La compañía de diseño de Jorge Noa y Pedro Balmaseda, NOBARTE está cumpliendo dos décadas de su vínculo con la escena miamense. Para celebrar uno de ellos, Pedro Balmaseda, irrumpe como director teatral con la obra Palermo. Una oportunidad, de Abel González Melo.
Balmaseda afirma estar entusiasmado con la pieza, que considera un texto “emocionante sobre los abismos del deseo, las trampas de la memoria, el poder de la imaginación y las segundas oportunidades”.
La sinopsis de la obra señala que “en el punto más alto de su carrera como artista de renombre internacional, Carla Bellini pierde a su esposo. Mientras espera en su casa siciliana la llegada de su hija desde América, recibe la visita de Luciano Herrera, quien fue, veinte años atrás, su modelo favorito, y con quien mantuvo una relación tan impetuosa como complicada. ¿Ha llegado realmente Luciano o es solo un fantasma que nace de la febril imaginación de Carla? El pasado golpeará de pronto con toda su intensidad, también con sus claroscuros, para sumergirnos en una espiral donde el amor y la profesión quedan atravesados por la traición y el desengaño, pero también por la ternura, el humor y la esperanza”.
Por dos décadas las creaciones de NOBARTE han sido parte de la vida teatral de Miami, resaltando sus escenografías en espectáculos asociados a festivales y propuestas escénicas de la ciudad.
Del aniversario de NOBARTE, el estreno de Palermo y la novedad de Pedro Balmaseda como director, conversamos Pedro y yo.
—Estás celebrando 20 años del encuentro de NOBARTE con los espectáculos escénicos. ¿Cuál es la misión de NOBARTE desde su fundación, y en especial su relación con el teatro?
Nobarte se concibió como una empresa de diseño interior enfocada al trabajo residencial y comercial en el sur de la Florida. La formamos Jorge Noa y un servidor teniendo la suerte de crear espacios durante todos estos años que han sido muy conocidos, como los centros nocturnos El Clique, The Place of Miami y Blue Nights, por cuyos escenarios han pasado muchísimos artistas, además de realizar eventos privados y corporativos.
El encuentro con el teatro en Miami surge accidentalmente pues no estaba en nuestros planes volver a incursionar en el diseño artístico luego de llegar de Venezuela en 1998, donde fue la televisión el medio en el que se desarrolló una labor importante, y anteriormente en Cuba con grupos teatrales de Santiago de Cuba.
Teatro Avante, bajo la guía de Mario Ernesto Sánchez, nos abrió sus puertas y han sido 20 años en este grupo, que es nuestra casa, y el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, cuya 40 edición celebraremos este año, siendo el marco de muchas entregas de nuestro trabajo. Paulatinamente se fueron sumando otras oportunidades hasta llegar a trabajar con 35 compañías en la ciudad en más de 150 espectáculos.
Nuestra misión ha sido tratar de promover la cultura hispana en todas sus manifestaciones, por lo que hemos realizado exposiciones de artes plásticas, de vestuario y escenografía, así como producciones teatrales como La última función y Juana la loca, siendo siempre nuestra premisa la profesionalidad y la entrega absoluta, sin importar la dimensión del proyecto, ya sea un monólogo o una obra musical de 50 actores, una pequeña sala experimental o en el Opera House del Adrienne Arsht Center, el rigor debe ser el mismo.
—Vas a asumir como director el estreno mundial de Palermo. Una oportunidad, obra de Abel González Melo, del que en Miami hemos visto varias piezas suyas. ¿Qué hay en Palermo que te ha sacado de tu zona de confort como para llevarte a la dirección?
Siempre los escenógrafos y directores han estado muy vinculados, pues juntos crean la experiencia visual de una puesta en escena y en ocasiones es el diseño teatral el que condiciona la misma, por lo que se va tejiendo tal relación artística que no se sabe nunca dónde terminan las manos del diseñador y comienzan las del director.
Son siete las obras de Abel González Melo en las que hemos tenido la suerte de trabajar; de hecho, todas han sido en sus estrenos mundiales bajo la producción de Teatro Avante y Arca Images. Palermo llegó a nosotros hace casi diez años y siempre fue algo que teníamos pendiente, pues nuestro objetivo era producir. Cuando pensábamos cómo poder celebrar nuestros 20 años con Nobarte, Jorge me sugiere que dirija la obra. Ya Abel me lo había pedido también y así comienza este sueño que se hará realidad el 25 de junio en el Westchester Cultural Arts Center.
Esta historia tiene la particularidad de que se desarrolla en el mundo del diseño, más específicamente el de la moda, por lo que no nos es ajeno este universo. Como todas las obras de Melo, nos pone ante encrucijadas y elecciones que determinan el destino de los personajes, generando una reflexión en diversos aspectos como son el amor, la realización profesional, la honestidad, el deseo y el desamor.
—¿Para la dirección estás valiéndote de tu propio instinto y experiencias, o estás recibiendo colaboración y asesoría, incluso del propio autor, que además de dramaturgo es director?
El teatro no se hace solo, es sin dudas el medio artístico donde más disciplinas interactúan y el resultado es muy efímero. Solo queda en la experiencia y el recuerdo del espectador, de ahí que sea un momento único e irrepetible. Por esa razón, decirte que lo he hecho solo sería injusto. He tenido el apoyo de todo un equipo con el que he podido concretar la visión que tengo de esta obra. Haber estado en este medio gran parte de mi vida crea un entrenamiento que te prepara para enfrentar retos, y este es uno de ellos.
Cuando trabajas con un dramaturgo como Abel González Melo, es un placer. Poder establecer esa complicidad y ese diálogo sin limitaciones me ha dado una tremenda libertad y confianza para poder dar lo mejor de mí en lo que me corresponde en esta propuesta. Él tiene la experiencia de la dirección, por eso su dramaturgia ya viene con esa mirada de puesta en escena, como un reloj que funciona perfectamente y va engranando cada detalle para hacer de la anécdota algo inolvidable.
–Háblanos del elenco que tendrás.
Sobre el elenco, soy muy afortunado. Cuento con el talento de dos grandes actores, que además puedo llamar amigos, lo cual es un lujo. Claudia Valdés interpreta a Carla, una gran diseñadora italiana, y Rodolfo Jaspe, a un modelo que llega a Palermo, Italia, para concluir un asunto personal, y se produce este encuentro inesperado que cambiará sus vidas.
Claudia y Rodolfo son unos profesionales increíbles, apasionados, y con un nivel de compromiso impresionante. Todo el proceso ha sido un placer, pues se ha creado una química maravillosa que nos ha permitido soñar y experimentar, siendo a mi forma de ver lo más importante de este proceso: disfrutar lo que amamos.
Los personajes exigían un físico muy específico, y ellos están en la edad perfecta y en el momento más lindo de sus carreras, así que estoy feliz con lo que están haciendo. La historia se desarrolla en dos tiempos, por lo que siempre es un reto para un actor representar un personaje en la juventud y veinte años después, y están logrando algo muy verdadero y apasionado.
—¿Esta incursión como director es un momento particular, o marca el inicio de tu carrera como director escénico?
Esta celebración se trata de agradecer a todos los que nos han acompañado en nuestro camino, hablo también en nombre de Jorge. Son muchos los productores, actores, escritores, directores, técnicos, realizadores con los que hemos trabajado. A todos ellos, nuestra profunda gratitud.
En mi caso, dirigir una obra no me hace director. Cada cual tiene su carrera, y la nuestra es el diseño, que se le llama también dirección de arte, pues cuando una escenografía, el vestuario y la iluminación “hablan” en una puesta en escena, ya estás dirigiendo.
Quién sabe qué pueda pasar en el futuro en este camino, pero sí estaremos siempre vinculados al teatro. Esta oportunidad de contarte un poco de lo que estamos haciendo y lo que pasará no podemos dejarla pasar sin mencionar la incondicional ayuda de Teatro Westchester y Roxy Theater; desde el principio, todo su personal ha hecho que este espacio se sienta como un hogar. El talento de Steven Salgado en las imágenes digitales, la visión gráfica de Pilar Fermelo, las fotos de Studio by Lala, la ayuda de siempre de Dayamí Sánchez de Omdaya Atelier y el diseño escénico y de vestuario de Jorge Noa, junto a este texto, regalo maravilloso de Abel, me han hecho disfrutar muchísimo este proceso, y será inolvidable esta celebración de los 20 años de Nobarte.








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