Por Álvaro J. Álvarez. Exclusivo para LIBRE
Carmina Benguría Rodríguez nació el 18 de enero de 1920 en una finca dedicada al cultivo de caña de azúcar propiedad de su familia en Ciego de Ávila. Sus padres, Enrique Benguría Pérez de Corcho y María Elisa Rodríguez Melcón. Su hermana Xonia (Sonia) nació en La Habana cuando ella tenía 4 años. Su hermano era Guillermo.
Según Carmina su padre, Enrique Benguría, era profesor, vicepresidente de los Calígrafos Mundiales y su madre, descendiente de asturianos era una mujer muy culta, muy inteligente que sabía mucho de música.
La familia se mudó para La Habana a las pocas semanas de nacida, allí fue donde transcurrió su infancia y juventud.
Entre 1937 y 1951, funcionó en Ciego de Ávila el hospital construido en la Carretera Central y la salida para La Habana (al lado del Cuartel de la Guardia Rural) su primer director fue el Dr. Rogelio P. Morgado Torres y como Cirujano el Dr. Santiago Benguría, tío de Carmina y de Sonia (Xonia).
Carmina con 17 años, en 1937 y de la mano de Conrado Massaguer, hizo su primer recital de poesía en el Círculo de Amigos de la Cultura Francesa de La Habana.
Ese mismo año acompañó a su padre a una reunión de trabajo en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde conocieron al filólogo español Federico de Onís, profesor de esa universidad y director del Instituto de las Españas. A instancias de Federico de Onís, el 11 de octubre de 1937 declamó en el acto de inauguración del curso universitario en la Universidad de Columbia, acto en el que conoció a Jorge Mañach, escritor y filósofo cubano que fuera su amigo cercano y cuando la oyó preguntó: ¿Y esa niña tan graciosa quién es?
En 1939 cuando regresó como invitada a la Universidad de Columbia inició su amistad con Juan Ramón Jiménez.
A partir de esa actuación en la Universidad de Columbia, María Elisa, su madre, que hasta ese momento la incitaba a declamar como un entretenimiento, empezó a prepararla con método.
Además de cursar el Bachillerato recibió clases de Ballet en la Sociedad Pro-Arte Musical, aprendió francés e inglés y estudió Música en diversos conservatorios.
Entonces, María Elisa al ver que Carmina avanzaba de verdad en todos los sentidos, decidió organizar un recital en el Teatro Nacional de La Habana, el más grande y prestigioso del país.
Su debut profesional en el Teatro Nacional de La Habana, el 17 de abril de 1938, fue un rotundo éxito.
Asistió el influyente periodista y poeta Ernesto Fernández Arrondo (1897-1956), que a partir de ese momento y hasta su fallecimiento se convirtió en su representante y quien de inmediato, le organizó varias presentaciones en el Teatro Encanto de La Habana y un recorrido por las principales ciudades del país.
La actuación que llevó a Carmina a ser conocida fuera de Cuba ocurrió poco después de finalizar esa gira nacional.
El 12 de octubre de 1938 se programó su segunda presentación en el Teatro Nacional de La Habana.
Quiso la suerte que la chilena Gabriela Mistral (1889-1957), estaba de paso en La Habana, e interesada por lo que se comentaba acerca de la muchachita que decía versos, pidió ir a verla. Por supuesto allí se encontraban muchos periodistas, políticos e intelectuales conocidos.
El programa estuvo hecho de grandes poetas: Campoamor, Machado, Góngora, Lorca, Darío, Ballagas, Nervo y Martí, porque se trataba de un recital exigente, con autores muy divulgados por los mejores declamadores.
Al concluir el recital, Gabriela Mistral se presentó en su camerino y le dijo a Ernesto Fernández Arrondo: “Es una niña prodigio, hay que ayudarla, levantarla”. Pocos días más tarde Gabriela Mistral le escribió al destacado poeta mexicano Alfonso Reyes, pidiéndole su apoyo para dar a conocer a la joven declamadora en México. De esta manera, en mayo de 1940 Alfonso Reyes organizó y promocionó la primera gira mexicana de Carmina Benguría, con presentaciones en el Palacio de Bellas Artes y otros escenarios de ese país.
Con su carrera ya lanzada, regresó a Cuba, donde además de actuar en diversos escenarios era invitada con frecuencia por Luis Casas Romero (1882-1950) a declamar en la estación de radio COCO, lo que en esos primeros tiempos de la radio hizo llegar su voz a multitud de hogares.
Carmina contó que, siendo una jovencita, estuvo 3 años impartiendo clases de Literatura con Camila Henríquez Ureña, ensayaba a las 8 de la mañana con su madre que tenía una peculiar manera de enseñar.
En junio de 1939 el ayuntamiento organizó un recital en el recién inaugurado Anfiteatro de La Habana, recital que se transmitió en directo a través de la emisora CMBZ.
Pocos días más tarde la escritora dominicana pero criada en Cuba, Camila Henríquez Ureña (1894-1973) publicó su conocido artículo La Interpretación del Poema, inspirado en esa actuación: “Hace pocas noches hemos presenciado semejante espectáculo en nuestro Anfiteatro. Un público demasiado numeroso desbordaba las gradas, y afuera quedaba todavía una multitud que pretendía inútilmente entrar. En lo alto del tablado, una figura élfica —un hada que podría vivir en el cáliz de un lirio— mantenía suspensa a la multitud con las palabras bellas que caían de sus labios, haciéndose intérprete de la emoción que en ellas encerraron muchos de los más inspirados poetas de España y de la América Hispana. Carmina Benguría —tal es el nombre que aquella hada tiene en el siglo— con sólo el gesto de sus breves manos y la vibración de su honda, hermosísima voz, revivía el mito de Orfeo y los días de esplendor de la poesía oída, escuchada con deleite”.
Carmina, después de ese recital en el Anfiteatro de La Habana continuó recorriendo Cuba, actuando en teatros y parques con notable reconocimiento del público y crítica. En 1942, sin dejar de actuar en las principales plazas del país, concluyó los estudios de Derecho Diplomático y Consular en la Universidad de La Habana y consolidó sus conocimientos de francés, inglés, solfeo y teoría de la música.
En la página 6 del periódico Hoy del jueves 18 de mayo de 1944 aparece una crónica de la periodista comunista Mirta Aguirre (1912-1980) donde critica a Carmina por llevar a su hermana Xonia a cantar en su recital efectuado dos días antes (martes 16). Y dice así: “Si Carmina Benguría, por una vez, quiso traernos de la mano a su hermana, como dijo, para presentárnosla, bien está. Pero nos gustaría que, en lo adelante, sus recitales omitieran los entreactos musicales. Son tan inadecuados, como sería en un concierto popular de Xonia, la presencia de Carmina recitando un soneto de Quevedo.”
Según Aguirre, el acto fue abierto por el Ministro de Defensa Dr. Aristides Sosa de Quesada, hombre dado a la preocupación cultural.
Sobre la poetisa escribe: “Rubia, pequeña, dotada de una voz caliente y suave, pulida en la dicción, sobria de gesto para el poema lírico, Carmina Benguría amansó pronto nuestra íntima y silenciosa hostilidad hacia los recitadores.”
Carmina recitó De otro Modo, de Emilio Ballagas; Elegía de Mayo, de Florit; Las María, de Brull; los cinco breves poemas de amor de Josefina Cepeda y hasta un poema de Aguirre.
El 23 de noviembre de 1949 actuó en el teatro del Ateneo de Madrid. Esta fue la primera de una serie de presentaciones que continuaron en Teatro Lara, el Teatro Español, el Teatro Principal de la Comedia, la Real Academia Española, la Universidad Complutense y el Real Conservatorio de Música y Declamación con una extraordinaria acogida.
En el Teatro Español dio el primero de los recitales Todo Lorca, con poemas de Federico García Lorca, algunos de los cuales nunca se habían dicho públicamente en la España franquista.
Poco después de esta actuación el Académico de la lengua Melchor Fernández Almagro escribió en el diario ABC: “Carmina Benguría, fina, rica piedra preciosa de la indestructible corona de nuestra gran poesía hispánica”.
El crítico Ramón Bernal reseñó en el propio diario ABC: “Desde los tiempos de la Avellaneda, ha escrito alguien, ningún cubano ha sabido tanto adueñarse del corazón de los españoles. Por encima del mar, Carmina Benguría, menuda y frágil, ha conseguido enlazar con fraterno abrazo dos naciones hermanas tan distantes”.
El 8 de mayo de 1950 el gobierno español le concedió la Orden de Alfonso X con la categoría de Cruz y en junio de ese mismo año fue condecorada con la Medalla de Oro de la Universidad de Panamá. En 1947 ya había recibido la cubana Orden Carlos Manuel de Céspedes.
En 1953, año del centenario de José Martí, Carmina Benguría decidió recorrer la Isla con un programa exclusivamente martiano.
Para ayudar a financiar esta gira, su amiga la poetisa Dulce María Loynaz (1902-1997) le organizó el 15 de junio de 1953 un recital en el Teatro Auditórium de La Habana (Amadeo Roldán) donde además de Carmina participaron la soprano Iris Burguet, la arpista Margarita Monter y la Orquesta Filarmónica de La Habana.
En esa campaña recorrió la Isla desde Santiago de Cuba hasta Pinar del Río, divulgando la obra martiana en teatros, parques y centros escolares, a menudo ante miles de personas.
Al finalizar esa campaña martina en 1953, realizó su primera gira americana con actuaciones en Venezuela, México, Honduras, Ecuador, Perú, Panamá y Colombia.
El 4 de mayo de 1954, Carmina arribó a Panamá en viaje a Colombia y Perú. Fue invitada por la Universidad Nacional a ofrecer dos recitales poéticos, uno de ellos de versos y discursos de José Martí. El rector Méndez Pereira y otras personas acudieron a recibirla.
Entre 1953 y 1959 realizó un total de cinco giras americanas, dejando de visitar solamente a tres países: Argentina, Uruguay y Paraguay.
Por su relevante papel en la promoción de la poesía hispanoamericana en el transcurso de esas giras fue condecorada con la Orden El Sol del Perú y la Medalla de Alfaro, de Ecuador.
En la década del cincuenta, Carmina apenas pasaba unos tres meses al año en Cuba. A pesar de ello cuando regresaba actuaba en televisión, en la radio, teatros, colegios y plazas públicas.
Por esa época empezó sus transmisiones la televisión cubana y el primer programa en que participó fue Una Hora de Arte y Cultura, que se transmitía los domingos por CMQ-TV.
En la radio iba a menudo a La Universidad del Aire, el espacio que Jorge Mañach (1898-1961) tenía los domingos por la tarde en la CMQ Radio, donde declamaba y hablaba de poesía.
En el año 1950 conoció a Gabriel Roberto Estopiñán Vera (1921-2015) reconocido escultor y dibujante y sobre él Carmina comentó: “Fuimos muchos años amigos, a mí me encantó. Yo tuve muchos enamorados poderosos, pero me aburrían, pero Roberto me daba curiosidad, porque era muy introvertido. Yo enamoré a Roberto, Roberto no me enamoró a mí”.
Se casaron en 1958, una relación que duró 57 años. En 1959 fue escogida la declamadora del año.
Luego de 1959, su esposo Roberto fue nombrado agregado cultural de la embajada de Cuba en Egipto y Carmina Benguría continuó sus actuaciones en la Isla, participando en la Operación Cultura organizada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y en el Recital Martiano organizado por Jorge Mañach en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana en enero de 1960.
A comienzos del año 1960, su esposo Roberto Estopiñán tuvo que exiliarse en los EE.UU.
Para esa fecha ya Castro había empezado a robarse los negocios y las propiedades de cubanos y extranjeros. Por supuesto a las propiedades de la familia Benguría también les llegó su turno, después de ello la participación de Carmina en actos públicos fue sistemáticamente vetada. Su última actuación en Cuba ocurrió el 10 de abril de 1960, interpretando Cenizas, de Juana de Ibarbourou, en CMQ-TV.
Obligada por la creciente represión, en mayo de 1960 emprendió el camino de un exilio que sería definitivo. Llegó a Honduras acompañada de su madre, María Elisa donde el presidente Ramón Villeda Morales les otorgó la ciudadanía de ese país.
En marzo de 1961 se reunió con sus padres, esposo y hermanos en la ciudad de Miami.
El primer trabajo que se le presentó fue limpiando una oficina y un día el jefe la llamó y le dijo: “Mire, nosotros no podemos seguir atendiéndola, usted no limpia, usted no pertenece a eso, su ropa es distinta, usted es demasiado educada” y la botaron. En 1963 la familia se trasladó a Nueva York.
Viviendo en el exilio, la carrera profesional de Carmina parecía terminada. Estando en un país donde pocos la conocían, ocupada a tiempo completo en lograr la más elemental subsistencia, totalmente separada de su público natural y sumida en una gran depresión interior. Luego de llegar a los EE.UU. estuvo 11 años sin hacer recitales de ningún tipo, hasta que un grupo de cubanos conocidos se puso de acuerdo para hacerla retornar a los escenarios. Alquilaron una sala del New York Cultural Center y en noviembre de 1972 organizaron la función que la devolvió a los escenarios.
Estimulada por el cariño recibido, a partir de esa actuación empezó de nuevo a hacer recitales. Durante casi veinte años actuó en el The New York Cultural Center, el Hunter College, el Gramercy Arts Theatre, el Carnegie Recital Hall y en el Litlle Theatre.
También estuvo en el grupo fundador del Centro Cultural Cubano de Nueva York, con el que colaboró durante largos años. Entre otros trabajos, en 1993 grabó un casete con 37 obras de los mejores poetas hispanoamericanos titulado Palabras para Ti. En 1994 puso voz a En el Vientre del Trópico, libro de Alina Galliano con prólogo de Carlos Franqui y dibujos de Roberto Estopiñán.
Uno de los poetas que ella más admiraba era Walt Whitman (1819-1892) era el poeta más importante, pero los americanos lo ignoran, contó que conocía gente de Harvard que jamás oyeron algo de Whitman y ni les interesaba.
En 2002 se mudó con su esposo para Miami donde, a pesar de sus 82 años cumplidos y de que la diabetes le había provocado una importante pérdida de visión, continuó participando en diversas actividades culturales de la comunidad cubana.
En esos años tuvo una participación sistemática en los Coloquios Culturales que la editorial Ego Group, fundada por Gastón Álvaro, celebraba en la librería Books & Books de Coral Gables. Entre estas conferencias merecen destacarse: Recordando a Martí, el 26 de enero de 2014; El Arte de la Declamación: Talento y Oficio, el 4 de junio de 2011; y Homenaje a las Madres el 3 de marzo de 2015.
Sobre Martí comentó: Martí todo es difícil. Hay un verso que casi nadie sabe, los cubanos no conocen a Martí, saben muy poco.
En 2012 salió a la luz el CD Carmina Benguría, una voz universal con 16 interpretaciones de poetas hispanoamericanos y la editorial Ego Group publicó Escúchame la Voz, libro con el que, a los 92 años, se dio a conocer los poemas que ella escribiera tras su salida de Cuba.
En 2015, publicó también Ego Group, Desde el libro del Alma, con nuevos poemas escritos entre 1960 y 2012.
Con la vista muy disminuida y la agudización de los problemas cardíacos que le acompañaban desde niña, poco antes del fallecimiento de su esposo Roberto Estopiñán en 2015, ingresó en el hogar de ancianos Miami Jewish Health Systems.
Su última presentación pública, con 95 años, se produjo en el coloquio cultural de Ego Group celebrado el 6 de septiembre de 2015, con La importancia de las Palabras: advocaciones cubanas.
Carmina Benguría falleció en el Hospice del Miami Jewish Health Systems el 15 de octubre de 2017, a los 97 años.
Distinciones que recibió
• Orden Carlos Manuel de Céspedes, Cuba, 1947
• Orden civil de Alfonso X El Sabio, España, 1950
• Medalla de oro de la Universidad de Panamá, Panamá, 1950
• Orden El Sol del Perú, Perú, 1954
• Medalla de Alfaro, Ecuador, 1955
Su hermana menor, Sonia (Xonia) Benguría Rodríguez, fue una reconocida actriz, locutora, animadora, compositora, dibujante, cancionera y bailarina de danzas afrocubanas.
Nació en La Habana el 4 de diciembre de 1924, Sonia tuvo una destacada carrera en radio, teatro, televisión y cine, además cosechó éxitos como compositora y escritora.
A los 12 años fue enviada por sus padres a estudiar en el Averret College en Danville, Virginia. Al regresar a Cuba, tenía ambiciones de actuar y cantar y debutó el 16 de mayo de 1944, cantando sus propias canciones en el Teatro Auditorio de La Habana.
Como artista de la radio junto a su hermana actriz y declamadora Carmina, conformó a inicios de 1943 el Cuadro de Comedias de las emisoras de Papa Lavín y ambas dirigidas por Manuel Estanillo.
A esto le siguió la obra Petit Farándula en el Teatro América. Ingresó a RHC Cadena Azul para tiempos después seguir en el Circuito CMQ con el programa Rendezvous at Five, con Mario Fernández Porta al piano.
Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, Xonia fue a Nueva York para estudiar con Frances Robinson Duff, la principal profesora de teatro de EE. UU, que había entrenado a figuras como Helen Hayes, Katherine Hepburn y Miriam Hopkins.
Al regresar, se casó el 27 de diciembre de 1948 con Alberto Garrido (1909-1963) del equipo de comedia afrocubano de Chicharito (Garrido) y Sopeira (Federico Piñero). El 12 de enero de 1950 dio a luz a su hijo Víctor Alberto Garrido Benguría.
Actuó en los teatros y cabarés cubanos como bailarina y cantante. Si uno Pudiera, es una de sus composiciones.
Entre sus películas más emblemáticas están Escuela de Modelos (1949), una comedia cubana bajo la dirección de José Fernández y junto a los cómicos Alberto Garrido y Federico Piñero.
Donde ella interpretó a una bailarina y cantante de club nocturno con poca ropa.
Cuando las Mujeres Mandan es una película cómica cubana dirigida por José María González Prieto con base en un guion escrito por Armando Pérez Blanco y José Fernández. Protagonizada por el dúo cómico de Alberto Garrido y Federico Piñero, Xonia Benguría, Olga Uz, Fela Jar y Emilita Dago, con actuación especial de Germán Valdés Tin-Tan y su carnal Marcelo Chávez.
El argumento, el dúo cómico de Chicharito y Sopeira después de desertar de la Guerra de Corea aterrizan en un país gobernado por mujeres amazónicas y son tratados como juguetes sexuales por sus captoras (Xonia y Olga Uz). Esta película se estrenó en La Habana el 7 de mayo de 1951.
A Xonia, la televisión cubana le abrió puertas de actriz, animadora y locutora comercial.
El sábado 25 de septiembre de 1951, Unión Radio TV estrenó Fotocrimen RCA, un policíaco basado en casos reales en el que el final se dejaba sin solución para que el público se encargara de resolverlos. Los televidentes que acertaran optarían por un premio. Los libretos, de Félix Pita Rodríguez, fueron interpretados por Santiago García Ortega, Eduardo Casado, Ernesto de Gali, Xonia Benguría, Alejandro Lugo y otros. Pablo Medina fue el conductor.
Casta de Roble (1954) película cubana de 91 minutos de duración, basada en un drama rural que cuenta la historia de una joven campesina que tiene un hijo con un joven de familia adinerada. El abuelo adinerado del hombre, dueño de la granja, se lleva al niño para educarlo. Unos años después, la joven se casa con un granjero pobre. Rechaza al hijo que tiene con él y solo comprende su amor cuando los hermanos rivales se baten en duelo.
Director: Manuel Alonso. Libreto de: Manuel Alonso, Xonia Benguría y Álvaro de Villa. Protagonizada por: Paco Alfonso, Xonia Benguría, Agustín Campos, Ángel Espasande, Rosendo Rosell, Santiago Ríos, la estrella del cine mexicano David Silva y Antonia Valdés. Música: Félix Guerrero. Fotografiada por el camarógrafo español Alfredo Fraile.
Marcó la entrada de Alonso en los libros de historia como el mejor director de cine cubano de los años 50. Tenía 41 años y ya había sido pionero de las noticias, las películas y la televisión.
Luego de divorciarse de Garrido, Xonia se casó con Manolo Alonso y tuvieron una hija.
Manuel Alonso, destacado director de cine y confidente cercano del presidente cubano, Ramón Grau San Martín, nació en La Habana en 1912.
En 1938, inició el primer noticiero cubano, Noticiero Nacional, y participó en la fundación de la televisión cubana en 1950. Alonso dirigió su primer largometraje, Yo soy Hitler (1944), una serie de sketches satíricos y Siete Muertes a Plazo Fijo, una comedia de suspenso de 1950.
Manolo Alonso probablemente conoció a Xonia Benguría mientras dirigía cortometrajes de Garrido y Piñero y esperaba protagonizarla en Leonela, que permaneció sin producirse.
Considerada un nuevo comienzo en el cine cubano, Casta de Roble (1954) recibió elogios unánimes en Cuba y en el extranjero, donde Columbia se hizo cargo de la distribución.
Desafortunadamente, fue la última película cubana de la pareja, que se divorciaría, se volvería a casar y se divorciaría, nuevamente en el exilio.
En 1959, Castro le pidió a Alonso que impulsara la industria cinematográfica cubana, pero este se negó por razones ideológicas.
Tras la intervención del embajador japonés, Jotaro Koda, se permitió a la familia salir de Cuba y llegaron a Miami en diciembre de 1960.
En esa época en Miami las primeras representaciones teatrales se hacían durante el intermedio en las salas de cine que mostraban doble sesión de películas en español o con subtítulos. Varias de las salas de cine de Miami exhibían películas en español en sus horarios, tales como el Teatro Radio Centro (llamado anteriormente Teatro Flagler) y los teatros Trail, Tower y Hialeah.
El Teatro Radio Centro de Miami presentaba revistas de variedades, como las que están anunciadas en este afiche, que incluía sketches teatrales con los actores cubanos Otto Sirgo y Xonia Benguría, entre otros y la presentación de dos películas.
En 1963, Manolo Alonso dirigió La Cuba de Ayer una compilación de noticieros antes de 1959 con canciones de Luis Tamayo y Los Chavales de España, Xonia Benguría, Fernando Albuerne y Rolando Laserie. Reparto: Alberto Garrido, Federico Piñero, Teté Blanco, Pilín Vallejo y Osvaldo Calvo.
En los EE.UU. trabajó como locutora y actriz en teatros latinos de Nueva York, incluidos el Teatro LATEA, el Teatro IATI, Nuestro Teatro y el Teatro INTAR.
Gracias a su dominio perfecto del inglés, Xonia en 1989, protagonizó el estreno de Lady From Havana (Una Señora de La Habana) de Luis Santiero y recibió elogios del Miami New Times.
Xonia Benguría falleció el 31 de julio de 2021 en Nueva York, a los 96 años.






0 comentarios