El destacado director Lilo Vilaplana. ‘Con el cine hemos ayudado a mostrar el horror del régimen’

Written by Germán Acero

4 de agosto de 2026

El director cubano Lilo Vilaplana ha llevado al cine algunos de los episodios más dolorosos y controvertidos de la historia reciente de Cuba. A través de películas y documentales inspirados en hechos reales, ha retratado la persecución política, el sufrimiento de los presos de conciencia y las violaciones de los derechos humanos denunciadas por numerosas víctimas del régimen cubano.

Sus producciones, exhibidas en festivales y salas de cine de diversos países, han contribuido a divulgar internacionalmente testimonios que durante décadas permanecieron silenciados.

Uno de sus mayores éxitos ha sido Plantadas, una película de ficción inspirada en las vivencias de las exprisioneras políticas de la organización Plantadas por la Libertad. Rodada en Puerto Rico, la cinta recrea con gran realismo las condiciones de las cárceles cubanas durante los primeros años de la Revolución.

“Es una obra del corazón; una obra muy importante para honrar a las mujeres presas políticas, víctimas del comunismo. Muestra las dificultades que enfrentaron las cubanas que lucharon contra Fidel Castro a comienzos de la Revolución, en la década de 1960”, explicó Vilaplana.

El director destaca que la película constituye, ante todo, un homenaje a quienes sacrificaron su libertad por defender sus ideales.

“Armadas de convicción y valentía, madres, hermanas, hijas, nietas y esposas pagaron el precio de renunciar a su propia libertad por la libertad de su patria.”

Vilaplana ha desarrollado buena parte de su carrera cinematográfica fuera de Cuba y ha filmado en países como Puerto Rico, Colombia y Estados Unidos. Sus obras combinan la ficción con una rigurosa labor de investigación histórica, lo que les permite reconstruir episodios poco conocidos para las nuevas generaciones.

“Plantadas es una denuncia contra los crímenes del castrismo cometidos contra la mujer cubana. Es una película de ficción inspirada en hechos reales y, sobre todo, un homenaje a quienes pasaron los mejores años de sus vidas en prisión por la causa de la libertad de Cuba.”

El realizador adelantó que su próximo proyecto abordará otro de los capítulos más dramáticos de la historia contemporánea de la isla: la lucha en el Escambray y la represión ejercida contra quienes se opusieron al nuevo régimen instaurado tras la Revolución.

Entre las historias que llevará a la pantalla figura la de Ruperto Ulacia, uno de los alzados del Escambray que combatió bajo las órdenes de Osvaldo Ramírez, considerado uno de los principales jefes de la resistencia armada en esas montañas.

Ulacia fue capturado en enero de 1961 y trasladado al Presidio Modelo de Isla de Pinos. Permaneció allí junto a otros insurgentes mientras enfrentaba un proceso judicial que inicialmente contemplaba la pena de muerte.

En julio de 1963 fue conducido, junto con otros prisioneros, a Manacas de Iznaga, en la entonces provincia de Las Villas. Tras un juicio sumario, varios de ellos fueron condenados a muerte.

Diversos testimonios de sobrevivientes y reconstrucciones históricas señalan que, en la madrugada del 13 de julio de 1963, los condenados fueron llevados al lugar del fusilamiento, iluminado únicamente por los faros de camiones militares. Según esos relatos, varios de los prisioneros proclamaron consignas en defensa de la libertad antes de ser ejecutados.

La muerte de Ruperto Ulacia constituye uno de los episodios más recordados de la represión contra la insurgencia del Escambray. La interpretación histórica de aquel conflicto continúa siendo motivo de debate: mientras algunos consideran a los alzados combatientes que se opusieron al establecimiento del sistema comunista en Cuba, otros los identifican como integrantes de una contrarrevolución armada.

Uno de los proyectos que más entusiasma actualmente a Vilaplana es UMAP, una película dedicada a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, creadas por el gobierno cubano entre 1965 y 1968.

Para el director, se trata de uno de los episodios más dolorosos y menos conocidos de la historia contemporánea de Cuba. Según explica, bajo ese nombre fueron internados miles de personas en campamentos de trabajo forzado por motivos políticos, religiosos o sociales.

“Utilizaron el inocente nombre de Unidades Militares de Ayuda a la Producción para ocultar un sistema de detención y reclusión. En esos campamentos encerraron a sacerdotes, seminaristas, pastores, estudiantes, obreros, artistas, campesinos y profesionales”, afirmó.

Vilaplana considera que llevar esta historia al cine constituye un compromiso con la memoria de quienes padecieron aquellas experiencias.

“Hay historias que no deben quedar en el olvido. UMAP busca preservar la memoria de quienes vivieron uno de los capítulos más dolorosos de la historia de Cuba y acercarla a las nuevas generaciones.”

El proyecto es desarrollado por Vilaplana Films junto con Reinol Rodríguez, con el propósito de reconstruir, mediante la ficción inspirada en hechos reales, las vivencias de quienes fueron enviados a esos campamentos.

Otro de los personajes que el realizador espera rescatar es Walsh Ríos, quien en 1960 se incorporó a la insurgencia del Escambray y participó en la organización de un campamento en Nuevo Mundo, cerca de Veguitas, en el municipio de Manicaragua.

Según la reconstrucción histórica del director, durante las operaciones militares emprendidas por el gobierno ese campamento fue cercado y desmantelado. Tras los enfrentamientos, varios de sus integrantes fueron capturados o dispersados. Walsh Ríos fue apresado en la Sierra del Escambray y posteriormente fusilado.

Vilaplana sostiene que muchos de los combatientes de aquella insurgencia fueron durante años presentados únicamente desde la versión oficial de la historia.

“El castrismo llamó bandidos a muchos de los cubanos que se alzaron contra el sistema instaurado por Fidel Castro. Sus historias fueron silenciadas durante décadas y merecen ser conocidas.”

El director considera que el cine independiente desempeña un papel fundamental en la preservación de esa memoria histórica.

“No hago cine para complacer al poder ni para maquillar la historia. Hago cine para contar verdades incómodas. Mientras existan silencio, manipulación y víctimas sin justicia, películas como UMAP seguirán siendo necesarias.”

Añade que muchas páginas de la historia reciente de Cuba todavía esperan ser conocidas por las nuevas generaciones.

“Hay momentos de nuestra historia que deben revisitarse, cuestionarse y darse a conocer al mundo. UMAP nace de la necesidad de contar una de las historias más silenciadas de Cuba: la de los campos de trabajo forzado, devenidos en ‘campos de concentración’.”

Vilaplana reconoce, además, que producir cine independiente sobre estos temas representa un enorme desafío económico.

“El cine independiente, especialmente cuando aborda asuntos que muchos prefieren silenciar, necesita del apoyo de la gente para mantenerse libre. Ojalá aparezcan empresarios e instituciones dispuestos a respaldar un cine sin censura ni condicionamientos.”

Para el realizador, cada una de sus producciones constituye también un ejercicio de memoria y de justicia.

“No solo han sido películas; también han sido actos de memoria. Estas historias deben contarse sin miedo y sin versiones edulcoradas. Cuando el cine es honesto, también puede convertirse en una forma de justicia.”

Nacido en Nuevitas, provincia de Camagüey, Lilo Vilaplana inició su trayectoria artística como aficionado al teatro, actividad en la que comenzó a escribir y dirigir sus primeras obras en su ciudad natal.

Con el paso de los años consolidó una carrera como director, guionista y productor audiovisual, orientada principalmente hacia la recuperación de episodios poco conocidos de la historia contemporánea de Cuba.

Entre sus producciones más recientes figuran el largometraje El Caballo (2021) y los documentales El Patriota (2024) y Secuestro del Vuelo 495 (2025), realizados bajo el sello de Vilaplana Films.

También dirigió en Colombia la cuarta temporada de la exitosa serie El Capo y, posteriormente, filmó en Miami la película Eva y Adán en Miami (2026), estrenada por la plataforma ViX.

Sin embargo, la obra que mayor repercusión internacional le ha proporcionado ha sido Plantadas, considerada por muchos críticos como una de las producciones independientes más relevantes sobre la prisión política femenina en Cuba.

Vilaplana es miembro del PEN Club de Escritores Cubanos y de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio. Su filmografía, centrada en acontecimientos de la historia reciente de la Isla, ha llevado a numerosos observadores a definirlo como uno de los principales cineastas de la memoria histórica cubana desde el exilio.

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