LA MASACRE DE RAÚL CASTRO EN SANTIAGO DE CUBA

Higinio Díaz Ané “Nino” (1925-2022) en su libro Memorias de un Combatiente, página 95 dice: “A eso de las 3 p.m. llegué con mi pelotón al campamento de Aguacate (Sierra Cristal) donde pudimos descansar. No habíamos dormido en toda la noche, y habíamos recorrido alrededor de 125 kilómetros en todo el viaje. Al día siguiente me encontraría con Raúl Castro en Aguacate. Hubo una gran alegría entre todos los rebeldes al llegar a la zona. Nuestra tropa estaba mejor armada que la del Frente de Raúl. Cuando llegué, Raúl estaba al lado de una casa rodeada por una hilera de grandes matas de mango. Me extrañó ver otra hilera de unas 15 o 16 tumbas recientes. Le pregunté a Raúl si había tenido algún combate en la zona, y me dijo que no. Le pregunté entonces por qué había tantas tumbas. Me contestó que había fusilado a todos los “chivatos” de por allí. En realidad, no eran más que campesinos infelices, que él fusiló para imponer el terror en la zona.

En la página 170 cuenta: El 5 de enero de 1959, Raúl Castro y el jefe de la plaza de Santiago de Cuba, el comandante Huber Matos, cometieron en el Palacio de Justicia uno de los peores asesinatos que recuerde la historia de Cuba. Llevaron un pequeño grupo de militares para hacer un paripé de juicio, pues los 71 acusados no tenían ningún abogado que los defendiera, y a ninguno se le buscó pruebas de los supuestos crímenes. No había tiempo que perder, y llegó a 71 el número de víctimas de aquel asesinato. La aceptación de  esos fusilamientos tuvo como consecuencia que, más tarde, se desencadenaran ejecuciones en toda la isla de Cuba, y no de los “esbirros”, como los comunistas les llamaban a todos los cubanos que pertenecieron al gobierno anterior. ¡Querían dividir el pueblo para después fusilar a todos los que se opusieran al comunismo, y así, con la guerra psicológica declarada por Fidel! dividieron al pueblo de Cuba. “¡Divide y vencerás!”, como dice el refrán. Hicieron una zanja con un tractor, y allí los fueron fusilando y tiraron los cuerpos en la zanja, hasta completar el crimen de quitarle la vida a 71 cubanos que, si bien podía haber algún culpable de algún asesinato, también había que celebrarles un juicio y probarle su delito. Pero esto nunca sucedió.

Nino, el autor, que fue rescatado del paredón de fusilamiento por una intervención popular, relata, analiza, y denuncia crímenes de los cuales fue testigo, y que han sido sistemáticamente tergiversados por la maquinaria de propaganda de los que pretenden justificar las atrocidades cometidas en nombre de la Revolución Cubana.

Un informe del proyecto Archivo Cuba identifica a Raúl Castro como una figura central en las violaciones sistemáticas de los derechos humanos desde 1959 hasta hoy y lo hace responsable por la muerte de miles de cubanos.

El informe publicado el 30 de marzo de 2026 lo acusa de ser corresponsable, junto a Fidel, de crímenes atroces y de mantener una dictadura comunista totalitaria desde 1959. 

En declaraciones a Martí Noticias la directora de Archivo Cuba, María Werlau explicó que el documento recoge un trabajo en proceso que evidencia el impacto en vidas humanas del sistema instaurado en Cuba durante más de seis décadas.

La organización sin fines de lucro, asentada en Washington D.C desde 2001, estima en al menos 8,267 las muertes y desapariciones en la isla desde 1959. “Estamos hablando de miles de vidas truncadas y de un impacto profundo y duradero en la sociedad cubana”, señaló Werlau.

Por otra parte, Archivo Cuba señala que durante su “presidencia” (24/feb/2008 a 19/abr/2018) se documentan 134 ejecuciones extrajudiciales, 19 muertes durante huelgas de hambre, 261 muertes por negación de atención médica o condiciones inhumanas en prisión, y 116 suicidios inducidos o en custodia. También se denuncian casos de torturas, golpizas mortales y negligencia médica grave.

El documento denuncia la responsabilidad del general en el fallecimiento de 365 personas, incluyendo niños, que murieron o desaparecieron al intentar escapar de la isla.

Raúl Castro es señalado por imponer y extender el servicio militar obligatorio desde los 17 años y el Ejército Juvenil del Trabajo, causando muertes por accidentes, suicidios y condiciones de explotación.

En la investigación, Raúl Castro es acusado de ordenar ejecuciones masivas desde enero de 1959, como comandante del Ejército Rebelde en la provincia de Oriente, donde habría ordenado la ejecución de 140 hombres sin juicio y al menos 5 asesinatos extrajudiciales. Se destaca la Masacre de la Loma de San Juan en enero de 1959, donde ordenó fusilar inmediatamente a 68 hombres, resultando en 71 muertes, con descripciones de fosas comunes y al menos una persona enterrada viva.

Tras el triunfo de la Revolución cubana, el 1 de enero de 1959 decenas de partidarios de Batista y miembros de las fuerzas armadas y la policía fueron detenidos y acusados de crímenes de guerra y otros abusos. 

La Masacre de la Loma de San Juan ocurrió en ese sitio histórico desde la Guerra Hispanoamericana, situado a 4.3 km al este de Santiago de Cuba,  el 12 de enero de 1959 tras el fusilamiento de 71 colaboradores de Batista condenados sumariamente tras ser acusados de cometer torturas y asesinatos en masa. 

Según la organización cubana Archivo Cuba, encargada de recopilar información acerca de las víctimas de las dictaduras de Batista y los dos hermanos Castro, alega que la mayoría de los acusados no habían cometido delito alguno. La Constitución cubana de 1940 prohibía la pena de muerte, pero esa prohibición fue posteriormente eliminada. 

El 11 de enero, un tribunal revolucionario en Santiago de Cuba condenó a muerte a cuatro individuos tras un juicio sumario de cuatro horas al ritmo de cuatro minutos para cada sentencia. Estuvo dirigido por el comandante del Segundo Frente, Belarmino Castilla Mas (1934-2015), los capitanes Oriente Fernández y Alfredo Ayala y como fiscal Jorge Serguera Riveri “Papito” (1932-2009) y todo se desarrolló en un ambiente de circo, sin abogados defensores ni pruebas que los incriminaran en crímenes previos. 

Según el informe, después de que este tribunal revolucionario había condenado a muerte a cuatro hombres tras un juicio sumario de cuatro horas, Raúl Castro intervino, detuvo el proceso y ordenó la ejecución inmediata de 68 hombres más declarando que: “Si uno era culpable, todos eran también culpables”.

También se condenaron a 10 hombres a 10 años de cárcel y absolvieron a 47. En la prisión de Boniato, 6 sacerdotes escucharon las últimas confesiones de los condenados. Luego, atados con cuerdas y en pares, fueron llevados en camiones a un campo de tiro en La Loma de San Juan.

La revista Time informó: “Los autobuses llegaron al campo de tiro antes del amanecer y los condenados desmontaron, iban con las manos atadas y los rostros demacrados. Algunos alegaron que habían sido simpatizantes de los rebeldes todo el tiempo, algunos lloraban, la mayoría iba en silencio. En una colina que dominaba la cordillera, una multitud vitoreaba a cada descarga. “Mátenlos, mátenlos”, gritaban los espectadores.”

La abrumadora opinión pública, instó a los pelotones de fusilamiento a seguir adelante. Ninguna voz cubana se alzó en protesta, aunque sin duda había muchas dudas privadas. 

El 12 de enero de 1959 alrededor de las 2:00 a.m. comenzó la matanza, los hombres eran alineados, uno por uno y fusilados frente a una zanja de 40 metros. 71 cubanos fueron ejecutados y enterrados en una fosa común que había sido excavada un tiempo antes del juicio. 

Raúl Castro dirigió la matanza. 

La lista para el fusilamiento contenía 72 nombres, pero uno logró evadir el pelotón, cuando el capitán Fernando Vecino Alegret le echó una mirada y le preguntó: ¿Y tú qué edad tienes? Quince años señor. Ven conmigo, eres un niño, es demasiado, yo no fusilo niños.” Y lo apartó de la zanja. Acababa de nacer “el Fiñe”, milagro de salvación de entre los que llevaron atados a la histórica loma santiaguera.

Se trataba de un joven de 15 años apodado El Morito (después de ese día le llamaban también El Fiñe) y cuyo supuesto delito fue el haber sido un mandadero en la oficina del connotado batistiano Rolando Masferrer.

Mi amigo Jimmy Rivera me cuenta que su primo Miguel Ferreiro (fuerte colaborador del M-26-7) logró salvar a su ahijado, quien llamaban El Novillo de ser fusilado, pero luego fue condenado a 30 años de cárcel. 

Otros tres prisioneros del total reconcentrado en la galera # 8 de la cárcel de Boniato, en la capital oriental, previamente separados según una lista negra, vivieron para testificar lo sucedido. El Brigadista #3756 y escritor Luis A. González Lalondry (1934-2021), hermano de Rodobaldo González Lalondry (cuya culpa fue el desobedecer al M-26-7 cuando conducía un ómnibus de servicio público durante la huelga del 9 de abril de 1958) contó cómo escapó su hermano y otros dos: “Eran los tres últimos en la galera 8, que allí los habían encerrado, sin saber a ciencia cierta su destino. Los iban amarrando de a dos, pero se acabaron las sogas y quedaron ellos tres. Cuando volvieron a buscarlos, ya en la madrugada, todo oscuro, no apareció la llave. Vaya usted a saber si algún guardián compasivo intervino con su olvido, y como su hermano hizo señas de silencio, los soldados se fueron.”

El trío sobreviviente, junto a “El Fiñe”, al burlar aquella muerte decretada por la vesania vengativa de un hombre, evidencian la intencionalidad del terror que estaba diseminando el nuevo poder a través de toda la sociedad.

El padre Jorge Bez Chabebe (1926-2018) nació en Banes y era descendientes de libaneses. Fue capellán del Colegio La Salle de Santiago de Cuba. La noche del domingo 11 de enero de 1959 fue enviado por Monseñor Manuel Pérez Serantes a presenciar el juicio de solamente cuatro acusados de haber pertenecido al gobierno de Batista y haber cometido delitos de todo tipo. Él contó muchas veces que eran las 10 de la noche cuando se sentó al lado del fiscal y que esos cuatro acusados no tuvieron abogados que los defendieran, o sea solamente el fiscal Jorge Serguera fue el acusador y los acusados no tuvieron quien los defendiera.

Cuando terminó el bochornoso espectáculo él se levantó para irse, pero no se lo permitieron, lo obligaron a montarse en un camión para acompañar a los condenados. 

Cerca de las 2 de madrugada del lunes 12 llegaron a la Loma de San Juan y pudo ver la enorme zanja que había abierto un Buldócer que estaba al lado de la loma de tierra que había extraído de la zanja.

El capitán al frente era Fernando Vecino Alegret y cuando el padre Bez Chabebe lo increpó de esta manera: “¿Sr. Capitán, usted no puede detener esto? Va contra todas las leyes, contra la constitución de la república por la cual hemos enfrentado a Batista.”

Y éste le respondió, “Padre, haga usted su deber, si yo no fusilo, me fusilarán a mí.” 

Algo interesante ya no eran 4 sino 71 los condenados a muerte según dice Bez Chabebe, que pudo leer la lista que tenía el esbirro capitán Vecino Alegret en sus manos.

En eso llegaron dos sacerdotes más: el padre Ángel M. Rivas Cánepa, con su sotana y quepis verde olivo, y otro español que venía de la iglesia de San Francisco que cuando vio aquel espectáculo alumbrado por las luces de los vehículos se marchó enseguida.  

Los dos sacerdotes pudieron confesar y hasta bautizar a quienes lo pidieron. Pero a todos les pudieron dar la extremaunción.

En medio de la penumbra, los disparos y las encomiendas al señor, el sacerdote Bez Chabebe cuenta cómo uno de los sancionados se le acercó y le dijo que no estaba bautizado. Él consiguió una lata de leche condensada que estaba en el suelo y en un charco de agua la lavó un poco y con esa misma agua lo bautizó, hasta le pidió perdón por haberlo mojado tanto y el pobre hombre le respondió: “Padre, no se preocupe que dentro de poco voy a estar lleno de tierra”. Al padre se le erizaron los pelos.

El padre Rivas confesó a Enrique Despaigne Noret. Aquello duró hasta las 9:50 am cuando fue fusilado el último, Bonifacio Haza Grasso. Fue acusado de la muerte de dos jóvenes cuando era el jefe de la policía de Santiago de Cuba. Algo extraño porque Haza coordinó con el propio Fidel Castro el 1 de enero en Santiago de Cuba y según Huber Matos había conspirado junto con él. Un reverendo bautista estuvo hasta última hora intercediendo por su vida hasta con Raúl Castro, pero de nada le valió. Luego lo acusaron hasta de la muerte de Frank País, cuando todo eso era mentira.

El periodista Antonio Llano Montes (1924-2017), testigo y conocedor de lo ocurrido, reveló haber visto manos sobre la superficie de la tierra, reforzando la hipótesis de que había víctimas vivas entre los fusilados, quienes murieron asfixiados intentando salir.

Llano Montes relató en Mambí: “Fuimos a reportar el juicio que se les hacía a 72 infelices y estábamos presentes cuando Raúl Castro interrumpió al tribunal y dijo: “Si uno es culpable, los demás también lo son. Los condenamos a todos a ser fusilados”.

La Masacre fue particularmente anunciada y glorificada por la prensa oficialista en su momento, con el fin de crear terror, sofocar la oposición y consolidar el poder rápidamente. Las víctimas fueron privadas del más básico proceso legal. La comunidad internacional se quedó atónita ante el derramamiento de sangre. El delegado de Uruguay ante la Organización de las Naciones Unidas, el embajador de Argentina, el senador liberal estadounidense Wayne Morse y el gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín protestaron. La respuesta de Fidel Castro fue: “Hemos dado órdenes de fusilar hasta el último de esos asesinos, y si tenemos que oponernos a la opinión mundial para hacer justicia, estamos dispuestos a hacerlo”. 

El 15 de enero, la agencia de prensa UPI publicó un artículo desde Santiago de Cuba citando a Raúl Castro; éste sostenía que ya habían ejecutado a 106 “criminales de guerra” en la provincia de Oriente y prometía más ejecuciones. El gobierno revolucionario alentó la cobertura mediática de la “justicia revolucionaria” implementándose en todo el país con el fin de crear terror, sofocar la oposición y consolidar el poder rápidamente. 

Las víctimas fueron privadas del más básico proceso legal; la mayoría no había cometido delito alguno. Dos de las víctimas fueron: El sargento de tercera Víctor Manuel Castro Lora nacido en El Caney el 1 de septiembre de 1930 y el Jefe de la Policía de Santiago de Cuba, Bonifacio Haza Grasso que fue el último de los fusilados.

En octubre de 1963, las lluvias torrenciales del huracán Flora desenterraron los cuerpos arrojados en aquella zanja o tumba común en la Loma de San Juan. Raúl Castro ordenó que los restos fueran colocados en cajas de cemento y arrojados a la profundidad de la Fosa de Bartlett, la mayor profundidad del Mar Caribe situada entre Santiago de Cuba y Guatemala, de 1,700 km de largo por unos 200 km de ancho y su profundidad máxima de 7,680 metros. El gobierno cubano nunca ha publicado una lista oficial de las víctimas de Batista. 

Archivo Cuba dedica un apartado a lo que llama el “legado ensangrentado” de Raúl Castro donde afirma que, estando en la Sierra Maestra, tanto él como su hermano, Fidel y Guevara ordenaron al menos 25 ejecuciones arbitrarias entre 1957 y 1958, sin debido proceso. 

Después del triunfo revolucionario, el informe documenta 805 fusilamientos en 1959, además de 62 ejecuciones extrajudiciales y cuatro desapariciones forzadas. En particular, sostiene que Raúl Castro, como comandante a cargo de la provincia de Oriente entre inicios de enero y mediados de febrero de 1959, ordenó solo en enero el fusilamiento de 140 hombres sin debido proceso. 

Una exhaustiva investigación realizada por Archivo Cuba ha revelado un número mucho menor de ejecuciones extrajudiciales por parte del régimen de Batista de lo denunciado públicamente por líderes revolucionarios: 869 en toda Cuba durante toda la dictadura de Batista (10 de marzo de 1952 al 31 de diciembre de 1958); muchos de estos asesinatos fueron cometidos por los mismos perpetradores: matones paramilitares o algunos miembros de la policía y las fuerzas armadas.

Mientras tanto, Archivo Cuba ha documentado más de 800 ejecuciones por parte del gobierno revolucionario cubano solo en 1959; la lista incluye masacres en varias provincias, incluida la de la Loma de San Juan. Los totales de 1959 por provincia son, a la fecha: Oriente: 347; Las Villas: 127; La Habana: 88; Pinar del Río: 86; Matanzas: 42; y Camagüey: 64 (en 46 de los casos se desconoce el lugar de la muerte, por lo que no pueden clasificarse por provincia). Estos números no son concluyentes, pero se cree que son bastante completos.

La base de datos de muertes y desapariciones de Archivo Cuba es un trabajo en progreso, por lo tanto, los hallazgos van cambiando. Si tiene información de primera mano de víctimas de la violencia política en Cuba, por favor contacte a info@CubaArchive.org. 

Esta es la relación de los fusilados por Raúl Castro el 12 de enero de 1959. Aunque quizás no esté 100% correcta debido a la maldad del gobierno castrista que nunca ha publicado esta relación. Posiblemente uno de estos fue el que no fue fusilado.

1) Eladio Abreu Pedroso 2) Antonio Álvarez 3) Fernando Álvarez Díaz 4) Fidel Aragón 5) Israel Arencibia 6) Ángel Balboa López 7) Antonio Borrero 8) José Bravo Montalvo 9) Leonel Calás de la Rosa 10) Pedro Calás de la Rosa 11) René Caso Pérez 12) Pedro Castillo Ramírez. 13) Víctor Castro Lora 14) Francisco Caveda Polanco 15) Emerico Chacón Santa Cruz 16) Armando Chaviano Reyes 17) Benito Cortés Maldonado 18) Juan Daubinot Bell. 19) Arístides de la O. 20) Evelio de la Rosa Beltrán 21) Enrique Despaigne Noret 22) Fernando Díaz Rodríguez 23) Raúl Diez Zamora 24) Raúl Duarte Anaya 25) Facundo Durán Matos. 26) Arturo Estrich Clavijo 27) Ernesto Fernández Valverde 28) Luis Gamboa Alarcón 29) Ángel Garay González 30) Alfredo Raimundo Gil 31) Manuel González Guillot 32) Juan Gutiérrez García 33) Antonio Gutiérrez Valdés 34) Bonifacio Haza Grasso 35) Ramón Heredia 36) José Hernández Morales 37) Heliodoro Herrera Duque 38) Alfredo Jim Jaume 39) Ángel Leiva. 40) Aristónico López Despaigne 41) Arístides López Toledano 42) Pedro Martí Morales. 43) Alberto Martín Cespedes 44) Armando Martín Montero 45) Eliodoro Montes de Oca Mayeta 46) Antonio Morales Carrillo 47) José Morffi Castillo 48) Nicolás Novas Fernández 49) Rafael Ocaño Collado 50) Eraclio Oduardo 51) Federico Oliu Cordero 52) Pedro Olivera Azains. 53) Domingo Orea Gross. 54) Miguel Ignacio Orea Gross 55) Orlando Ortiz Verdecia. 56) Gaspar Palencia 57) Manuel Piña Martínez 58) Armando Plutín 59) Luis Portuondo Rodríguez 60) Manuel Prats Cervantes. 61) Antonio Ramírez Caballero 62) Antonio Reytor. 63) Juan Rivera Nordet 64) Pedro Rodríguez Pérez 65) Juan Romero Ramírez 66) Celso Saavedra Pineda 67) Francisco Saavedra Romero. 68) Alcides Soler Fuste 69) Benigno Torres del Toro 70) Filiberto Torres López 71) Juan Torres Martínez 72) Juan Urula Cossio.

Las primeras fotos de ejecuciones en la Sierra Maestra tienen como protagonista a Raúl Castro, no es que fuera el único asesino, entre otros estaban Ernesto Guevara y Ramiro Valdés, pero al parecer el actual dictador gustaba fotografiarse con sus víctimas tal y como hicieron sus pares nazis en el pasado.

El Dr. Armando Lago, un distinguido investigador de los crímenes del castrismo y autor del “El Costo Humano de la Revolución Social”, refiere que investigaciones parciales demuestran que Raúl Castro fue responsable de 550 ejecuciones en 1959.

Dariel Alarcón Ramírez “Benigno” (1939-2016), oficial del ejército rebelde que combatió junto a Guevara en el Congo y Bolivia, dijo que en una ocasión Fidel Castro le envió un mensaje a Raúl para que cesaran los fusilamientos porque había quejas al respecto y que escuchó a Fidel comentarle a Celia Sánchez, la respuesta de Raúl: “Fidel, no te preocupes, no correrá más sangre, de ahora en adelante ahorco a los enemigos”.

“El legado de Raúl Castro será, sin duda, el de una represión feroz y constante responsable de un sufrimiento humano generalizado”, afirmó Archivo Cuba en el informe “El costo humano del régimen de Raúl Castro”, en el que documenta el papel del menor de los Castro como “co-arquitecto y ejecutor durante muchos años del régimen totalitario comunista militar y dinástico de Cuba”.

Raúl Castro Ruz cumple 95 años el 3 de junio de este año. Durante 67 años ha cometido atroces crímenes contra los cubanos y los ha privado de sus derechos fundamentales (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales), comenzando por el de la autodeterminación, resaltó el informe, que atribuye a Raúl Castro “miles de muertes y desapariciones, incluyendo el asesinato deliberado de civiles”.

En tal sentido, el informe enfatizó: “Raúl es corresponsable con su hermano Fidel de instaurar y mantener en Cuba una dictadura comunista totalitaria que es responsable de atroces crímenes y un excesivo costo humano. Archivo Cuba ha documentado 8,267 muertes y desapariciones desde 1959, incluyendo 3,084 ejecuciones por fusilamiento y el asesinato de numerosos civiles, incluidos al menos 21 niños, simplemente por intentar salir del país”.

Fidel y Raúl Castro pretenden que el tiempo y la desaparición de las evidencias, que el crimen sea olvidado, una vez más se equivocan, la Masacre de Loma de San Juan les perseguirá más allá de sus presencias en este mundo, la justicia y la historia les condenan.

Nota: Bonifacio Haza Grasso fue acusado de haber ejecutado a Frank País. Según Luis González Lalondry estando en Miami en 1961 se encontró con el exsargento Manuel El Gallego Fabelo y este le confesó que fue él quien le disparó a Frank País.

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