Quien haya tenido un padre como el mío puede decir como han dicho muchos del Día de las Madres, o sea, que el Día de los Padres es “todos los días”.
Mi padre fue un hombre ejemplar, muy justo y amoroso con mi hermano y conmigo.
Nunca lo vi en discusión con mi madre y siempre atento a nuestras necesidades, y al tanto de que no faltara nada en la casa.
Vivimos en una finca en el Valle del Yumurí hasta que tuve 12 años. Y allí mi padre pagaba a unas muchachas para que lavaran y plancharan la ropa para que mi madre no pasara ese trabajo, cosa que no hacía ningún vecino.
Mi padre estaba siempre pendiente de que no faltáramos a la escuela, y enseguida que le fue posible nos mudamos a la ciudad de Matanzas, y compró una pequeña tienda que allí llamaban “quincalla”, y de eso vivíamos.
Mi padre, que se llamó Ezequiel Tápanes Tápanes, falleció, aquí en Miami, en 1978.
En el año 2014 mi hermano Luis Rubén y yo publicamos un libro titulado “Versos de un padre ejemplar”, con algunas de las muchas décimas que escribió.
A continuación reproduzco una de sus décimas que aparecen en su libro:
Fui nacido en Yumurí
y si a ese valle regreso
yo juro que ya con eso
feliz viviría allí.
Bastante me divertí
entonando mil canciones
en fiestas y diversiones
en aquel tiempo risueño,
y cuantas noches de ensueño
viví lleno de ilusiones.
Cada Día de los Padres, mi hermano y yo comentamos el gran cariño con que nos trató nuestro padre.
Hasta el cielo va nuestro pensamiento.
Raúl Tápanes Estrella
Miami Beach, Fl.







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