Un muchacho de Brooklyn héroe en la Manigua Redentora (II)

Written by Libre Online

14 de julio de 2026

A 150 años de la caída en combate del general Henry Reeve

Por Rafael Jesús de la Morena Santana

El periódico “El Cubano Libre” del 8 de diciembre de 1870, publicó un fragmento del parte del General venezolano Cristóbal Acosta, jefe inmediato de Reeve en ese momento, por ejecutar hechos destacados durante las acciones en la ruta del Jobabo a La Jagua:

“…el Capitán Enrique Reeve con 15 hombres rompió los fuegos por el flanco izquierdo… actuó de forma sincronizada con la tropa del teniente coronel Machado para hacer retroceder al enemigo …el valiente Reeve recibió una herida en el pie…”

Por su bravura y sagacidad, 8 de octubre de 1871 recibió una misión especial del Mayor: encontrar a la tropa hispana que ha capturado al Brigadier Julio Sanguily. El audaz explorador avisa al líder del Camagüey de estar sobre el rastro del enemigo, afirma que no hay tiempo que perder pues la columna hispana se aleja del campamento mambí.

El Mayor no vaciló, decidido a salvar al General mambí arrebatándoselo a sus captores a como diese lugar, selecciona a Reeve entre los 35 valientes que se visten de gloria cuando Agramonte ordena: “corneta, toque usted a degüello”, es una carga suicida sobre 150 soldados del Rey, aquellos mambises, batieron a sus rivales, les causaron dos decenas de bajas y se llevaron de regreso al alto oficial prisionero, era el épico Rescate de Sanguily, cantado por los poetas e inmortalizado por la Historia.

Inspiradas por “El Rescate”, las tropas del Camagüey intensifican su ofensiva, Reeve colocado en la vanguardia de los ataques por El Mayor, secunda a su jefe en las victorias de El Plátano, La Orqueta, San Tadeo, San Ramón de Pacheco, La Matilde, Sitio Potrero y El Edén, para cerrar exitosamente el año 1871.

Tales proezas fueron la antesala de la ofensiva mambisa en el Camagüey durante los años 1872 al 73, dirigida por El Mayor, el galopar y el machete del comandante Reeve resonarían en Palmarito, El Destino, Casa Vieja, San Borges, El Chorrillo, Consuegra, San Pablo, El Carmen, San Miguel, Guanabo y El Majagual. 

Por sus continuos éxitos, El Mayor, que le llamaba Enrique el Americano, envió una carta de recomendación al presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes el 17 de diciembre de 1872, donde llamaba la atención respecto a las condiciones y méritos del ya célebre combatiente:

“…y no extrañe el Gobierno que se sucedan las propuestas de este digno jefe para coronel y Brigadier. Necesito un segundo en Camagüey… el comandante Reeve, con sus relevantes cualidades, se hace acreedor a toda mi confianza y creo mi deber prevenir al Gobierno de la República favorablemente hacia ese joven extranjero”.

Reeve el Inglesito, como ya era llamado por los cubanos, confirma la opinión del Mayor en el combate de Soledad de Pacheco, el 3 de marzo de 1873, al frente del Escuadrón de Cazadores Montados, arrolla la tropa del español Manuel Olega en furiosa carga al machete, admirado, Agramonte le asciende a teniente coronel sobre el campo de batalla.

Fue ascendido oficialmente a segundo jefe del Camagüey, por su capacidad militar, con una inteligencia, un arrojo y abnegación en la lucha, que le hacían merecedor de la confianza de todos los oficiales. Era respetado y muy querido entre los cubanos. La patriota Loreta Castillo, le regaló una bandera bordada por las jóvenes de Puerto Príncipe.

El 7 de mayo de 1873, durante una incursión de Reeve junto al adalid camagüeyano, los exploradores avisan de la persecución del Regimiento de Húsares de La Reina, experimentada unidad élite del Ejército de Operaciones español, dirigida por coronel Leonardo Abril, un hasta entonces invicto escuadrón de 140 hombres, que siguieron el rastro del Mayor pensando sorprenderlo por la retaguardia.

Agramonte advirtió como a lo lejos se presentaba el enemigo cargando sable en mano a pleno galope por el centro del Cocal del Olimpo. Reeve hizo girar de inmediato las cabalgaduras de cara a los atacantes, quedaron inmóviles un instante, el Inglesito miró hacia el Mayor, este ordenó: “corneta, toque usted degüello”, levantó su machete y salió disparado hacia adelante, seguido de un aluvión de jinetes.

La acometida mambisa en esta carga al machete los llevó a una pelea sin cuartel al arma blanca, el sonido de los metales que chocaban dominaba el escenario donde los ibéricos fueron abatidos por el ímpetu cubano que deja diezmada a la caballería del coronel Leonardo Abril, quien perece en ese duelo. En el parte del Mayor se lee: “sobresalió el teniente coronel Reeve por su denuedo en el combate”.

Al producirse la caída en combate del excelso Agramonte el 11 de mayo de 1873, Reeve asume el mando interino de la División, tiene la responsabilidad de elevar el espíritu de lucha decaído por la terrible pérdida sufrida por el Ejército Libertador. La oportunidad no tarda en presentarse. Reeve estaba acampado en unas ruinas de la loma de Yucatán, desconocía que hacia ellos se dirigía la hueste española del comandante Romaní, experimentado jefe hispano, integrada por 170 hombres, entre infantes y jinetes.

En el momento del rancho, la guardia dio la voz de alarma, los españoles llegaban por sorpresa, la situación era adversa, Reeve reaccionó a la velocidad del rayo, ordenó: “montar y a la carga, a vengar al Mayor”, sus guerreros, acostumbrados a situaciones de combate desventajosas e improvisar maniobras, se lanzaron machete en mano sobre el enemigo.

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