Sierra, uno de los esbirros de Esteban Ventura, le había dado las señas del delator de Humboldt 7, coincidentes todas con Marcos Rodríguez”; y que, luego, había mostrado a Sierra —quien en los primeros días de enero estaba preso en La Cabaña y, después, fue fusilado— una foto de Marquitos y que aquel lo había identificado.

En el juicio nadie se molestó en preguntar por qué, si Alfaro Sierra estaba preso en los primeros días de enero de 1959 y conocía que Marcos Rodríguez era el delator, no lo habían careado con el ahora procesado.

José Assef, al testificar, se refirió “a la ostentación de Marcos Rodríguez, que contaba con recursos económicos suficientes”, versión distanciada de la ofrecida —no en el juicio— por muchos que compartieron el exilio con esta triste figura que ahora estaba siendo utilizada para ajustar cuentas con otro personaje.

En el libreto preparado para mostrar a Marcos con abundante dinero, el comandante Díaz Argüelles confirmó que, cuando él estuvo asilado en la Embajada del Brasil, “los sirvientes le habían dicho que le habían cambiado más de dos mil pesos a Marquitos”. Otro más se incorporó a los que testificaban sobre “los dineros” de Marquitos: el comandante Guillermo Jiménez, quien “en el aeropuerto de Panamá se había tropezado con el acusado cuando éste se dirigía hacia la Argentina” y que “evidentemente el acusado había obtenido algún dinero producto de su delación”.

En la mañana del lunes 16 se celebró, en la Sala Cuarta de la Audiencia de La Habana, la segunda y última sesión del Juicio Oral de la Causa #32 de 1964. Comparecieron ante el Tribunal varios testigos de menor significación.

“El testigo más relevante en esta sesión del juicio lo fue, sin duda, el comandante Faure Chomón, que mantuvo vigorosa acusación contra el delator de los mártires de Humboldt 7”. Así se expresaba el periódico Revolución. Los detalles de la “vigorosa acusación de Chomón” pronto serían el comentario obligado en la capital.

Temas similares…

0 comentarios

Enviar un comentario