Selecciones del Reader’s Digest, llamada también simplemente Selecciones, es una revista mensual de temas variados. Está escrita en español y es propiedad de The Reader’s Digest Association la empresa editora de la revista estadounidense Reader’s Digest que nació de la idea del Sr. DeWitt Wallace (1889-1981) cuando convalecía de las heridas sufridas en un combate durante la Primera Guerra Mundial y de su esposa Lila que en principio trataron de encontrar ayuda financiera de varios grandes capitales, pero no lo lograron.
El 15 de octubre de 1921, DeWitt Wallace y Lila Bell Acheson (1889-1984) se casaron y ese mismo año fundaron Reader’s Digest. Decidieron publicar la revista ellos mismos y enviarla por correo postal directo.
El 5 de febrero de 1922 se publicó el Nº 1 de Reader’s Digest, ellos dos trabajaban en el sótano de una casa ubicada en la esquina de Macdougal Street y Minetta Lane, en pleno corazón del Greenwich Village en Manhattan, N.Y.
Previamente, habían enviado 5,000 cartas a amigos, conocidos y otros en las que se les solicitaban $3 por la suscripción anual de la revista. De las 5,000 personas contactadas, 1,500 aceptaron la propuesta, por lo que Reader’s Digest empezó con un capital inicial de $4,500.
La revista tenía 30 artículos, uno por cada día del mes, seleccionados de otras revistas. Los artículos estaban condensados, es decir, abreviados, sin que se perdiera por ello el sentido de estos. Muy pronto se convirtió en uno de los fenómenos editoriales más importantes a nivel mundial. Su precio en 1922 era de 25 centavos cada revista.
Su éxito fue rotundo y a los pocos años las tiradas ya eran millonarias para el público de habla inglesa.
Desde su creación, Reader’s Digest ha mantenido una línea conservadora y anticomunista sobre los temas políticos y sociales.
En 1926 tenían 30,000 suscriptores; en 1929, 290,000 suscriptores y en 1939, eran 3 millones.
Algo a destacar, cuando la revista salió de EE.UU., el primer país del mundo a donde se dirigió fue a Cuba.
En diciembre de 1940 apareció la primera versión en español hecha por la agencia editorial del Sr. Oscar Madiedo sito en Presidente Zayas (O’Reilly) # 407 en La Habana Vieja.
Esta publicación cubana se distribuía inicialmente para el resto de Latinoamérica y España.
La edición cubana de Selecciones, cuya distribución abarcó a países de habla hispana, tuvo el problema de cómo escribir los artículos de la revista en un español entendible para los lectores de otras naciones. El español presenta variaciones en el vocabulario o en las construcciones gramaticales, dependiendo del país en donde se habla. La solución fue la publicación en La Habana en 1959 de un libro de estilo llamado Manual de Selecciones (Normas generales de redacción). El libro fue elaborado bajo la dirección de Jorge Cárdenas Nanneti.
El estilo de la revista era conservador y hacía hincapié en los valores tradicionales de la familia. Casi todos los artículos de la revista solían estar escritos en un castellano castizo y muy bien redactados para mantener el interés del lector hasta el final.
El editor cubano Eduardo Cárdenas fue clave: logró un español neutro, potable para todos los países, sin que sonara demasiado mexicano, argentino o español. ¡Un genio para que nadie se sintiera excluido!
En 1958 el Departamento de Suscripciones y de Publicación estaba en la calle 23 # 105 en El Vedado.
En 1950 se creó una edición para Argentina. En octubre de 1952 apareció una edición para España.
Como Fidel Castro la odiaba, se convirtió en un delito contrarrevolucionario a quien vieran con una revista Selecciones en sus manos.
Marcos Behmaras (1926-1966) natural de Jovellanos (Bemba) humorista, dramaturgo, escritor, guionista y comunista que desde muy joven escribió programas para radio y televisión. Fue director de Radio Progreso, Radio Habana Cuba y luego vicepresidente del ICRT.
En 1960 disfrutaba escribiendo en la revista Mella, burlándose del capitalismo y del nacionalismo cubano. Todo aquello que le permitió desarrollarse a pesar de ser comunista, después de 1959 era motivo de burla para este zurdo e inadaptado social.
Aquellos satíricos artículos los llamó Salaciones del Reader’s Indigest y en 1982 el gobierno publicó un libro con ese título y con sus publicaciones de 22 años atrás. Posiblemente de no haber muerto en 1966 en un accidente automovilístico, quizás hasta se hubiera ido huyendo como su hija, que está en México.
Moraleja: ¡Qué fácil es para un comunista triunfar en el capitalismo, pero qué difícil es para un anticomunista triunfar en el castrismo!
Ese odio y ese rechazo fue la causa de que en 1960 la edición cubana cesara sus operaciones y se exiliara. El 20 de agosto de 1960 se fundó la edición mexicana. En ese mismo año ya había también ediciones locales en América Central (hecha en Costa Rica) y Chile. En 1971 salieron las ediciones para Puerto Rico y para los lectores hispanohablantes de EE.UU.
Selecciones también circuló en las Filipinas hasta 1972.
Con el tiempo, las ediciones locales de Selecciones del Reader’s Digest se redujeron a tres: argentina, española y mexicana.
La mayor parte de su contenido proviene de artículos seleccionados de la revista Reader’s Digest. De ahí el nombre de Selecciones. Adicionalmente incluye material producido localmente.
Al igual que la edición en inglés estadounidense, Selecciones ofrece artículos originales, artículos resumidos o reimpresos de otras revistas, resúmenes de libros, colecciones de chistes, anécdotas, citas y otros escritos breves.
Algunas secciones fijas de Reader’s Digest están incluidas en Selecciones, pero son adaptadas a la cultura hispana como: Citas Citables; Entre Bastidores; Noticias del Mundo de la Medicina; Instantáneas Personales; Apuntes de todas Partes; Gajes del Oficio; Enriquezca su Vocabulario; Así es la Vida, La Risa, Remedio Infalible y Mi Personaje Inolvidable.
Esta era una de mis secciones favoritas, Mi Personaje Inolvidable, donde se hacía un relato anecdótico acerca de esas personas con características irrepetibles y maravillosas que nos han dejado huellas imborrables de admiración y respeto a través de sus enseñanzas.
También bajo su auspicio editorial, Selecciones producía todos los años el llamado Almanaque Mundial con infinidad de datos, cifras, historia y actualización de todos los países del mundo, así como récords, hechos sobresalientes y mucho de geografía y otras ciencias.
Otra publicación de interés eran sus condensaciones de libros en la edición llamada Biblioteca de Selecciones donde en un tomo se resumían cuatro libros de diversos autores.
En mi casa mi madre estuvo suscrita desde el #1 hasta el último. Desde muy joven yo la leía todos los meses, por eso desde enero de 1959 dejé de creer en FC y en su Revolución.
Recuerdo el artículo cuando en 1953 los constructores alemanes se sublevaron en Berlín Oriental, luego en 1956 en Poznán, Polonia que les sirvió de ejemplo a los húngaros unos meses después. Esas fueron las primeras tres rebeliones anticomunistas en Europa Oriental y así yo les contaba a mis amigos, ciegos aún en 1959 y 1960.
Recuerdo el artículo sobre un oftalmólogo cubano, creo de apellido Cepero que logró mejorar el lente de contacto.
Me gustaba tanto Selecciones que como cada 6 meses salía un resumen de los artículos publicados, logré hacer un índice por materias desde 1940 hasta 1959. Lamentablemente, todas las revistas y mi trabajo organizativo quedaron en mi casa cuando nos fuimos, solamente con las ropas puestas, una sola maletica para nosotros tres.
En Venezuela pude volver a leer Selecciones y cómo me sorprendió un artículo sobre un amigo y coterráneo que había sido capturado por la DEA porque su barco contrabandeaba mariguana desde Colombia, algo que nunca podía haber imaginado él fuera capaz de semejante negocio (cosas veredes, amigo Sancho).
Selecciones era, lecturas amenas, buenas traducciones, excelentes viñetas y dibujos y una diagramación de primera con bonitas portadas la hacían muy apetecible para todo tipo de público.
En 1973, Selecciones publicó un artículo proveniente del Reader’s Digest en el que se acusaba a miembros del gobierno de Alfredo Stroessner de proteger a Auguste Ricord (1911-1985) un miembro de la Conexión Francesa que se encargaba del contrabando de heroína, vía Paraguay hacia EE.UU. Las autoridades paraguayas confiscaron en el país la edición que traía el artículo.
Hay muchos casos de personas que gracias a lo leído en Selecciones pudieron salvarse o mejorar sus vidas como el artículo que publicaron sobre el cáncer y los cigarrillos.
En diciembre de 1953, en Nueva York, hubo una reunión secreta de los directivos de las principales compañías tabacaleras de EE.UU. Su negocio estaba en peligro, las ventas de cigarrillos habían decaído notablemente desde que, un año antes, Selecciones del Reader’s Digest había republicado el artículo “Cáncer por la cajetilla” (“Cancer by the Carton”), originalmente aparecido en el Christian Herald.
En el artículo, el periodista Roy Norr daba cuenta de una investigación realizada en el Sloan-Kettering Institute que, al provocar cáncer en ratones pintándoles la piel con alquitrán de tabaco, confirmaba las sospechas de que existía una fuerte relación entre el cáncer de pulmón y los 2,500 cigarrillos que, en promedio, fumaba cada estadounidense al año.
Reader’s Digest se negó a publicar anuncios de cigarrillos varias décadas antes de que los gobiernos de muchos países prohibieran la publicidad del tabaco.
El barcelonés, Juan Antonio Giner cuenta que en los años 1980 y gracias a una invitación de Víctor Olmos, entonces director de Selecciones, fue invitado a visitar la Revista y almorzó con media docena de sus directores. Pocos años después volvió a reunirse con directivos de Reader´s Digest durante un seminario en el Harvard Club de Nueva York y fue testigo de un incidente memorable. Le acompañaba Miguel Urabayen, profesor de prensa comparada de la Universidad de Navarra y les habían entregado ejemplares recientes de la revista. Uno de los ponentes fue el director del departamento de chequeo más de 20 periodistas dedicados a comprobar que todo lo publicado era exacto y sin erratas gramaticales.
De pronto, Miguel Urabayen levantó la mano e interrumpió al ponente para decirle “aquí hay un error”. Frase que fue contestada con un fulminante “eso es imposible, nunca en nuestra historia nadie ha podido demostrar que hemos publicado algo inexacto”. Pero Urabayen, que había sido uno de los fundadores del Real Aeroclub de Navarra, replicó: “en este artículo sobre las batallas aéreas en los comienzos de la II Guerra Mundial incluyen ustedes la imagen de un avión que no voló hasta el final del conflicto”. Terminada la sesión el periodista le pidió a Miguel su tarjeta y, pocos días después, recibió una carta donde el director de Reader´s Digest reconocía el error y pedía disculpas. El primero de su historia.
Fechas de publicaciones por países:
1940 – Cuba
1942 – Brasil, bajo el nombre Seleções do Reader’s Digest
1943 – Suecia
1945 – Finlandia
1946 – Australia, Dinamarca, Japón
1947 – Bélgica (en francés), Francia, Noruega
1948 – Canadá (bilingüe), Alemania Occidental, Italia, Sudáfrica, Suiza
1950 – Argentina, Nueva Zelanda
1952 – Austria, España
1954 – India (en inglés), Egipto
1957 – Holanda
1960 – México
1965 – Hong Kong, Sureste asiático (en chino tradicional)
1967 – Bélgica (en neerlandés)
1971 – Puerto Rico, Portugal
1972 – Filipinas
1978 – República de Corea
1991 – Hungría, Rusia
1993 – República Checa
1995 – Polonia
1996 – Tailandia
1997 – Eslovaquia
2005 – Rumania, Eslovenia, Croacia, Bulgaria
2007 – Bosnia y Herzegovina, Serbia, Ucrania
Su eslogan siempre fue: “La Revista más leída del mundo”.








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