En medio de especulaciones sobre un posible cambio político. Cuba: ¿hacia dónde vamos? se pregunta el escritor  Néstor Carbonell Cortina

Written by Germán Acero

28 de abril de 2026

Al plantearse la inquietante pregunta ¿Hacia dónde vamos?, el periodista, escritor y analista político Néstor Carbonell Cortina, advirtió que “Cuba está al borde del colapso. Los apagones, la miseria y el sufrimiento, increíblemente, pasaron a formar parte de la vida cotidiana de la isla”.

“Sin embargo, acontecimientos recientes ofrecen esperanzas de libertad para la isla cautiva, pero insumisa”, añadió Carbonell Cortina, en un momento en que hay fuertes rumores de que el presidente Donald Trump está impulsando a corto plazo un cambio político en la isla. 

“El presidente Trump impulsó el proceso de liberación en diciembre de 2025 al invocar la Doctrina Monroe, reafirmando esencialmente la preeminencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental”, recordó Carbonell Cortina.

“Luego, en enero, declaró un estado de emergencia nacional para imponer, mediante aranceles punitivos, un bloqueo petrolero contra Cuba por su “alianza con potencias hostiles y actores malignos y por albergar fuerzas militares y de inteligencia en la isla”, añadió. 

“Asimismo, le confió al secretario de Estado, Marco Rubio, la misión de desarrollar e implementar un plan integral para la liberación de Cuba”, insistió el analista político Carbonell Cortina. 

“Los comentarios recientes de Trump sobre Cuba nos indican cómo está viendo la situación.  Dijo él que Cuba es un Estado fallido, a punto de caer”, y recalcó que “se están llevando a cabo negociaciones con funcionarios cubanos de alto nivel —principalmente familiares o representantes de Raúl Castro”.  “Ellos parecen estar en disposición de llegar a un acuerdo que le permita a Estados Unidos ejercer gran influencia sobre la transición en Cuba”, insistió Carbonell Cortina, mientras crece la expectativa en Miami por saber qué sucederá en el futuro en la isla.

“El tiempo dirá si los hechos concuerdan con esas palabras. Y, en lo que parecen ser concesiones preliminares, el régimen anunció la liberación de 2,010 prisioneros cubanos (no está claro si incluyen a los 1,200 presos políticos), y aprobó reformas económicas que permiten a los exiliados cubanos invertir y poseer negocios en la isla”, señaló.  

“Si bien Cuba, bajo el régimen comunista de los Castro, ha sido un fracaso en casi todo sentido, hay que reconocer que ha logrado subyugar a la nación durante más de 67 años, y embaucar a muchos presidentes de Estados Unidos”, aseguró.

“Y en cuanto a quién realmente representa al régimen en la actual negociación, se trata de uno de los hermanos responsables de la tiranía, del terrorismo y de múltiples crímenes de lesa humanidad”, denunció Carbonell Cortina.

“Quizás no haya otra alternativa que Raúl en las actuales circunstancias, pero para alcanzar los objetivos deseados, Washington deberá negociar con firmeza e impedir la permanencia en el poder del déspota, de su familia y de sus secuaces”, advirtió. 

“Destacados exiliados cubanos, muchos de los cuales abandonaron la isla sin recursos y luego prosperaron en Estados Unidos, están dispuestos a invertir en Cuba y contribuir a su reconstrucción”, reveló.

“Pero recordando las duras enseñanzas del pasado, sólo arriesgarán su capital ganado con esfuerzo si la libertad vuelve a imperar en la isla bajo un estado de derecho”. El secretario Rubio parece compartir esa condición. “No se puede arreglar la economía”, dijo, “si no se cambia el sistema de gobierno”. 

“La historia demuestra que los hermanos Castro se han valido de reformas económicas revocables para obtener concesiones de Estados Unidos y prolongar su tiranía, mientras se enriquecen ellos, sus familias y sicarios”, denunció.

“Tras el colapso de la Unión Soviética y la pérdida de su principal fuente de ingresos y subsidios en 1991, Fidel Castro dolarizó la economía e introdujo algunas reformas  de mercado. Les permitió a empresas agrícolas estatales crear cooperativas, les otorgó licencias a negocios por cuenta propia, e invitó a grandes corporaciones internacionales a invertir en Cuba. Pero la aparente apertura económica fue breve. Renuente a permitir que el capitalismo socavara su régimen, Fidel Castro pronto restableció rígidos controles estatales”, precisó.

“Luego, en 2015, el presidente Obama decidió llegar a un entendimiento con Cuba ofreciéndole incentivos y financiamiento al régimen bajo Raúl, considerado más pragmático que Fidel. Obama restableció relaciones diplomáticas, eliminó a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, intercambió prisioneros políticos y flexibilizó las restricciones a las inversiones estadounidenses y empresas mixtas en Cuba”, sostuvo.

“Se esperaba que estas concesiones impulsaran la expansión del sector privado y, eventualmente, liberalizaran el régimen. Esta ilusión fue rápidamente tronchada por Raúl Castro. Ante el Séptimo Congreso Comunista, afirmó: “No somos ingenuos”, y añadió que “fuerzas externas poderosas” esperaban “crear agentes de cambio para ponerle fin a la revolución”, expresó. 

“Esperemos que quienes tratan hoy de negociar la libertad de Cuba no dependan de supuestas reformas fácilmente reversibles para abrir la economía y aliviar la penuria del pueblo cubano” afirmó Carbonell Cortina. 

“Si bien la crisis humanitaria en Cuba es una gravísima tragedia que hay que resolver cuanto antes, ella no es la única razón urgente para erradicar la tiranía totalitaria. Existe también la necesidad imperiosa de contrarrestar la amenaza real del régimen a la seguridad de Estados Unidos y de las Américas, en connivencia con China, Rusia, Irán y organizaciones narcoterroristas. Dicha alianza no es un simple consorcio competitivo, sino un eje de fuerzas agresivas y malignas a sólo 90 millas de nuestra costa”, agregó.

“Mientras tanto, el régimen cubano continúa compartiendo con China y Rusia información clasificada de inteligencia y militar de Washington, como la que obtuvo durante muchos años gracias a dos de los espías más perjudiciales de Estados Unidos: Ana Belén Montes y el embajador Víctor Manuel Rocha, Cuba también apoya la guerra de Rusia en Ucrania, facilitando el reclutamiento de unos 15.000 cubanos para luchar allí a favor de Moscú”, dijo. 

“Todos estos factores exigen una estrategia bien integrada para llevar a cabo la liberación de Cuba con el respaldo del Congreso, el apoyo del sistema interamericano (OEA), y la participación democrática cubana. El liderazgo estadounidense, que algunos llaman América Primero, es esencial, pero no debe ser América A Solas, porque es muy probable que se requieran acciones colectivas —diplomáticas, económicas y militares— bajo el Tratado de Río de Janeiro para alcanzar nuestro objetivo en Cuba. Y los próximos pasos que dé Estados Unidos serán cruciales”, concluyó.

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