La grandeza de esta nación donde tenemos el privilegio de vivir no deja de sorprenderme y creo que no soy la única persona en tener este mismo tipo de sentimiento. Una prueba más de mi teoría es el actual campeonato mundial de fútbol o balompié, como quiera usted llamarlo.
Sin ser una potencia del deporte, este evento ha despertado la afición nacional y sobre todo el amor patrio que en muchas ocasiones deja de estar presente. Sin embargo, lo mejor de esta situación ha sido la reacción del resto del mundo hacia la hospitalidad prestada por esta bendecida nación.
Siendo uno de los tres países sedes —Canadá y México son los otros dos—, la gran mayoría de los visitantes no dejan de elogiar todo lo relacionado con EE. UU.
En un momento en el que existe una división política que amenaza con la destrucción de la patria y en el que grupos liberales proponen ideas radicales en contra de la misma fibra que dio vida a la mejor nación del planeta, el escuchar la reacción positiva y presenciar los halagos de los extranjeros nos da la esperanza de un mundo mejor.
Amor por el fútbol
La primera sorpresa de los seguidores internacionales fue que llegaron con la antigua idea de que el fútbol en Estados Unidos era un deporte secundario. A pesar de que eso es cierto y que el béisbol, el baloncesto y el fútbol americano son más populares, los 62,5 millones de fanáticos del fútbol en EE. UU. no dejan de ser una cifra que coloca al país entre las mayores bases de aficionados del mundo.
Es impresionante cómo este es el único país que puede sostener un evento a nivel mundial y a su vez continuar las jornadas de la liga de béisbol más importante de la tierra, la Serie Mundial, el Colegial de Béisbol, el circuito NASCAR y, en adición, la gira de torneos del golf profesional.
Los visitantes también se encontraron con una afición joven, moderna, alegre y diversa que vive el Mundial en estadios, zonas de patrocinio, pantallas gigantes y celulares.
Para muchos extranjeros, eso rompió el estereotipo de que “los estadounidenses no entienden el soccer”.
Calidad de los estadios y albergues
La segunda gran impresión para los invitados ha sido los estadios. Muchos suelen comentar que “esto parece un Super Bowl, pero a nivel global”, ya que todos han estado abarrotados, organizados y con producciones de espectáculo al estilo estadounidense.
Recordemos que cuando un país es anfitrión de este tipo de torneo, tiene que contar con al menos tres o cuatro instalaciones de primera categoría en ciudades donde existan condiciones de estadía y alimentación. Usualmente, cuando son elegidos, entonces construyen las infraestructuras adecuadas. Aquí en Estados Unidos no se necesitó hacer nada de eso porque sobraban las ciudades con magníficos hoteles y restaurantes, aparte de contar con una vasta red de terrenos de juego listos para este tipo de evento.
Para muchos extranjeros, la experiencia de asistir a un partido normal en Estados Unidos es como ser un invitado de honor a un evento deportivo de élite monde la competencia atlética es solo uno de varios factores de entretenimiento.
Con la inmensa cantidad de celebridades asistiendo a los partidos ha sido sorprendente para muchos visitantes el encontrarse cara a cara con sus ídolos del mundo de la farándula.
Cultural
Por último, la magia de esta nación está siendo documentada a través de los cientos de miles de fanáticos que no paran de compartir sus reacciones cuando enfrentan experiencias normales para un estadounidense.
Se han asombrado cuando han visto por primera vez un gigantesco supermercado o una máquina de hacer hielo de autoservicio, e incluso cuando han visto los camiones de bomberos.
Sorprendidos se han quedado ante comodidades que damos por sentadas, como hielo gratis, estaciones de recargar teléfonos gratis, tiendas abiertas las 24 horas y la amabilidad general que encuentran.
Sin embargo, lo más sorprendente para estos turistas ha sido lo que muchos describen como un servicio al cliente excepcionalmente agradable, contrario a la percepción creada del “americano atorrante”.
Como comenté anteriormente, esta nación es lo suficientemente inmensa que, a pesar de toda la envidia y el odio de los enemigos, puede demostrar la nobleza de un pueblo que lo único que busca es lo mejor para sus ciudadanos.
Esperemos que esos ciudadanos en desacuerdo con nuestra forma de vivir, pero que se niegan a marcharse de aquí, se den cuenta de la realidad de cómo reacciona el resto del mundo cuando pueden comprobar la verdad.
¿Cuáles son mis deseos para esta Copa Mundial?
Que los Estados Unidos se coronen Campeones Mundiales.








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