La profunda disparidad en nuestra nación se hace cada vez mayor, apuntando a las peores consecuencias.
La masiva prensa liberal, aliada indiscutible de la rama más radical del Partido Demócrata, y los jueces liberales activistas que ya no imparten la justicia, sino que la contaminan mezclándola con sus ideas, promueven esa división constantemente.
En contraposición, la escasa prensa conservadora y los jueces conservadores se apegan más y más a sus conceptos en esta deplorable guerra sorda disfrazada de pretextos jurídicos.
Por su parte, la susodicha prensa liberal pretende que el pueblo norteamericano crea ciegamente en el enfoque que insinúan sus noticiarios y programas políticos dominicales, incluyendo también —¡por supuesto! —, las cadenas televisivas en español. Los “expertos analistas” que entrevistan, no son más que miembros del partido favorito, disfrazados de “neutrales” y “objetivos”, para intentar canalizar nuestras opiniones hacia sus propios criterios.
Pero a nadie engañan. Como escuché jocosamente en un cafetín de esquina mientras bebía un café cubano: “Telemundo vive en otro mundo, y Univisión ha perdido la razón”. ¡Y ni qué decir de “los y las” periodistas profesionales que conducen los programas políticos dominicales en las grandes cadenas! Son palomitas mansas si entrevistan a liberales, halcones agresivos si entrevistan a conservadores. Tras muchas de las “caritas lindas” se ocultan sus intenciones venenosas y sus cortantes retóricas.
Lo cierto es que, desde hace ya cuantiosos años, desapareció en nuestro país la prensa imparcial y objetiva, a pesar de sus falsas negativas al respecto. Sensacionalistas y pérfidos en la redacción y dicción de sus reportajes y noticieros —siempre conteniendo mensajes subliminales con sus disimulados gestos—, carecen de toda credibilidad. Pero sin duda han contribuido al daño nacional, ignorando las informaciones que difieran de sus postulados políticos y punteando una y otra vez de manera incisiva las noticias que se alinean con sus puntos de vista, así agoten totalmente al público con lo mismo, y lo mismo, y lo mismo, mañana, tarde y noche.
Muchos televidentes han comenzado a desdeñar a los presentadores de noticias en ambos idiomas, pero en realidad los verdaderos culpables son los redactores de las mismas, los productores y directores de los grandes noticieros y de los “centros de noticias” que envían sus informes escritos, pero nunca se identifican con el rostro o la rúbrica. Esos son los responsables por la diseminación del odio, la división y la falacia incitando el desprecio a nuestros gobernantes, en sus repetitivas campañas de ataque incesante contra ellos.
Felipe Lorenzo
Hialeah, Fl







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