Por César Rodríguez Expósito (1950)
¡Día de las Madres! Una flor roja y una flor blanca evocan el recuerdo dulce de la mujer maravillosa que vive en nuestro corazón con raigambre de eternidad.
Para ellas no un día: todos los días de nuestra vida, todas las horas, todos los minutos. Para ellas nuestra ternura, nuestro cariño, nuestra dedicación. Porque el amor de madre es el único y el verdadero amor. El amor que nunca varía, que nada destruye ni quebranta. El amor que va más allá de todas las cosas, porque despojado del materialismo grosero, sólo sabe de cauces luminosos, de elevaciones espirituales…
Hoy la guerra amenaza al mundo y los corazones de madre lloran. Quiera la Providencia que ese fantasma se aleje definitivamente y que la paz, la bendita paz reine sobre el orbe, para regocijo de tanta mujer, que sufre y llora por el hijo ausente, por el hijo herido, por el hijo muerto…
1.- ALBORADA
(Carmen Arenas)
Aquel sueño maternal que estremecía todo su ser cuando de pequeña acunaba amorosamente a sus muñecas ha tornado realidad. Ya siente latir en carne propia el bendito fruto que toda mujer anhela ardientemente. Mientras sus manos confeccionan primores para el esperado principito, su mente interroga al futuro: ¿Será varón?… ¿Será hembra?… ¿Se parecerá a mí?… ¿Se parecerá a él?… ¿Tendrá azules los ojos?… ¿Tal vez negros?… No importa. Ella está segura de una cosa: será el niño más hermoso de todo el universo.
2.- EL PRIMER PASO
(América Crespo y Gaby Fernández)
Ha dado su primer paso. Ella, extasiada lo contempla sin dar crédito a sus ojos. Un canto de excitación sube a sus labios: “¡Mi hijo camina!” Una sensación de orgullo y plenitud la invade, como si todos los tesoros de la tierra fueran suyos. Y la fecha queda anotada en el diario del nené como una efemérides gloriosa y magnífica.
3.- INQUIETUD
Alicia Montoya y Bobby Álvarez)
También hay días nublados y grises. La primera enfermedad de cuidado arriba a la vida del hijo. La madre, casi enloquecida de cuidado arriba a la vida del hijo. La madre casi enloquecida, lo abraza desesperada contra el pecho, en reto valiente contra la muerte que ronda. Hay algo patético en esos rostros de madres que abrazan a sus hijos; en ellos está plasmado aquel sublime dolor de María con Jesús expirando en su regazo.
4.- PRIMERA SEPARACIÓN
(Maruja García y René Yáñez Jr.)
Ya él ha crecido y el colegio lo reclama. Ella lo ve partir con esa angustia que siempre experimenta cuando él está lejos. No se acostumbra a las horas que se lo roba la escuela. Quisiera tenerlo junto a mí en todo momento. Necesita escuchar su voz, su risa argentina, a ratos enfadarse con sus travesuras y luego perdonarlo con un beso.
5.- ORGULLO
(Marina Rodriguez)
Ha cumplido dieciséis años. Ya no es aquel chiquillo travieso y juguetón que bateaba mejor que ninguno en el equipo del colegio. Ahora es un adolescente guapo y alto casi tanto como su padre que comienza a interesarse por las jovencitas y cuida pulcramente de su apariencia personal. Ha terminado sus estudios en el instituto y es todo un señor bachiller. ¡Con qué amorosa adoración abraza alto la toga, el birrete y el diploma que le proporcionaron la noche más feliz de su vida!
6.- UNA HIJA MAS
(Carmita Ignarra y María Pardo)
Con un poco de disgusto ha aceptado su primera novia. Y con una angustia indescifrable lo ha visto ir al altar. ¿Qué necesidad tenía su hijo de casarse?… Bueno, si es para su felicidad… Pero… ¿No le daba ella toda la felicidad posible?… La mujer de su hijo es una muchacha adorable, pero él merecía algo mejor. Además, vivirán en familia y ella tendrá una hija más. Una hija más de la que se sentirá celosa muchas veces y derramará lágrimas en la quietud de su alcoba, hasta que el nacimiento del primer nieto la convierta en la más chocha de todas las abuelas.
7.- LA SEGUNDA SEPARACION
(Celia Adames y René Yáñez)
Vuelven los días grises. La patria le reclama al hijo, que también ella es madre y necesita de sus hijos. Qué horrible dolor experimenta su alma cuando lo abraza vestido con los implementos bélicos. ¡Aquel pedazo de su carne puede caer herido o prisionero, puede hallar la muerte en una playa lejana, distante de sus caricias! “¡Ah, maldita sea la guerra una y mil veces!” ––clama su corazón sangrante, que nada quiere saber de heroísmos ni de glorias––Aquella carne es su carne y toda carne herida duele.
8.- CREPÚSCULO
(Mary Munne y Bertica y Albertico)
El sol próximo al ocaso tiñó de tonalidades rosa el cielo azul. Ya pasaron los días de exaltación y de egoísmo. Una dulzura inefable llena su vida. Ha visto renacer en cada uno de sus hijos, nuevos hijos y cariños. Aquel amor hermético se ha multiplicado, se ha expandido como un mar, como un océano infinito de ternura. Ella los quiere a todos por igual. La vida le ha dado días crueles, pero Dios justo le ha concedido la revancha. Boquitas de rosa besan sus mejillas arrugadas y manecitas suaves se aprietan a su cuello. Tanta felicidad asoma lágrimas a sus ojos, mientras dice: “Señor, ya no tengo nada que pedirte porque me lo has dado todo.”







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