RAÚL SE SIENTE FELIZ …Y EL CUBANO LO CONTRARIO

Written by Adalberto Sardiñas

11 de mayo de 2022

Raúl Castro, todavía, a sus 91 años, al poder detrás del trono, dijo, en el  primer desfile del “Día del Trabajador” después de la pandemia, que se “sentía feliz en su corazón y lleno de esperanza por el partido y la revolución”. Después elogió, con adjetivos espléndidos, el trabajo que está realizando el presidente de su elección, o títere designado, Miguel Díaz Canel. “Está trabajando bien, y muy duro, a veces demasiado, por el bien de Cuba” agregó.

  He aquí un caso cínico de sentimientos encontrados. Mientras Raúl Castro se siente feliz, el cubano no puede vivir en peor grado de infelicidad. O sea, para que el tirano desde su oscura ambigüedad se sienta “feliz en su corazón”, el cubano debe sentirse oprimido, deprimido, con el corazón arrugado de amarga tristeza. Le falta de todo. Pero esencialmente, la libertad, compañera inseparable de la felicidad.

  Se hace imperativo comparar este desfile orquestado por el oficialismo comunista, con aquellos, en forma de protesta, de aquel memorable 11 de Julio, del pasado año, que se produjeron espontáneamente en docenas de ciudades cubanas, que en su conjunto total alcanzaron cientos de miles de almas que sólo pedían libertad.

  Lo del Primero de Mayo, la semana pasada, en La Habana, no fue un desfile. Fue una marcha forzada. Lo que marchó allí no representó a Cuba. ¿Cuántos miles de aquellos no estarían pensando, mientras marchaban, abandonar el manicomio? ¿Desfile laboral? ¡Falso! ¿Quién se atreve a reclamar derechos a un empleador omnipotente y único que dicta las condiciones de forma inapelable? ¿Se atrevería un sindicato, en cualquier parte de Cuba, a organizar y declarar una huelga? Los miles que marcharon en La Habana la semana pasada no pedían nada. Ni siquiera sabían por qué marchaban. Todo les daba igual. Eran, en su mayoría, hordas de carneros que se abanderaban con consignas estereotipadas porque así se lo ordenaban en sus centros de trabajo. Nada de protesta. Ni de peticiones. Era una manifestación de alcahuetes adulones. ¡Qué principios! Estaban en el paraíso comunista, y la marcha era para traer “felicidad” al corazón del déspota, oculto en las tinieblas del Olimpo. Toda una trágica y lamentable farsa. Una indigna humillación a la condición humana. Una entrega absoluta de la conciencia por miedo, que contrastaba con la rebeldía de los desfiles del 11 de julio, donde sí se pedían, y se exigían, derechos inalienables del hombre, del ser humano, como ser maravilloso de la Naturaleza.

  Cuando esta demostración de servilismo se exhibía en las calles de La Habana, en otra parte distante del mundo un pueblo luchaba brava y tenazmente por conservar su independencia y soberanía. El agresor es Rusia que asesina a diario a la población civil ucraniana, y es, precisamente el gobierno cubano, para su vergüenza histórica, el primer defensor de esa agresión barbárica. Y en esa manifestación se apoyaba, directamente, tácita y explícitamente, el genocidio contra el pueblo ucraniano.

  Para esos que tan obediente y dócilmente han marchado en el “Día del Trabajador” se les imponen unas preguntas curiosas: ¿qué han ganado? ¿qué conquistas han logrado? ¿dónde están las libertades inherentes a la clase trabajadora a nivel mundial, que garantizan el derecho a huelga, al reclamo de mejor pago, la asociación libre para presentar, sin perjuicio de represalia, mejores condiciones de trabajo? Para qué, y por qué, prestarse a esa farsa si no fueron capaces de pedir nada, porque, en primer lugar, nada les podían dar, y, además, les frenaba el miedo para hacerlo.

  La marcha del domingo, enarbolaba la bandera de “Patria o Muerte”, muy distinta de las manifestaciones del otro domingo, el del 11 de Julio, que flotaba al aire con un grito de esperanza elevado al mundo: “Patria y Vida”. ¡Qué diferencia!

  No sabemos cómo ha quedado el “Movimiento San Isidro” después de las manifestaciones del pasado Julio ante la crudeza de la represión que viene ejerciendo progresivamente la tiranía. Tal vez un tanto debilitada, temporalmente, pero tenemos la certeza de que sus miembros se mantienen firmes en sus principios. Ha sido una tradición cubana de mantenerse en pie de lucha a pesar de las adversidades. Se demostró en la Guerra de Independencia y se está confirmando en la lucha anti comunista, que ya lleva más de 60 años resistiendo el fracaso de un sistema basado en el despotismo, la improvisación y la mentira.

  Y ciertamente, aunque ciertos gobernantes latinoamericanos, como el de México, estiman, erróneamente, que el problema de Cuba es sólo “cosa de los cubanos”, la realidad es que cuando los rusos y los chinos mantienen excesiva influencia y sostienen facilidades de espionaje en la Isla, ya el problema no es sólo de los cubanos, sino que adquiere peligro de relevancia regional, que reclama atención de los países vecinos, especialmente, de Estados Unidos, como cuestión de seguridad nacional.

BALCÓN AL MUNDO

Un borrador de opinión, escrito por el Magistrado de la Corte Suprema, Samuel Alito, se filtró, de manera inexplicable, y fue diseminado por el periódico “Político” de amplia circulación en las redes. El borrador, que se ha declarado legítimo por el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, parece manifestar una inclinación a la derogación de Roe vs Wade que desde 1973 da legitimidad al aborto. El borrador, en estos momentos, es solamente una opinión que será estudiada y debatida por los otros magistrados y que será decidida, no sabemos en qué forma y contexto final, probablemente a final de junio.

No obstante, las características del posible resultado final, las pasiones, en el ámbito nacional, se han desbordado en una profunda polarización.

El clima político, con unas elecciones parciales a cinco meses de distancia, ya tiene un renovado tema de movilización. Los dos partidos políticos estudian las estrategias convenientes a cada uno para el enfrentamiento de noviembre.

Mientras tanto, la Corte Suprema ha ordenado una exhaustiva investigación, para descubrir de dónde salió, y quién propició la filtración a “Político” para su divulgación.

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Los europeos, que siempre se han considerado intelectualmente superiores a los habitantes de los continentes restantes. Crearon, y sufrieron, las dos guerras más devastadoras de los últimos cien años, con un saldo fatal de más de 150 millones de muertes y una enorme destrucción en todo el continente europeo. Sólo la intervención de U.S. los salvó de la aniquilación a manos de las tropas nazis de Hitler, y, más tarde, la ayudaron a su reconstrucción con el Plan Marshall. Y, sin embargo, no han aprendido nada.

Setenta y cinco años después de la Segunda Guerra Mundial, Europa sigue siendo rehén económico y político de Rusia bajo la dependencia del suministro de petróleo y gas.

Los europeos pensaron, ilusoriamente, que, después de la derrota alemana, la paz perenne les había llegado. Tanto así, que hace un par de años, la ex primer ministro, Angela Merkel, y su compañero de viaje, Emmanuel Macron, hablaban de un refortalecimiento europeo al margen de Estados Unidos. Tan seguro se sentían que pensaban que cualquier crisis podrían obviarla sin la asistencia americana. Rusia, después del colapso comunista, sería un vecino pacífico y de buen comportamiento. ¡Qué equivocados!

Hoy Rusia le ha demostrado lo contrario en términos horrendos. Y les ha hecho ver, sin duda, que los tiene en sus manos con el suministro energético. Simplemente los tiene chantajeados.

Pese a lo muy malagradecido que son, la mayoría de ellos, tienen que avenirse a la realidad de que su más leal y poderoso aliado es esta gran nación americana y que, sin su ayuda, estarían en la misma situación que en 1939.

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El gobierno chino, por órdenes directas de Xi Jinping, está invirtiendo billones de dólares en la producción de semiconductores, almacenamiento de granos y petróleo, mientras que ha acelerado el establecimiento de lazos internacionales a su sistema financiero con economías occidentales.

La raíz de estas iniciativas, surgen del temor de ser víctima de bloqueos similares a los que está sufriendo ahora Rusia, en caso de una confrontación con Estados Unidos sobre Taiwán, que, tarde o temprano, aparecerá en el horizonte.

Los chinos están observando atentamente los acontecimientos de Ucrania, y a la actuación de U.S y sus aliados, en cuanto a Rusia.

Vladimir Putin le ha pedido, desesperadamente, a Jinping algunas palabras de apoyo, pero el chino no ha mordido el anzuelo.

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