Dos Hermanos Peloteros, uno con un bate y el otro con un lápiz

Written by Alvaro J. Alvarez

11 de mayo de 2022

Teodoro Miranda (alias Pilo), era un ingeniero ferroviario que había estudiado durante un tiempo en los Estados Unidos. Después de su regreso a Cuba, fue puesto a cargo de pequeñas estaciones de tren en la provincia de Oriente, la más oriental de las antiguas seis provincias del país. El negocio principal eran las operaciones de carga para los ingenios azucareros, donde la mayoría de los centrales en la zona estaban conectados por el ferrocarril.

Teodoro, un hombre alto (6’3”) estaba trabajando en el Central Chaparra, que está situado a 13 km. al Este de Puerto Padre, cuando conoció allí a una joven llamada Isolina Pérez, se enamoraron, se casaron y tuvieron siete hijos.

Allí nació el primer hijo, Fausto, el 4 de julio de 1914, la segunda hija fue Aida, luego nació Teodoro Jr. (Puri), la cuarta fue Irma y el quinto hijo Guillermo, nació el 24 de mayo de 1926 en el pequeño poblado de Velasco (20 km. al S.O. del Chaparra), el sexto hijo fue Raúl, en 1929, la número siete  fue Isolina, como la mamá, pero todos le decían Chicha.

Isolina se dedicaba a las labores del hogar y a cuidar a sus siete hijos.

Ahora vamos a dedicarnos a conocer sobre la vida del primero, Fausto y del quinto, Guillermo, que su madre siempre le llamó Willy.

FAUSTO MIRANDA

Fausto Teodoro Miranda y Pérez pasó sus primeros años en Chaparra, desde pequeño soñaba con ser abogado, pero se vio obligado a dejar los estudios de bachillerato para comenzar a trabajar en el Central por $30, durante la temporada de zafra.

Allí fue estibador, pesador de caña, primeros oficios de un hombre que nunca escatimó esfuerzos para ganarse la vida, en Cuba o en el exilio, y supo desempeñarse también como vendedor ambulante, escribiente de notaría, guardia de prisión, trompetista, manager de orquesta, portero de edificio, mozo de limpieza, crítico de música americana, cronista social y reportero policial.

Aún sin cumplir los 20 años y por un golpe fortuito, Fausto comenzó a escribir en el Diario de Cuba, en Santiago de Cuba. Actuaba como anotador de un juego de béisbol y le llevó sus notas al corresponsal de ese periódico, Emiliano Espinosa, para que las incluyera en un reportaje, pero Espinosa lo instó a que escribira la crónica y la firmara como Fausto Miranda, Especial para Diario de Cuba, y así se publicó al día siguiente. «La noche que llegó el periódico y vi la crónica del Diario de Cuba con mi nombre, no dormí», recordaría Miranda años después.

En 1933 se trasladó a La Habana, donde sobrevivió ejerciendo disímiles oficios antes de instalarse en el periodismo, a inicios de la década de los 40. Su firma comenzó a cobrar notoriedad

mediante la columna «Polvo de Estrellas», que le abrió una virtuosa carrera como cronista en las páginas de los diarios El Crisol, Información, Diario de la Marina y Alerta.

El gran narrador deportivo y miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, Rafael “Felo” Ramírez comentó un día: «Tengo un recuerdo muy especial de Fausto Miranda, porque lo conocí en 1945, el primer día que asistí al estadio de La Tropical en La Habana y desde entonces me abrió sus brazos con absoluta sencillez y nos hicimos amigos».

Felo, posteriormente expresó que Fausto fue «un pilar de la crónica deportiva cubana de todos los tiempos y un conocedor enciclopédico de béisbol».

Cuba era entonces una plaza orgullosa de la mejor crónica deportiva en el hemisferio, con nombres de la talla de Eladio Secades, Jessie Losada y Pedro Galiana. En 1948, Fausto fue nombrado director la Sección Deportiva de Alerta, al frente de la cual permaneció por 11 años. Simultáneamente, figuró como comentarista de la popular emisora radial C.O.C.O.

El gran humorista cubano Guillermo Álvarez Guedes (1927-2013) dijo: “Fausto Miranda es un periodista de extrema versatilidad, tanto en el reportaje costumbrista como en la crónica deportiva”. El costumbrismo, en la

escritura hispánica, es la interpretación de la vida y las costumbres locales.

A Fausto siempre le gustó practicar deportes. Corrió los 100 metros planos, practicó la natación, jugó basquetbol y béisbol, pero confesaba que «era muy malo… muy malo en todo».

El destino lo situó como testigo de

varios acontecimientos históricos en el deporte, desde el espectacular secuestro de Fangio en La Habana en 1958 hasta las memorables peleas de Mohamed Alí o el juego perfecto de Don Larsen frente a los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de 1956.

Fausto estuvo entre los contados

periodistas hispanos que estaba en el Ebbets Field el 15 de abril de 1947 reportando el debut de Jackie Robinson como el primer pelotero negro admitido en las Grandes Ligas.

En la primavera de 1947, Fausto asistió por primera vez a un juego en el Yankee Stadium de Nueva York, sede del equipo que admiraba desde su niñez. Un «flechazo definitivo» que evocaría en su libro de memorias beisboleras Yankees, en Nueva York y en todas partes, publicado en 1997.

Cuando John George Taylor Spink, (1888-1962) editor de The Sporting News desde 1914, visitó Cuba en diciembre de 1951, obtuvo una calurosa acogida por parte de la prensa local. En Alerta, Fausto escribió que a Spink “se le debe dar una gran mano por su ayuda al béisbol cubano”. De hecho, el artículo de Spink proporcionó una gran cantidad de información sobre el deporte en América Latina.

Fausto Miranda formó parte del comité especial de cuatro periodistas deportivos que seleccionó a los mejores jugadores del año de la Liga Cubana de Invierno. Por ejemplo, después de la temporada 1952-53, eligieron a Orestes ”Minnie” Miñoso como Mejor Jugador y a José Miguel ”Mike” Fornieles como Novato del Año.

En enero de 1957, como parte de un homenaje a Miñoso en el Gran Estadio del Cerro, Fausto le entregó al jugador una placa por ganar el concurso de popularidad del periódico Alerta. Alerta fue fundado en 1935 por Pepín Rivero, en 1949 lo compró Ramón Vasconcelos y se editaba en Prado y Teniente Rey hasta septiembre de 1950 que pasó a Carlos III y Oquendo. Desde enero de 1959 fue robado por Fidel Castro para entonces publicar su libelo Revolución.

Fausto era uno de los 8 miembros del Consejo de Redacción de Alerta y el Jefe de las páginas deportivas. Fausto siguió trabajando de reportero deportivo en el Revolución de Carlos Franqui. En septiembre de 1959, Fausto voló a Nueva York para obsequiar a Miñoso (entonces con el Cleveland) con una bandera cubana como parte de los honores organizados por periodistas cubanos en Nueva York. (pero a Miñoso le molestó mucho que la ceremonia tuvo que llevarse a cabo en los vestidores del equipo visitante porque los Yankees no la permitieron en el terreno de juego). Cuando Miñoso publicó sus memorias de 1994 Just Call Yo Minnie, Fausto contribuyó con una página de sus recuerdos.

El 26 de marzo de 1960, el gerente

general de los Orioles de Baltimore, Lee MacPhail (1917-2012) trasladó a Miami la Serie de tres juegos entre los Orioles y los Rojos de Cincinnati que estaba programada para La Habana, por temor a disturbios.

El 25 de julio de 1960 en un juego entre Rochester vs Cubans, se produjo un incidente, cuando soldados del Ejército Rebelde que presenciaban el juego hicieron disparos al aire en saludo a la llegada del 26 de julio. Una bala perdida rozó el casco del coach de tercera base de Rochester, Frank Verdi y eso fue suficiente para terminar aquel juego de pelota, que estaba empatado a cuatro

carreras y había entrado en extrainnings.

Una bella tarde del año 1939, caminando por el Paseo del Prado con su novia Hilda del Pozo, Fausto recordó que cuando estaban frente al Club Americano (Prado #309) le pidió matrimonio.

Agustín “Tinti” Molina (1873-1961) poco antes de morir en 1961, le contó a Fausto Miranda que un domingo en los primeros meses de 1892 se produjo en Key West (Cayo Hueso) un juego de pelota entre el equipo Cuba y otro de americanos. El objetivo era recaudar fondos para la Guerra contra España. Entre los fanáticos estaba José D. Poyo y el apóstol José Martí.

Tinti conectó un jonrón tan grande que la bola cayó en el agua, al finalizar el juego Martí pidió conocer al autor del Macanazo, como él calificaba a los jonrones y Tinti, con apenas 19 años, pudo observar, cuando le estrechó la mano “la mirada firme pero agradable y entusiasta del revolucionario por aquel

triunfo beisbolero de los cubanos que era como un buen presagio de la lucha que pronto iba a comenzar”. 

Luego Tinti Molina se unió a una expedición mambisa. Siendo derecho y alto pudo ser receptor, primera base y manager de varios clubes profesionales.  

En Cuba, además de cubrir las temporadas de béisbol amateur y profesional, Miranda perteneció a la Asesoría de Béisbol Amateur de la Dirección General de Deportes.

Al abandonar la Isla, Fausto era el Presidente de la Asociación de Cronistas Deportivos de Cuba, entidad desmantelada, poco después por Fidel Castro.

Fausto Miranda salió hacia a los EEUU en junio de 1961, para nunca más volver. Su sobrino, Willy Miranda Jr. dijo:

 “Él vino, supuestamente, para informar sobre un combate de boxeo, él estaba seguro que el periódico jamás le daría otro permiso, porque el gobierno sabía que su esposa y sus hijas estaban en Nueva York. Dio su palabra de honor de que regresaría. Años después, le dijo a la familia que era la primera vez que incumplía su palabra”.

Sobre esta decisión Fausto, un día comentó: “No me gustaría volver a un país sin libertad, si hubiera podido regresar, lo que más deseaba ver era…. un cañaveral, no se olviden que yo nací en Central Chaparra”.

FAUSTO MIRANDA EN

EL EXILIO

Al llegar al exilio en Nueva York, donde vivió por 15 años, trabajó de portero antes de reintegrarse a las labores del periodismo como cronista del diario La Prensa. En esa ciudad trabajó además en el Canal 47, Radio X, la Revista Gesto y la Agencia Noticiosa Francesa (AFP).

En 1975 se mudó a Miami, y un año después, el 15 de marzo de 1976,

 fundó las páginas de deportes de El Miami Herald. Entre las credenciales para obtener el empleo presentó fotos suyas con Joe Louis y con los célebres peloteros Stan Musial y Jackie Robinson. En esta ciudad también laboró como comentarista deportivo de WQBA-La Cubanísima.

En abril de 1996, los Marlins de Florida rindieron homenaje a Fausto por su trayectoria y su dedicación al béisbol. El club le regaló a Miranda una bola de cristal en el Joe Robbie Stadium, su esposa Hilda también estaba presente. El presentador fue Tany Pérez, Director de Relaciones Internacionales de los Marlins, nacido en Ciego de Ávila, ex estrella de los Rojos del Cincinnati y miembro del Salón de la Fama del Base Ball desde el 2000.

En octubre de 1992, el Cincinnati contrató a Tany para que fuera su manager en la temporada de 1993. Como venían a jugar contra los recién estrenados Marlins los días 4 y 5 a sugerencia de Fausto Miranda, el Municipio de Ciego de Ávila le ofreció la noche del 3 de mayo de 1993 un homenaje a Tany y a su esposa Pituka en el Restaurante La Hacienda en la calle 7 del NW, que era propiedad del antiguo dirigente sindical exiliado, Miguel Martín.

En 1997, la Federación de Beisbolistas Profesionales Cubanos en el Exilio realizó la tercera fase de elecciones al Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Se incorporó una amplia gama de jugadores,

ejecutivos, locutores y otras figuras notables. Entre ellos se encontraban cuatro escritores, Fausto Miranda era uno de ellos.

En su libro de 1999 The Pride of  Havana: A History of Cuban Baseball, Roberto González Echevarría (Sagua La Grande 1943, investigador de la cultura y literatura latinoamericana, catedrático de la Universidad de Yale y miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias), citó una historia de septiembre de 1960 de Miranda en Revolución sobre cómo la última temporada profesional cubana iba a presentar solo jugadores cubanos. En el prólogo de su historia, González Echevarría se refiere a Fausto como “una mina de información y un amable anfitrión, era un periodista que escribía con vigor, gracia y agilidad. El béisbol, como deporte nacional de Cuba, naturalmente representó gran parte de la producción de Fausto. Sin embargo, también era conocido por su cobertura del boxeo y otros deportes, así como de temas no deportivos. La sabiduría acumulada es la base de su habilidad como escritor”.

Cuando Pedro Montalván, presidente de Comisión de Boxeo de Nicaragua, entregó un pergamino a Alexis Argüello que decía “la mayor gloria del boxeo nicaragüense”. El periodista Fausto Miranda sugirió que sería más apropiado que Nicaragua le devolviera a Argüello la casa, los autos y las cuentas bancarias que el gobierno sandinista le incautó hace cuatro años cuando Alexis huyó del país. Los gritos llenaron la habitación. Alexis lo miró y sonrió.

Ese era Fausto Miranda, un

periodista, a carta cabal.

Cada sábado su popular sección «Usted es viejo, pero viejo de verdad, si recuerda….” Estuvo por muchos años redactando remembranzas de la Cuba Republicana. «Es algo que escribo con absoluta espontaneidad», relataba el cronista. «Es pura nostalgia cubana». Tan popular se hizo esta sección que escribió un libro, con esa frase como título.

El 12 de diciembre de 1992, al cumplirse 50 años de su permanencia en el periodismo, el condado Miami-Dade y las ciudades de Miami, Hialeah, Hialeah Gardens y Sweetwater emitieron proclamas declarando el «Día de Fausto Miranda».

Fausto Miranda, cubrió muchas de las peleas de Chocolate. Además sabía que Sugar Ray Robinson era un gran admirador del Kid y que nunca había visto alguien boxear como Chocolate. Robinson estudió el estilo de Chocolate e incorporó gran parte de sus movimientos y su estilo elegante en el ring. 

En entrevista a Miranda en julio de 2002. El artículo llamaba a Fausto leyenda y memoria viva de una época. Fausto habló de los grandes boxeadores que había visto, como el elegante campeón cubano Kid Chocolate. Llamó a Joe Louis un gigante de la clase de peso pesado y lo vio como superior a Muhammad Ali. Señaló a Joe DiMaggio como de interés primordial para los fanáticos del béisbol. “DiMaggio era de clase, ya no hay gente así en el béisbol”..

En diciembre de 2002, falleció su querida esposa Hilda del Pozo. Ella había estado sufriendo de Alzheimer y Parkinson.

OTRA ANÉCDOTA

En una de las frecuentes visitas de Andrés Pascual a su amigo y colega Fausto, tratando de aliviarle el vacío dejado por el fallecimiento de su esposa Hilda, Miranda le contó esta interesante historia:

El sábado 24 de marzo de 1962, su amigo y vecino en Puerto Padre, Buck Canel pasó a recogerlo en su auto para ir al Madison Square Garden para la pelea televisada de costa a costa por el Campeonato Mundial entre el cubano de Santa Clara, Benny Paret y Emile Griffith de Islas Vírgenes.

Fausto estaba al lado del ring reportando para su periódico y oyó cuando Paret le gritó de nuevo “marica” como lo había llamado anteriormente durante la ceremonia del pesaje.

 Esto molestó mucho a Griffith y éste que había salido como favorito en el round #12 comenzó a castigar duramente a Paret, en una esquina, el cubano recibió 29 golpes seguidos, 18 de ellos en 6 segundos, sin que Paret ofreciera resistencia alguna.

Buck Canel y Fausto gritaban para que se detuviera la carnicería, al fin el árbitro la paró, pero ya era tarde, Benny Paret estaba ya inconsciente y falleció a los 10 días.

En 1984, le implantaron un marcapasos y sobrevivió a un infarto en 1994. Su salud se había deteriorado a causa de problemas cardíacos y respiratorios, que lo llevaron a cuidados intensivos en noviembre de 2005.

El 9 de mayo de 2006, Fausto Miranda falleció de un infarto en su casa de Miami a los 91 años. Le sobrevivieron sus hijas, Isabel y Vilma, sus dos nietas: Isabel Cristina y Marité y dos bisnietos: Daniel y Samantha.

WILLY MIRANDA

El quinto de los hijos de Teodoro e Isolina fue Guillermo, pero desde pequeño le llamaron Willy, nació en el poblado de Velasco el lunes 24 de mayo de 1926. Su padre Pilo, hombre muy severo, no jugaba béisbol pero le gustaba mucho el juego, por lo que el joven Willy comenzó a jugar prácticamente desde que dio sus primeros pasos.

En 1975 bromeó: «Mi padre dice que pasó todo su tiempo enseñándome a fildear y luego se hizo demasiado tarde para convertirme en un bateador».

En una entrevista de radio de la década de 1950, el actor cómico Joe E. Brown (1892-1973) conocido por Bocaza, bromeando con Willy, le preguntó: “¿Tu padre nunca te dio un bate?”.

  Willy aprendió a hacer swing desde ambos lados del plato. A Tom Lasorda le gustaba decir esto: “Willy batea a las tres manos, a la zurda, la derecha y a ninguna”.

En 1934 la familia se mudó para La Habana (Fausto había llegado el año anterior) y sus inicios en el béisbol fue en 1940 con solo 14 años en el Club juvenil del Parque José Martí. En 1941 comenzó a jugar en el Colegio Maristas de La Víbora, donde estaba estudiando bachillerato.

 Entre los años 1942 y 1947 participó en la Liga Nacional Amateur con el Club Teléfonos integrando en 1946 el Equipo Cuba que participó en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Barranquilla, Colombia entre el 8 y el 28 de diciembre de 1946. Era la primera vez que una ciudad sin ser capital de un estado albergaba estos juegos. Cuba (Bronce), el Oro Colombia por forfeit de República Dominicana que ganó Plata.

Willy medía 5’9½” y pesaba 150 libras y también se puede asegurar que como muchos otros jugadores del patio, se pudo haber quitado uno o dos años de edad.

Willy se casó con Amada Suárez el 11 de marzo de 1946 en La Habana. Tuvieron cuatro hijos Guillermo (Willy) Jr., Eduardo, Alejandro y Rosalía.

En 1948 fue firmado por el scout Joe Cambria (1890-1962) para la organización de los Senadores de Washington, pero fue enviado a su equipo Sherman Twins Clase B situado a 105 Km. al Norte de Dallas. Allí había varios cubanos entre ellos los lanzadores Agapito Mayor y Oliverio Ortíz (hermano de Roberto) y el manager ganador del primer lugar ese año José Rodríguez con récord de 94 victorias y 51 derrotas durante la temporada de 1948.

Willy jugó 144 juegos (todos menos 1) fue 512 al bate, bateó 110 sencillos, 18 dobles y 6 triples, terminando con promedio ofensivo de 262. Willy prefería tener en su espalda el #7 porque ellos fueron siete hermanos. Eso demostraba el amor a su familia.

En la Liga Profesional Cubana debutó con el conjunto azul, Alacranes de Almendares en 1948-49 que fueron Campeones. El torpedero era Avelino Cañizares, por eso Willy jugó poco de 41-9 para un Ave de .220, pero logró ser nominado como el Novato del Año. Recordemos que en ese equipo estuvieron Don Newcombe, Chuck Connors (luego actor de películas) y el MVP fue Monte Irvin, miembro del Salón de la Fama del Base Ball en Cooperstown, gran amigo de Willy Mays y fue quien lo embulló a jugar con Almendares en 1950-51. El manager doblemente ganador fue Fermín Guerra.

Fueron a la I Serie del Caribe que se llevó a cabo del 20 al 25 de febrero de 1949, en el Estadio del Cerro (inaugurado en octubre 1946). Almendares ganó los 6 juegos, donde anotaron 50 carreras y batearon 64 hits. En esos seis juegos Venezuela, Panamá y Puerto Rico anotaron solamente 15 carreras y batearon 47 hits, contra los azules del Almendares. Algo interesante que Agapito Mayor que había jugado meses antes con Willy en Sherman, ganó 3 juegos de esos 6.

Willy solamente fue una vez al bate en esta I Serie del Caribe.

De regreso a EE.UU. en 1949, Willy se mudó al equipo Chattanooga Lookouts (Clase AA), con sede en esta ciudad de Tennessee. Allí compartió con los hermanos Andrés y Ángel Fleitas y en ese año fue que Willy compró el guante que llamó «Old Faithful», un modelo grande y pesado de Bob Dillinger. 

Bob Maisel en Baseball Digest describió al «mejor amigo» de Willy después de la temporada de

 1957: «Es tan rígido como un tablero e incluso sus compañeros de equipo no pueden entender cómo Willy puede atrapar una pelota, y mucho menos realizar las jugadas milagrosas que son una fuente constante de asombro de los fanáticos de los Orioles”. Willy estaba constantemente reparando la vieja pieza de cuero. Maisel describió la variedad de parches y las cirugías que mantuvieron el guante en acción.

En 1975, el escritor del Baltimore Sun, John Steadman (1927-2001) reveló el secreto de la rigidez del guante Old Faithful de Willy, dentro de los dedos había depresores de lengua de madera y calcetines cortados. Eso era para mantener su mano fuera del guante tanto como fuera posible (solo su pulgar y su meñique entraban por completo). Muchos jugadores lo sabían, pero no los árbitros.

Si sumamos las estadísticas de los tres años (1949-1951) que Willy jugó con los Chattanooga Lookouts, fueron 372 juegos, con 1,352 veces al bate, conectó 278 sencillos, 38 dobles, 12 triples y 1 jonrón. Su average fue de .243.

Llegó al fin el día, el domingo 6 de mayo de 1951, Willy fue el cubano #52 en jugar en Grandes Ligas y lo logró (con el # 16 en su espalda) para los Senadores de Washingon, pero en forma extraña, jugando primera base en sustitición del titular, Mickey Vernon que se había lesionado el tobillo. Allí fue compañero de equipo de los cubanos Sandalio Consuegra, Conrado Marrero, Julio Moreno, Frank Campos y Fermín Guerra.

Willy en esa temporada jugó en 7 juegos, con 9 veces al bate, bateó 4 hits, con 2 carreras anotadas para .444 de

average. El 24 de octubre de 1951 fue cambiado a los Medias Blancas de Chicago por Floyd Baker. Empezó la temporada de 1952 jugando (con el #49 en su espalda) para los Medias Blancas, pero fue cambiado el 15 de junio de 1952 a los Browns (Carmelitas) de San Luis en cambio múltiple, mientras regresaba el día 28 a Chicago. El 16 de octubre de 1952 lo volvieron a enviar a San Luis junto a Hank Edwards por Tom Byrne y Joe DeMaestri. Aquí jugó con el #34 en su uniforme.

En su primer año con los Yankees, apareció en 48 juegos, 58 veces al bate, 12 carreras anotadas, 12 sencillos y un jonrón (el 24 de junio y fue el primer torpedero cubano en batear un cuadrangular en Grandes Ligas), empujó 5 carreras y 5 Bases x Bolas, para un average .224.

Los Yankees fueron a la Serie Mundial y le ganaron a los Dodgers de Brooklyn en seis juegos pero aunque Willy no apareció en alguno de los seis juegos, se ganó un Anillo de Campeón.

En 1954 siguió con los Yankees jugando en 92 encuentros, con 116 veces al bate, conectó 22 sencillos, 4 dobles, 2 triples y 1 jonrón, empujó 12 y recibió 10 boletos gratis, para un .250.

El 17 de noviembre de 1954 en una transacción gigantesca que involucró 14 peloteros, fue cambiado al Baltimore, siendo el primer cubano en vestir el uniforme de los Orioles.

Las estadísticas de Willy en esta temporada de 1955 fueron las mejores de sus nueve años en la Gran Carpa. Al fin pudo de nuevo volver a lucir su número preferido desde niño el #7 que lo usó hasta su final en 1959.

En sus cinco años con Baltimore participó en 583 juegos, con 1,564 veces al bate, anotó 132, 286 sencillos, 42 dobles, 10 triples, 4 cuadrangulares, empujó 107 carreras y un average de .219. Su último juego con los Orioles fue el 7 de septiembre de 1959, con apenas 33 años.

El 19 de octubre del mismo año lo mandaron junto a Bill Lajoie y $ 50,000 a los Dodgers de Los Angeles aunque no hay estadísticas con ellos.

Es de los pocos que se dieron el lujo de jugar por la brillantez de su guante.

En 1953-54 tuvo el récord de toques de sacrificio en una temporada con 17. En 1958-59, el último invierno completo de Willy Miranda con Almendares, fue un All-Star de la Liga por última vez. También ganó su último campeonato cubano y apareció en una Serie del Caribe más ese febrero. En Caracas, Willy bateó .316 (6 de 19, incluido un triple) cuando los Alacranes ganaron el torneo, ganando cinco de seis juegos.

Willy fue el único pelotero de Grandes Ligas que no jugó en la Liga Cubana en 1960-61 cuando jugaron solamente cubanos, ningún americano, por obra y gracia del Dictador en Jefe.

Cuando abandonó la Isla lo hizo en un avión de PanAm, con nombre falso y ayudado por amigos.

SU RETIRO

Aunque recibió varias ofertas para entrenar, incluido uno de los Mets de Nueva York en su primera temporada de 1962, Willy se retiró a Baltimore, donde hizo su hogar. Primeramente fue representante de ventas y servicio para la compañía DixieSaw. Luego vendedor de autos y oficial de seguridad del Centro de Convenciones de Baltimore hasta su retiro en el año 1994. Willy Jr. recordó: «Una de las cosas que lo lastimaron fue que los Orioles nunca le dieron la oportunidad de permanecer en su organización”.

Willy y Amada se divorciaron en 1966. En 1967, se casó con Agnes María Caruso. Tuvieron un hijo, Marco Antonio.

Aceptó ser manager en 1968 en México, pero terminó último con los Sultanes de Monterrey (58-82). También lo hizo en 1979 en la Inter American League en Panamá, clase AAA, sin lograr buen resultado (15-36).

Elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1979.

Nunca olvidó a su familia y amigos que dejó en Cuba y en 1980, navegó desde Florida a Mariel. Ocultó su identidad con barba y anteojos oscuros para no ser reconocido, porque había salido ilegal en PanAm. Metió a 22 personas en un bote que solo tenía capacidad para 19. Por la noche, cuando estaban en medio del Estrecho de Florida, el bote empezó a hundirse y gracias a la llegada de un Guardacostas, salvaron sus vidas.

Willy en 1995, en casa de su hermano Fausto, le dijo a Andrés Pascual:  “Viajo a Cuba la semana próxima, no me siento bien y quiero ver la tumba de mis padres”. Cuando regresó, se encontraron en el terreno Bucky Dent de Hialeah y le dijo, llorando: “Estuve en el edificio CRIP, donde yo vivía, al igual que otros muchos jugadores, detrás del leftfield del Estadio del Cerro, llegué hasta mi apartamento, toqué en la puerta y me abrió un negro grande como de 6’2, me dijo: “coño tú eres Willy, te lo estoy cuidando, no, le contesté, es suyo, que no se lo quite nadie y me tuve que quedar a comer con el individuo.

Falleció en Baltimore el 7 de septiembre de 1996 de enfisema pulmonar, causado por el humo que inhaló cuando rescató de un incendio a cuatro personas. Por esta acción el Departamento de Bomberos de Baltimore le otorgó el premio de Civil Distinguido.

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