Los Yankees de Nueva York jugaron béisbol por primera vez en 1903 cuando los políticos Frank Farrell y Bill Devery compraron la franquicia de Baltimore por $18,000 y la trasladaron a Nueva York.
El equipo se llamaba Highlanders y empezó a jugar en el estadio Hilltop, con capacidad para 10,000 personas en Broadway y la Calle 168, en el Alto Manhattan.
Su primer mánager-lanzador fue Clark Griffith (14-11) pero terminaron en cuarto lugar (72-62).
En 1904, su resultado fue superior (92-59) y los Highlanders terminaron segundos, detrás de los Boston Americans (95-59).
El Hilltop Park ofrecía una excelente vista del río Hudson y de las Palisades de Nueva Jersey desde los asientos superiores, detrás del home.
Cuando se inauguró el estadio, se tuvo que acordonar una enorme hondonada en el jardín derecho, ya que cualquier pelota que se conectara a esa zona se consideraba doble. Posteriormente, se construyó una valla, y cualquier pelota que la sobrepasara se consideraba jonrón.
En 1913, el Estadio Hilltop fue destruido por un gran incendio, lo que obligó a los Highlanders a mudarse al estadio Polo Grounds, ubicado en la Calle 155 y la Avenida 8 del Alto Manhattan. Además, cambiaron el nombre a los Yankees de Nueva York.
De 1913 a 1922, los Yankees compartieron el Polo Grounds con los Gigantes de Nueva York.
Sin mucho éxito y con poco dinero, Farrell y Devery vendieron el equipo a los coroneles Tillinghast L’Hommedieu Huston (1867-1938) y Jacob Rupert (1867-1939).
T.L. Huston nació en Búfalo, Nueva York el 17 de julio de 1867, su padre era un ingeniero de origen irlandés y su madre una maestra de Kentucky.
Tenía 6 hermanos, creció en Cincinnati y siguió los pasos de su padre convirtiéndose en un ingeniero civil y trabajando durante un tiempo con su padre en los ferrocarriles de Louisville y Nashville.
Cuando estalló la Guerra Hispanoamericana en 1898, T.L. Huston organizó una compañía de ingenieros expertos en obras hidráulicas y albañilería para prestar servicio en Cuba.
Su compañía obtuvo la autorización del Departamento de Guerra de los Estados Unidos y se incorporó al Segundo Regimiento de Ingenieros Voluntarios bajo el mando del coronel Willard Young.
Huston fue nombrado capitán y se le encargó la gestión de ingenieros durante su entrenamiento en Camp Meade.
Su compañía se integró al Segundo Cuerpo de Ejército y fue seleccionada para ir a La Habana en diciembre de 1898.
Se encargaron del mantenimiento de las obras hidráulicas de La Habana y también mejoraron el saneamiento en las colonias de leprosos.
Huston se convirtió en un asesor de Leonard Wood, el gobernador militar de Cuba.
La ciudad dependía del Acueducto de Albear, una obra de excelente diseño, pero mal mantenida, tras años de guerra y bajo el gobierno de Wood se le ordenó a Huston que se ocupara de: la limpieza y reparación de los conductos, controlar las fugas, la protección de los manantiales y la regulación del uso del agua.
Como oficial de ingenieros voluntarios, su unidad fue responsable del mantenimiento técnico del sistema de agua de La Habana, algo explícitamente citado en su carrera militar.
No diseñó el acueducto (eso era del siglo XIX), pero garantizó que funcionara correctamente, lo cual fue clave para reducir enfermedades.
Además, sobre el alcantarillado y el drenaje Urbano: se inspeccionaron y limpiaron los desagües coloniales obstruidos, se abrieron zanjas de drenaje en barrios bajos y se eliminaron focos de aguas estancadas.
En cuanto a la limpieza urbana y el control sanitario: Se establecieron brigadas de limpieza, se regularizó la recogida de basura, se inspeccionaron viviendas (algo impopular, pero efectivo) y esto redujo drásticamente la fiebre amarilla, el paludismo y la disentería.
En 1901, la fiebre amarilla prácticamente desapareció de La Habana, algo histórico.
Esto estaba coordinado con las campañas sanitarias del Dr. William C. Gorgas, quien combatía la fiebre amarilla. Huston aportaba el lado técnico Gorgas, el lado médico, Wood la autoridad política y militar que hacía que todo se cumpliera. Era un engranaje perfecto.
Luego Huston renunció al ejército, pero permaneció en La Habana, como contratista privado. Eso le sirvió para enriquecerse mediante contratos gubernamentales.
Huston trabajaba con una empresa con sede en la ciudad de Nueva York, por lo que trasladó a su familia allí y la visitaba con frecuencia.
Formó una sociedad con Norman Davis y construyeron carreteras, ferrocarriles y edificios.
En 1911 se les encomendó el dragado de los puertos cubanos, incluidos los de La Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos, y Matanzas.
El Congreso de Cuba aprobó un contrato de $10 millones para la empresa de Huston, que fue promulgado por el general espirituano José Miguel Gómez, segundo presidente de Cuba de 1909 a 1913. Su sucesor, el ingeniero Mario García Menocal, rescindió el contrato en 1913.
Como Huston permaneció más de 13 años en Cuba, no solo consolidó su carrera empresarial, sino que también profundizó su vínculo con el béisbol cubano.
Huston, estando en 1911 en La Habana trabó una estrecha amistad con John J. McGraw, legendario mánager de los New York Giants, a quien solía acompañar en tardes de pelota desde la glorieta del Parque Almendares situado en Carlos III y Ayestarán.
Aquella relación reflejaba una conexión temprana entre el béisbol profesional estadounidense y el circuito caribeño.
Huston era tan aficionado del béisbol que cuando venía a EE.UU. siempre iba a ver partidos de béisbol y hasta organizó la visita de equipos a Cuba para partidos de exhibición.
Huston, cerró un trato para comprar los Cachorros de Chicago de la Liga Nacional a Charles P. Taft, en el que John McGraw se convertiría en copropietario y mánager. El trato fracasó cuando Harry Hempstead se negó a liberar a McGraw de su contrato con los Gigantes.
McGraw le presentó a Huston a Jacob Ruppert, un cervecero que también buscaba comprar un equipo de béisbol. Tras reunirse durante treinta minutos en el Hotel Claridge, Huston y Ruppert se asociaron.
Para la temporada de 1914, Frank J. Farrell y William Stephen Devery, dueños de los Yankees de Nueva York de la Liga Americana, se estaban quedando sin dinero. Los Yankees no eran una franquicia competitiva en el campo y no contaban con estadio propio; eran inquilinos de los Gigantes en el Polo Grounds, pagando $65,000 anuales de alquiler.
Por sugerencia del propio John McGraw en diciembre de 1914, Huston y Ruppert iniciaron negociaciones para comprar los Yankees y el acuerdo se cerró el 30 de enero de 1915. Pagaron $460,000 dólares, aportando $230,000 cada uno.
Ruppert se convirtió en presidente del equipo y Huston sirvió como secretario y tesorero. Bill Donovan fue contratado para dirigir el equipo.
Jacob Ruppert, soltero toda su vida, fue un cervecero, empresario, coronel del 7° Regimiento de la Guardia Nacional del Estado de Nueva York y congresista representando a Nueva York, en la Cámara de Representantes desde 1899 hasta 1907. También fue propietario de los Yankees de Nueva York desde 1915 hasta su muerte en 1939.
Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial en 1917, TL Huston respondió de nuevo al llamado de su país. Regresó al 16º Regimiento de Ingenieros, esta vez como su comandante. En ese cargo, Huston construyó carreteras y vías férreas en Francia bajo el fuego enemigo, así fue como llegó al grado de teniente coronel.
El 5 de enero de 1920, los Yankees anunciaron la compra del contrato de George Herman Ruth (1895-1948) a las Medias Rojas de Boston. En la mañana siguiente, el New York Times informó erróneamente que el precio de venta era de $125,000. El precio real de compra fue de $100,000 pagaderos en cuatro cuotas anuales de $25,000 al 6% de interés.
Nueva York había realizado el primer pago el 19 de diciembre de 1919. Con intereses incluidos, los Yankees pagaron $108,375 por Babe Ruth.
El 5 de mayo de 1922 comenzó la construcción del Estadio de los Yankees de Nueva York, por eso se dijo: “el estadio que construyó Babe Ruth”.
Desde entonces le llamaban Los Mulos de Manhattan, por los jonrones de Babe Ruth y Bob Meusel.
Babe Ruth jugó 22 temporadas y 15 fueron con los Yankees. Con ellos bateó 659 de sus 714 jonrones. Como lanzador ganó 94 y perdió 46.
Murió de cáncer en la garganta en 1948 a los 53 años.
El 18 de abril de 1923, se inauguró el Yankee Stadium y el equipo se trasladó del Polo Grounds al otro lado del río Harlem, poniendo fin así a su estancia en Manhattan y teniendo ahora su sede permanente en el Bronx, en la Avenida River y la Calle 161.
Amable y extrovertido, TL Huston disfrutaba de una relación amistosa con los jugadores de los Yankees e incluso se unía a ellos en el tren a veces para los partidos fuera de casa.
En 1923 Huston le vendió a Ruppert su 50% de propiedad de los Yankees, por $1.5 millones.
El equipo ganó muchos banderines en la Serie Mundial y muchos de sus jugadores entraron en el Salón de la Fama en Cooperstown, NY.
Durante los años siguientes, los Yankees se ganaron el apodo de Bombarderos del Bronx gracias a bateadores como Babe Ruth, Lou Gehrig, Tony Lazzeri y Bob Meusel. En 1936 llegó Joe DiMaggio, en 1951 Mickey Mantle y en 1960 Roger Marris para reforzar el apodo.
Los Yankees han ido a 41 Series Mundiales y la han ganado 27 veces.
El coronel Ruppert falleció en 1939 de flebitis.
En enero de 1945, sus herederos vendieron el equipo a los empresarios neoyorkinos Dan Topping y a Del Webb por $2.8 millones.
En 1973 George Steinbrenner se los compró en $10 millones.
Este estadio de los Yankees estuvo en funciones hasta el 30 de septiembre de 2008 y el 3 de abril de 2009 se jugó un juego de exhibición en el nuevo construido al lado del original de 1923.
T.L. Huston, luego de vender su participación en los Yankees, compró la plantación Butler Island, de 510 hectáreas (1,250 acres) en Darien, Georgia, una isla atravesada por la autopista I-95 situada entre Jacksonville y Savannah.
Esas tierras habían sido sembradas de arroz, pero Huston se dedicó a recultivarla, trajo tractores, dragas y miles de trabajadores para reconstruir zanjas y diques y plantar diversas especies de frutas y verduras.
Construyó la Casa Huston en la propiedad en 1927. En 1929, Huston comenzó a plantar lechuga, que la plantación continuó produciendo hasta después de su muerte en 1938.
Además, en 1932 invirtió más de $100,000 dólares en una manada de ganado Guernsey para establecer en la plantación una granja lechera.
Siempre se mantuvo en contacto con sus antiguos empleados de los Yankees, muchos de los cuales lo visitaban en su espaciosa casa durante la temporada baja, entre ellos el Bambino Babe Ruth.
Huston estaba casado con Lena Belle Glathart y tuvieron tres hijos.
El coronel Huston falleció el 29 de marzo de 1938 supuestamente de un infarto al miocardio.








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