¿Sabe que hay inmigrantes que son peores que la fiebre bubónica?

Written by Roberto Cazorla

18 de mayo de 2022

“Imagínese, cuando llegamos al hotel el primer día, nos duchamos y bajamos a un restaurante de la Gran Vía. Cuán sorpresa para mí que pedí arroz blanco y me dijeron que no había. No concibo que en un restaurante no haya arroz blanco”.

Llegué a España el 1 de agosto de 1963. Aunque mi exilio los primeros meses fueron lo normal de todo exiliado aquí y en el resto del planeta, jamás dejaré de estarle agradecido a España, y a su gente que, entonces, cada madrileño era un tsunami de amabilidad, comprensión, abundante en generosidad hasta alcanzar el cielo con su actitud. Soy de los que no pueden quejarse del exilio. Cuando aterrizamos en el aeropuerto de Barajas (Madrid), nos llevaron a todos los cubanos a un edificio en la entonces calle General San Jurjo hoy, los comunistas le cambiaron el nombre por “Abascal”. Allí todos los cubanos que veníamos exiliados, llegamos a la 1 de la madrugada y salimos de dicho edificio a las 6 de la mañana. Allí fuimos entrevistados por la “Cía” americana y por miembros de la policía española.  Al bajar la escalera que conducía a un inmenso jardín y para salir a la calle, vino hacia mí una señora muy gruesa, Pura Pedreira, una gallega que le hacía culto a los de su tierra, (mi abuelo paterno era de Pontevedra) y, dirigiéndose a mí me preguntó: “¿Oiga, señor, a usted no le espera nadie?”. “No señora”. “Entonces véngase para mi pensión” (casa de huéspedes). “Pero señora, yo no tengo dinero” (entonces nos dejaban salir con una muda de ropa exclusivamente), “No se preocupe, cuando lo tenga me paga”. Me llevó a su pensión ubicada en la calle Chichilla No. 4, a ocho metros de la Gran Vía. “Este va a ser su cuarto. Como verá hay dos camas, pero ahora una está vacía. Esta será la suya. Venga para que se dé una ducha”. Me dio jabón y toalla. Cuando regresé al cuarto, me estaba esperando con un gigantesco vaso de leche “blanca”, sin café y me dijo: “Acuéstese y duerma el tiempo que quiera. Mañana será otro día”.

En este país tuve el privilegio de ejercer el periodismo en la mundialmente Agencia EFE, durante 41 años. Aquí he logrado publicar 34 libros, todo ello apuntalado por el signo de la buena suerte y la humanidad de los españoles de entonces (Hoy todo eso brilla por su ausencia). Siempre me faltarán palabras para agradecerle a este país. Sobre ello, podría poner aquí un larguísimo etcétera.

Hace unos días, en uno de los canales (todos son panfletario, chantajeados por el desgobierno comunista), entrevistaron a un matrimonio de jóvenes que no superaban los 25 años. En dicha entrevista, el joven (con cara de mango filipino), dijo: “Estoy muy preocupado, porque España no es lo que yo me había imaginado”. Esto lo dice un joven con la característica de indio putumayo. Su joven esposa opinaba lo contrario: “Desde que llegué al Aeropuerto tuve la sensación de agrado. Pienso lo contrario a mi marido”. “¿Por qué?”, le preguntó el periodista al joven y, con el mayor cinismo contestó: “Imagínese, cuando llegamos al hotel el primer día, nos duchamos y bajamos a un restaurante de la Gran Vía. Cuán sorpresa para mí que pedí arroz blanco y me dijeron que no había. No concibo que en un restaurante no haya arroz blanco”. “Pedacito” de cretino, aquí, los españoles solamente comen arroz en forma de paella, y la suelen hacer los domingos. Cada restaurante tiene un día marcado para ofrecer paella valenciana, uno de los platos más exquisitos del mundo. Y el desagradecido “putumayito” colombianito continúo echando flores por su boca de piñón. Tanto, que amenazó a su señora (totalmente opuesta a su forma de pensar) diciéndole que iba a regresar a Colombia, y repitió que “España no era lo se había imaginado, etc.”. Todo ocurría a los 5 días de haber aterrizado.

Otra cosa relacionada con ciertos inmigrantes: En España lo que va de año, ha aumentado el 38% los asesinatos, violaciones, incluso a niñas y niños, casi todos cometidos por inmigrantes de Marruecos, de africanos que tienen más de simios que de humanos.  En estos momentos se está juzgando a un colombiano de 22 años como “presunto” asesino en serie de 8 homosexuales, a los que visitaba y, robándole la tarjeta del banco, los desbancaba sacando la máxima cantidad que permiten las cajas. Lo juzgan como “presunto”, aquí, aunque veamos a un asesino apuñaleando a otra persona en plena calle, siempre hay que decir “presunto” porque si dices lo contrario te cae encima “la carga de los seiscientos”, al que lo llame de otra forma, la que merece y que hasta en el último rincón del mundo se le llama por el calificativo que le encaja. Gústele o no a la Justicia española, que parece que la escribió “la madame” Ñica Madariaga, dueña de un prostíbulo que había en la calle La Merced, Pueblo Nuevo (Matanzas).

Jamás en la historia de este país, los asesinatos a mujeres habían estado a la orden del día. Hoy, España es el país que “presume” de encabezar del mayor número de mujeres asesinadas. ¿Saben que el 92% son cometidos por magrebíes, rumanos y del resto de los países de la Europa del Este? En las Islas Canarias, una de ellas, ya tiene más africanos y de Marruecos que nativos. Eso lloran ante los ojos de Dios.

Existen mafias de todos los colores. Bandas de rumanos y del resto de la Europa del Este, que se dedican a asaltar chalets donde viven personas mayores; los asaltan, matan y les roban cuanto tengan de valor. Siempre son inmigrantes. Hijos del infierno que desde hace unos años tienen a España con el corazón en la boca. ¿Justicia? ¡Brilla por su ausencia! Además de la mayoría de ellos que cambiando por heces fecales se pierde la peste, son agasajados con una pensión de las que la mínima es de 600 euros. Miles de viudas, cobran 400 euros, habiendo dejado gran parte de su vida trabajando.

No sé si sabrán que España es el país europeo que cuenta con mayor porcentaje de inmigrantes. Jamás asesinar a mujeres había sido “una moda” en este país. Hoy el 96% de las mujeres asesinadas (es raro el día en que no haya más de un asesinato), los asesinos son, en su mayoría rumanos. Según estudios de filósofos, psicólogos y otros entendidos en la materia, los rumanos son, de la Europa del Este, el país de gente más asesina, violadores y rateros. Son los que en España han creado mafias y bandas que se dedican a asaltar chalet y asesinan y roban a sus dueños. Algunos de ellos dicen que esas gentes son rumanos, pero gitanos. Mentira, un país donde parte de la cultura es pegarle guantazos a la mujer, pregunto hasta qué punto es de civilizado.

¿Acaso esa mayoría de inmigrantes, desconocen el sentido de la palabra agradecimiento? El darle “jaula, alpiste, y revolcadero”, es una maravilla. Ello significa que, en vista del agradecimiento, pues es una de las formas de chantajear, de asegurarse el puesto en el Palacio de La Moncloa.

¡Y así está el mundo, querido lector!

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