Fernando El Rey

16 de diciembre de 2025

Por José “Chamby” Campos

 El Rey Fernando de Aragón y su esposa Isabel La Católica fueron los grandes impulsadores de los viajes de Cristóbal Colón hacia la conquista del Nuevo Mundo donde en 1492 descubrieron el continente americano. 

Este pasado sábado Cuba, a través de un cubano-americano, Colón y el Rey Fernando vuelven a ser noticias.

Es la primera vez que un jugador con raíces cubanas es galardonado con el premio Heisman, el cual se le otorga al mejor jugador colegial en Fútbol Americano.

Fernando Mendoza, antiguo estudiante de la escuela secundaria Christopher Columbus  en el vecindario de Westchester, es el nuevo rey del fútbol americano universitario en EE.UU.

El logro de este joven que nació hace 23 años en el centro de una familia cubana es una historia refrescante en una actualidad donde todo lo negativo y controversial es lo que hace noticia.

Su vida ha estado siempre concentrada en buenos gestos y sobre todo excelentes resultados. Sus padres y sus abuelos según él son sus orgullos. No hay una conferencia de prensa o entrevista donde no sean mencionados. Su ascendencia cubana y el idioma español siempre están presentes.

Activo practicante en su fe católica, ha logrado crear grupos de oración y lecturas de la Biblia en los planteles estudiantiles donde ha sido alumno. Todos sus éxitos se los acredita a DIOS y no se avergüenza de aclamarlo en voz alta. En un mundo oscuro donde el alejarse de las iglesias y hablar prosaicamente se aplaude y recompensa, Mendoza es un mensajero de luz. Un gladiador con una gran confianza en sí mismo. 

El talento deportivo de él y su hermano Alberto le viene de sus padres quienes fueron atletas. Su padre Fernando también jugó el rudo deporte en la misma escuela corrida por los Hermanos Maristas, además de remar en el Miami Rowing Club y después en la Universidad Brown. Su mamá, Elsa, representó a la Universidad de Miami (UM) como miembro de la escuadra de tenis.

Es Elsa su motivación e inspiración a competir y sobresalir puesto que ella padece de “Esclerosis Múltiple”, MS. Cuando en su último año de secundaria fue catalogado el quarterback número 134 del país fue ella la que lo convenció que los calificadores de talento estaban completamente equivocados.

Su carrera comenzó siendo el quarterback abridor de su equipo de Columbus y bajo su liderazgo los Exploradores fueron uno de los mejores equipos de todo Miami-Dade, llegando a conquistar el primer campeonato estatal de su existencia. 

Eso no fue lo suficiente para catalogarlo como un gran prospecto y la única propuesta que recibió fue de la prestigiosa universidad de Yale. Más tarde recibió una oferta de la universidad de California en Berkeley, la cual aceptó por estar esta última en una conferencia atlética de superior calidad.

Después de que los directores de los “Osos” lo sentaran el primer año, el miamense tomó las riendas del equipo y los ayudó a calificar a un partido de postemporada en la próxima contienda. En nueve encuentros de 243 pases que lanzó, completó 153 de ellos para un total de 1,708 yardas que incluyeron 14 touchdowns. Además, anotó otros dos touchdowns corriendo. Su labor lo llevó a ganar el trofeo del “Jugador Ofensivo de Primer Año” de su team. 

En su tercera y última campaña en la costa oeste del país, a pesar de las lesiones sufridas en posiciones claves y la inestabilidad de coaches ofensivos, su figura siguió aumentando en calidad frente los ojos de caza talentos. Al final de la jornada anual sus números fueron excepcionales. Completó 265 de los 386 pases que disparó, obteniendo 3,004 yardas y logrando 16 touchdowns. También tuvo otras dos anotaciones corriendo. 

Su actuación frente a la Universidad de Miami, escuela que se encuentra a solo cuadras de su casa en esta ciudad, y la cual no le ofreció beca saliendo de la secundaria, fue como un tipo de venganza. Pese a que fueron derrotados en el último momento, el joven atleta puso a los Huracanes al borde de la derrota.

Para esta temporada decidió unirse a su hermano menor en la universidad de Indiana. Su llegada fue recibida con mucho optimismo, pero jamás se imaginaron los expertos la hazaña que estaba por venir.

Sus estadísticas finales durante la temporada regular fueron impresionantes: 2,980 yardas aéreas, 33 pases de touchdown (líder nacional) y seis anotaciones por tierra, con un porcentaje de pases completados del 71.5%.

Mendoza consiguió que los Hoosiers se colocaran en el primer lugar de la calificación nacional por primera vez en la historia de la institución y en este momento son “el número UNO del nuevo formato de 12 equipos del campeonato. 

Los premios obtenidos esta temporada son incontables siendo los siguientes los más importantes.

• Trofeo Heisman: El galardón más importante para un jugador de fútbol americano universitario.

• Premio Maxwell: Otorgado al jugador más destacado de la NCAA. 

• Premio Davey O’Brien: Reconocimiento al mejor quarterback del país. 

• Walter Camp Player of the Year: Seleccionado por entrenadores y comentaristas del fútbol americano colegial.

• Jugador del Año de la AP: Nombrado por la Prensa Asociada (AP). 

Lo único que le falta para cerrar con broche de oro esta carrera tan interesante es que ganen el juego de campeonato y sean coronados Campeones Nacionales. 

En lo que se puede describir como una temporada salida de un guión de películas, el partido final se va a efectuar aquí en Miami y sería algo mágico que el “hijo pródigo” regresara a casa y llevara a la Universidad de Indiana a la tierra prometida.

Ojalá que en el futuro surjan muchos otros Fernando Mendoza.

¡Adelante Fernando!

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