3 de junio, Día de la Enfermería Cubana: ejemplo de humanidad y servicio

Written by Libre Online

2 de junio de 2026

De la Redacción de LIBRE  y fuentes anexas

Primera celebración en Cuba

El 3 de junio de 1923, la Asociación Nacional de Enfermeras de la República de Cuba celebró por primera vez el Día de la Enfermería Cubana, fecha instituida en homenaje al natalicio de Victoria Brú Sánchez (1876-1918), quien entregó su vida al cuidado de sus pacientes durante la epidemia de influenza que azotó la ciudad de Cienfuegos en 1918, en medio de la pandemia de gripe española.

Antecedentes históricos de la enfermería en Cuba

Durante las guerras de independencia, numerosas mujeres ofrecieron sus servicios a la patria como enfermeras desde la manigua. Muchas de ellas, madres, hermanas o esposas de mambises, cuidaron a heridos y enfermos, establecieron hospitales de campaña y auxiliaron a las víctimas de los combates y de las epidemias que azotaban los campos de batalla.

En la Guerra Grande, Caridad Bravo y sus hijas, así como Concha Agramonte, socorrieron a los heridos en combate. La patriota Rosa Castellanos, conocida como “Rosa la Bayamesa”, se convirtió en experta en el uso medicinal de numerosas plantas para aliviar los males y dolencias de los mambises.

Mariana Grajales, madre de los Maceo, atendió a los heridos, incluso a sus propios hijos. Sobre ella escribió José Martí: “Animaba a sus compañeros a luchar y luego curaba a sus heridos; iba detrás de la camilla de su hijo moribundo por aquellas veredas con los pies ensangrentados”.

María Cabrales, esposa del Titán de Bronce, acudía a los combates para auxiliar a los heridos apenas caían, exponiendo su vida en los lugares de mayor peligro.

Durante la Guerra Necesaria (1895-1898), Isabel Rubio, natural de la provincia de Pinar del Río, fue nombrada por el lugarteniente general Antonio Maceo con el grado de capitana de Sanidad del Ejército Libertador, en reconocimiento a sus incontables servicios a la patria y a su dedicación al cuidado de los enfermos en la manigua. También América Arias López sobresalió como enfermera patriota y alcanzó el grado de capitana del Ejército Libertador.

En 1899 se inició oficialmente la enfermería profesional en Cuba con la creación de las primeras escuelas de la especialidad, fundadas por el doctor Raimundo García Menocal en su clínica particular, con la colaboración de los doctores C. L. Furbush y Emiliano Núñez de Villavicencio, así como de la enfermera norteamericana Miss Mary Agnes O’Donnell.

El objetivo principal era dignificar y fomentar la profesión mediante un sistema de enseñanza que proporcionara a las enfermeras conocimientos teóricos y prácticos en la atención a los pacientes, además de otorgarles un título que avalara el ejercicio profesional y facilitara su inserción laboral.

En 1902 se graduaron las primeras siete enfermeras cubanas. La ceremonia tuvo lugar el 23 de septiembre de ese año, en presencia del presidente de la República, Tomás Estrada Palma; del doctor Emiliano Núñez de Villavicencio; del claustro de profesores; de destacadas personalidades científicas y sociales; y del doctor Carlos J. Finlay, quien pronunció el discurso de graduación.

Durante el acto se entregaron los diplomas expedidos por la Universidad de La Habana. La señorita Trinidad Cantero obtuvo la Medalla de Oro como alumna más sobresaliente del curso. Con este hecho, Cuba se convirtió en el primer país en otorgar títulos universitarios a sus enfermeras.

El 19 de marzo de 1909 se fundó la Asociación Nacional de Enfermeras. Su primera presidenta fue Margarita Núñez Núñez y América Arias fue designada asociada de honor. A partir de entonces, enfermeras cubanas comenzaron a ocupar cargos de superintendentes en sustitución de sus homólogas norteamericanas en hospitales de distintas provincias.

Las profesionales cubanas demostraron un elevado nivel de preparación ante cualquier emergencia y consolidaron su liderazgo dentro de las escuelas y centros hospitalarios.

El 3 de junio de 1924 se celebró por primera vez en Cuba el Día de la Enfermería. Un año después, la Asociación de Enfermeras de Cuba ingresó al Consejo Internacional de Enfermeras, gracias al prestigio alcanzado por la labor humanitaria de sus integrantes. En 1932, la organización se transformó en el Colegio Nacional de Enfermeras.

En 1940 se logró una importante conquista durante las discusiones de la Asamblea Constituyente: la aprobación de un salario mínimo de 60 pesos mensuales para las enfermeras del sector estatal. En 1953 se aprobó la Ley de Retiro para Enfermeras.

La labor, las habilidades y el magisterio de los profesionales de la enfermería continúan perfeccionándose, inspirados en el espíritu y la disciplina de Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna, y de Victoria Brú Sánchez, primera enfermera cubana mártir en cumplimiento de su deber.

Honrar la enfermería

La profesión de enfermería requiere cualidades físicas, intelectuales y morales, además de salud, sensibilidad humana, amor, abnegación, generosidad y una profunda vocación de servicio. Su misión es brindar atención de excelencia, aliviar el sufrimiento y acompañar a los pacientes aquejados por enfermedades y dolencias, muchas veces incurables.

La enfermería acompaña la vida desde el nacimiento y también ofrece consuelo y alivio en los últimos momentos de existencia. Por ello, la enfermería debe ser valorada y respetada por el inmenso sentido humano que encierra.

El Consejo Internacional de Enfermeras estableció el 12 de mayo como Día Internacional de la Enfermería, coincidiendo con el natalicio de Florence Nightingale, fundadora de la primera escuela moderna de enfermería y símbolo universal de entrega y abnegación.

En LIBRE no se pasa por alto la fecha, por lo que deseamos la más calurosa felicitación a todos aquellos enfermeros y enfermeras que con su esforzado trabajo contribuyen al mejor cuidado de los pacientes.

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