Exiliados del Movimiento 30 de Noviembre se manifestaron en las calles de Washington para exigir a la actual administración de Donald Trump que apoye las investigaciones sobre los crímenes de la dictadura contra opositores jóvenes, quienes solo buscaban instaurar la libertad en la isla.
Miembros de la Fundación en Memoria de las Víctimas del Comunismo se unieron a la protesta, al considerar que en territorio cubano fueron masacrados opositores por oficiales de la seguridad del Estado, quienes los acusaron falsamente de intentar realizar acciones violentas en la isla.
“Aquí no se trata de terroristas, sino de jóvenes valientes que lo único a lo que aspiraban era a que en Cuba no haya más dictadores, pues estos han sido precisamente los encargados de vejar a hombres y mujeres que luchan por la libertad”, insistió Lugo.
Maritza Lugo, quien preside el Movimiento 30 de Noviembre “Frank País”, también denunció que los jóvenes fueron masacrados por guardias del régimen sin que se les solicitara identificación ni se indagara inicialmente sobre el motivo de su llegada a la isla.
Por su parte, familiares y amigos de los involucrados en el mortal enfrentamiento ocurrido el 25 de febrero de 2026 —cuando la lancha en la que viajaban fue atacada cerca de Villa Clara, en Cuba— denunciaron que las víctimas fallecieron tras un enfrentamiento armado con guardafronteras cubanos y rechazaron la versión oficial del régimen. Entre el dolor y la incertidumbre, pidieron fe de vida para los detenidos y una investigación independiente que esclarezca lo ocurrido.
Las cuatro personas fallecidas fueron identificadas como Pavel Alling Peña, Michel Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. Por otra parte, los heridos involucrados en el enfrentamiento, según las autoridades cubanas, son Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Leordán Cruz Gómez, Amijail Sánchez González y Roberto Álvarez Ávila.
Michel Ortega Casanova fue el primer fallecido identificado por el Ministerio del Interior cubano. Su hermano, Misael Ortega Casanova, cuestionó la versión oficial que califica a los jóvenes como terroristas. “Ellos llaman terrorista a todo el que vaya contra su ideología, cuando en realidad quienes han actuado como terroristas han sido ellos”, afirmó. Añadió que el cuerpo de su hermano aún no ha sido entregado a la familia.
Misael Ortega pidió al gobierno de Estados Unidos una investigación independiente. “Era una embarcación de pesca, no de recreo; no tenían dónde esconderse… los masacraron. Pero la verdad de esta historia saldrá a la luz y se conocerá a su debido tiempo”, expresó.
“Esta lucha tiene que terminar, y algún día deberá llegar esa libertad que tanto hemos anhelado, aunque el costo haya sido, lamentablemente, la vida de mi hermano, acribillado por guardias del régimen en costas de la isla”.








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