La honra a quien honra tiene, y quien no tiene honra se deshonra por carecer de ella.
Como cubanos, seamos como Antonio Maceo. Maceo no aceptó el Pacto del Zanjón ni se conformó con la Protesta de Baraguá, porque lo que quería era la libertad completa, no un simple arreglo con el general Arsenio Martínez Campos. Después de una larga lucha, no aceptó migajas ni concesiones insuficientes.
Hoy, los cubanos con dignidad queremos libertad, no arreglos a medias ni confiar en nadie que lleve el apellido Castro ni en quienes hayan seguido ese camino del comunismo. Queremos libertad plena y comenzar una nueva Cuba, como cuando se izó la bandera en 1902.
Asimismo, hay que reconocer al presidente de los Estados Unidos de aquella época, quien permitió que Cuba pasara a manos de los cubanos con la libertad alcanzada. En ese entonces, Cuba estaba bajo el dominio de España, y aunque los cubanos lucharon por su independencia, fue el gobierno estadounidense quien dio el impulso final.
Hoy Cuba está gobernada en condiciones aún peores que bajo España, con más de 67 años de comunismo. Hay que tener en cuenta que incluso los Estados Unidos han sufrido el impacto del régimen cubano, y que el continente también ha padecido sus consecuencias, como vemos en países como Venezuela y Nicaragua.
No más comunismo. Es necesario erradicar esa plaga en toda América.
Si Maceo supo defender con coraje la libertad en su tiempo, hoy también debemos honrar su legado y el de sus mambises. Recordemos que estamos frente a una nación como Estados Unidos, que ha defendido la libertad en distintos lugares del mundo.
Hay que dar honra a quien honra tiene, y aspirar a que llegue la libertad completa para Cuba, hoy oprimida, para que pueda recuperar su dignidad.
Existen dos pilares fundamentales frente al poder para rescatar la ansiada libertad: Donald Trump y Marco Rubio.
Pedro León López
Spokane, WA.







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