La Brigada 2506, que agrupa a todos los veteranos que lucharon en Bahía de Cochinos, sentó su posición ante el presidente Donald Trump acerca de la política exterior de EE.UU. hacia Cuba.
“Queremos expresar ante usted nuestros puntos de vista sobre la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba, la seguridad regional en el hemisferio occidental y la continua amenaza que representa el régimen comunista cubano”, dice la nota.
“Nosotros, los veteranos de Bahía de Cochinos, soldados de la Brigada 2506, le escribimos con respeto, convicción y un profundo sentido del deber hacia los Estados Unidos de América”.
“Como hombres que han enfrentado al comunismo cubano de primera mano, elogiamos su firme liderazgo al enfrentar la tiranía en el hemisferio occidental y por restaurar la claridad en la política exterior estadounidense al reconocer que los regímenes autoritarios prosperan solo cuando se los apacigua”.
“Las acciones de su administración han reafirmado un principio comprendido desde hace mucho tiempo por aquellos que han vivido bajo el régimen comunista: que la libertad, la seguridad y la prosperidad no pueden coexistir con regímenes basados en la represión, el engaño y la hostilidad hacia los Estados Unidos”, agrega la misiva.
“Nos unimos a millones de estadounidenses para expresar nuestro orgullo por el profesionalismo, la fuerza y la determinación de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y por su inquebrantable apoyo”.
“A medida que el panorama geopolítico de la región continúa evolucionando, instamos respetuosamente a que se preste una atención renovada y sostenida a Cuba”.
“El régimen cubano no es simplemente una reliquia de la Guerra Fría; sigue siendo un actor activo y hostil cuyas políticas y alianzas siguen amenazando la seguridad nacional de Estados Unidos, la estabilidad regional y la gobernanza democrática en las Américas”.
“Durante más de seis décadas, el gobierno cubano se ha definido como opuesto a Estados Unidos. Se ha alineado constantemente con los adversarios de Estados Unidos, ha exportado la ideología revolucionaria y ha trabajado para socavar los intereses estadounidenses en América Latina, África y más allá”, añade.
“Esta hostilidad no es retórica, sino operativa, estratégica y duradera. Cuba ha sido el principal pilar externo que ha sostenido a la dictadura venezolana. Oficiales de inteligencia, asesores militares y personal de seguridad interna cubanos se han integrado en las instituciones venezolanas, incluyendo las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia, el aparato electoral y los registros civiles”, insiste.
“Esta penetración ha permitido la represión, facilitado abusos de derechos humanos e impedido la transición democrática. Sin el apoyo cubano, el régimen venezolano habría tenido dificultades para mantener el control” reitera.
“El colapso del sistema venezolano de subsidios petroleros ha dejado a Cuba económicamente debilitada y estratégicamente expuesta. Este momento representa no solo una crisis para el régimen cubano, sino también una oportunidad histórica para que Estados Unidos y el mundo democrático ejerzan una presión coordinada que pueda generar un cambio significativo”, sostiene.
“La pérdida de los recursos energéticos y financieros subsidiados ha reducido la capacidad de La Habana para sostener su aparato de seguridad interna y sus operaciones de influencia extranjera”, afirma.
“Más allá de su papel en Venezuela, Cuba sigue planteando problemas de seguridad directos a Estados Unidos. El régimen tiene un largo historial documentado de albergar a fugitivos de la justicia estadounidense, incluyendo personas condenadas por delitos violentos y delitos relacionados con el terrorismo”, sostiene.
“Esta práctica socava directamente la aplicación de la ley estadounidense, los derechos de las víctimas y el Estado de derecho. Cuba también ha participado en la evasión sistemática de sanciones y en actividades financieras ilícitas. La falta de independencia judicial, transparencia y supervisión regulatoria ha hecho a la isla vulnerable al lavado de dinero, la corrupción y las operaciones del mercado negro. Estas actividades afectan no solo a Cuba, sino también a los países vecinos y a los intereses financieros y de seguridad de Estados Unidos en la región”, insiste.
“Preocupa especialmente la continua cooperación de Cuba con potencias extranjeras hostiles. El régimen cubano ha mantenido relaciones de intercambio de inteligencia y vínculos militares con Rusia y la República Popular China”, asegura.
“La presencia de instalaciones de recopilación de inteligencia extranjera y capacidades de interceptación de señales en la isla, a menos de 160 kilómetros de las costas estadounidenses, representa una amenaza persistente para la contrainteligencia y la seguridad nacional”, insiste.
“Estas actividades no son especulativas; son bien conocidas por los planificadores de defensa e inteligencia estadounidenses. La geografía de Cuba por sí sola le confiere importancia estratégica”, enfatiza.
“Ubicada a la entrada del Golfo de América, cerca de importantes rutas marítimas estadounidenses, instalaciones militares y centros de población, una Cuba hostil y militarizada plantea riesgos que ninguna administración estadounidense responsable puede ignorar. La historia ya ha demostrado los peligros de permitir que potencias adversarias se afiancen en la isla”, concluye.








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