Otros cubanos, movidos por el hambre, tienen que hurgar en los contenedores de desechos de los pocos hoteles hábiles y centros de turismo, en busca de algo que comer o beber, pues también escasea el agua potable, como en Haití, Eritrea y Sudán del Sur. Ese es el resultado de la grosera mafia que desgobierna en la sufrida nación cubana. ¡Miserables todos! ¡Repugnantes todos! ¡Rapaces! ¡Despreciables comunistas, Fidel y sus fidelistas!
El largo rosario de iniquidades, iniciado el primero de enero de 1959, parece no tener fin… En su continuado descenso por el fangal de la Historia, hemos de agregar a la miseria y el hambre total, el saqueo de los cementerios, el contrabando de armamentos y bienes a guerrillas fanáticas y naciones comunistas, el aporte de jóvenes cubanos a guerras lejanas y erróneas para sacrificar sus vidas; la burda explotación de las mujeres cubanas y los profesionales esclavizados; el impúdico tráfico de estupefacientes y lavado de dinero sucio; los centros de subversión y espionaje para socavar a las naciones libres y democráticas, sus abominables mazmorras y métodos de tortura; la acogida gustosa de todos los fugitivos y criminales del mundo; el tosco chantaje a compañías privadas, grupos extranjeros y naciones; el pillaje inescrupuloso convertido en política de estado y, por supuesto, la siempre engañosa propaganda oficial del afrentoso régimen, sus falsos logros médicos que ocultan la insalubridad y polución de sus repelentes hospitales, su alarde de una educación gratuita —muy deficiente—, que sólo sirve para extorsionar y abusar de quienes se aprovechan de ella; su “disco rayado” repitiendo las mismas falsedades y estupideces desde el primer fatídico día del arribo al poder, para “embotar” como drogas anestésicas las mentes de los cubanos, iterando una y otra vez los arcaicos y apócrifos preceptos, por décadas y décadas, en un absurdo calendario detenido en el tiempo, que sólo enarbola, en monótona secuencia, los ridículos y torcidos postulados de un espejismo permanente. ¡Añicos inútiles de una locura total! Fiel a las prácticas anteriormente aplicadas por los inicuos estafadores convertidos en “caudillos” en los sometidos países bajo el comunismo, el “Elfo del Mal”, el endiablado Fidel Castro Ruz, siguió con meticuloso orden los necesarios pasos para destrozar a la República de Cuba y su avanzado pueblo.
Felipe Lorenzo
Hialeah, Fl.







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