El camino de la acción (XIII)
Detectado por los radares de la Defensa Costera del régimen fue el “Rex” inmediatamente atacado por la escuadrilla aérea, al tiempo que tropas del gobierno cercan y persiguen a los que recién han desembarcado. Caen presos, tras dos días de no beber agua o ingerir alimento alguno, Clemente Inclán que fungía como Oficial de Seguridad de la tripulación; Montero Carrazana, que había participado en más de 17 operaciones de infiltración y exfiltración con el Rex, y Lizano Rodríguez (el Rubio).
El Rex evita ser nuevamente detectado por el radar acercándose a las costas y navegando hacia el Cabo San Antonio desde donde sigue en dirección a Cozumel.
Pero la lucha continúa. En la noche en que Castro anunciaba por televisión la captura de cinco tripulantes del Rex, eran fusilados en la ciudad de Camagüey tres combatientes: Roland Cobrisas Sousa, Fermín González Mena y Guillermo Padrón Hernández. A quince años de prisión fue condenado Armando Borroto, un menor de 15 años de edad. El 12 de noviembre la radio de La Habana informó la ejecución de cuatro cubanos que recién habían desembarcado en las costas cubanas: Antonio Cobelas Rodríguez, Juan M. Milián Rodríguez, José F. Bolaños y Orlando Sánchez Sarasa. Pocas horas después morían ante un pelotón de fusilamiento de la Fortaleza Militar de La Cabaña otros cuatro patriotas: Argimiro Fonseca Fernández, Erasmo Machín García, Alfonso Ibañez e Israel Rodríguez Lima. En una semana se había dado a conocer el fusilamiento de 13 combatientes.
“En 1963, el año que mataron a Kennedy, yo estaba al frente de la acción”, expresa con naturalidad Harry Ruiz Williams al autor en extensa entrevista. Es Harry el contacto de los sectores amigos con Alpha 66 que es, en aquel momento, una agrupación en la que se encuentran Antonio Veciana, Eloy Gutiérrez Menoyo, Armando Fleites y otros que luego tomarán rumbos distintos.
La prensa castrista se debatía entre mantener hacia la población su campaña alarmista, y la necesidad de inspirarle sosiego para no afectar, aún más, la ya baja productividad del país.
Así, “frente a la amenaza, y luego de los últimos ataques”, el gobierno revolucionario adoptó medidas alertando sus defensas… la consigna puesta en vigor era “al trabajo, pero con el fusil al lado”. Lo que se hizo, se jactaba públicamente el gobierno, “dentro de la natural reserva militar para no provocar alarma ni aspaviento”. No era así. La prensa extranjera —aunque con las limitaciones impuestas por la “natural reserva militar”— informaba, desde La Habana, que “Castro había puesto en alerta a sus fuerzas armadas y milicianos y había trasladado artillería y baterías antiaéreas a la costa norte”.
El Presidente Kennedy había sido asesinado en Dallas el 22 de noviembre. Lyndon B. Johnson asumió el poder. Aprovechando el desconcierto que se produce en todo cambio de administración, combatientes cubanos organizaron y produjeron, antes de terminar el año 1963, otro ataque comando a las costas cubanas, Esta vez el blanco no fue un simple aserradero. El objetivo: una lancha torpedera de la marina castrista.
Así describe la acción el Ministerio de las Fuerzas Armadas. (MINFAR):
“En la noche del 22 al 23 de diciembre saboteadores de la CIA utilizando elementos de demolición submarina, similares a los empleados durante la Segunda Guerra Mundial, minaron una lancha torpedera de la Marina de Guerra Revolucionaria que se encontraba atracada en un muelle de la bahía de Siguanea, al sur de Isla de Pinos”.
Raúl Castro hace la denuncia “ante la opinión pública mundial” y considera que “esto significa la reanudación por parte del gobierno norteamericano de los ataques piratas que habían cesado temporalmente…”
Responsabiliza el régimen con esta operación a la organización “Comandos Mambises” y califica el ataque como “el primer acto de agresión de este tipo del gobierno de los Estados Unidos desde que el Presidente Lyndon B. Johnson ocupa la presidencia de dicho país”.
Empleaba el régimen la misma táctica intimidatoria que, meses atrás, le había dado éxito con John F. Kennedy. También lo obtendría con Johnson.






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