Arraigo e identidad, el encaje de afroeuropeos en la multiculturalidad belga

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1 de septiembre de 2021

Bruselas (Bélgica), 31 ago (EFE).- (Imagen: Leo Rodríguez) Con casi medio millón de personas de origen africano, Bélgica es uno de los países de Europa que cuenta con más afroeuropeos entre su población, muchos de los cuales tratan de afianzar una identidad propia y promover un arraigo con sus orígenes en un lugar donde la multiculturalidad está a la orden del día.

Con casi medio millón de personas de origen africano, Bélgica es uno de los países de Europa con más afroeuropeos entre su población.
 
 
muchos de los cuales tratan de afianzar una identidad propia y promover un arraigo con sus orígenes en un lugar donde la multiculturalidad está a la orden del día.
 
Esa es la ardua tarea que lleva a cabo la asociación Change Asbl, que coordina Dido Lakama en Bruselas
 
tratamos de enseñarles su historia y sus costumbres y también a reequilibrar su doble cultura porque son ante todo belgas.
 
Con el objetivo de promover las «extraordinarias contribuciones de la diáspora africana en todo el mundo, este martes se celebra el Día de los Afrodescendientes. Un día con el que según Naciones Unidas, se busca eliminar todas las formas de discriminación contra ellos.
 
 
 
 
 
 
pero que tienen un origen africano, explica a Efe Dido Lakama, coordinador de la organización.
Este martes se conmemora por primera vez el Día de los Afrodescendientes, según Naciones Unidas, para promover las «extraordinarias contribuciones de la diáspora africana en todo el mundo» y eliminar todas las formas de discriminación contra ellos.
La fecha, fijada el pasado año, se eligió al calor de las protestas antirracistas por la muerte del afroamericano George Floyd que desencadenó una oleada de protestas e indignación que hizo sentir en todo el continente europeo; en Bélgica el coordinador de las movilizaciones fue Change Asbl.
«Ser negro en Bélgica también es una dificultad», reconoce Lakama, por lo que ese fue el mensaje que trataron trasladar a la sociedad y a las instituciones belgas en el verano de 2020.
Pero las personas de origen africano -que suponen el 1,5 % de la población europea, un número que no ha parado de crecer con los años- no solo han de enfrentarse al racismo endémico de la sociedad, en ocasiones también a la conformación de su propia identidad, cuyas raíces se dividen entre los orígenes de sus ancestros y el país o ciudad en la que nacieron.
«Hay personas que han renunciado a su lado africano, que intentan ser reconocidas como belgas y piensan que la parte africana debe dejarse completamente de lado, mientras que otros hacen todo lo contrario, que no encajan aquí y se les dice que son africanos», detalla Lakarma quien advierte de que ello puede acarrear problemas de identidad e integración.
No es el caso de Noah Endambela, quien nació y se crio en tierras belgas, pero cuya familia procede de la República Democrática del Congo, al que le une un profundo arraigo.
«Cuando fui al Congo, me sentí más cómodo, más abierto (.) cuando vuelvo a mi país, me siento como en casa», confiesa este trabajador de la asociación quien apunta, esbozando una tímida sonrisa, que en la nación de sus ancestos están «un poco más locos que aquí».
UN VIAJE A ÁFRICA EN EL CORAZÓN DE EUROPA
A las puertas del barrio europeo se erige y extiende el distrito africano más importante de la ciudad, Matongé, de población mayoritariamente congoleña.
Tiendas, supermercados, bares, peluquerías. cada local dispuesto en sus calles -que casi son capaces de hacer olvidar a quien deambule por allí que el Parlamento Europeo se encuentra a escasos 15 minutos- está especializada en servicios y productos africanos.
Hace unos meses Mamy Kadiatou, residente en un barrio aledaño a Matongé, huyó de su país hacia Bélgica para proteger a su hija de la mutilación femenina. Pese a que miles de kilómetros le separan de su tierra natal, no duda en que tratará de transmitirle a su hija la cultura de Guinea a la vez que se adapta a la sociedad belga.
«Voy a enseñarle poco a poco, yo hablo nuestra lengua materna. Intento enseñarle que al mismo tiempo, como nosotras vivimos aquí, ella también tiene que adaptarse», sostiene.
Dentro de una peluquería cercana, Nika remata las trenzas que le está elaborando a una joven cliente. La concentración necesaria para enredar el pelo con las extensiones no le impide contar a Efe su historia vital mientras termina la faena.
«Nací en el Congo, precisamente en Kinsasa. Llegué a Bélgica cuando tenía 12 años y luego empecé la escuela de peluquería», relata esta mujer que se mudó después de que toda su familia se trasladara a Bélgica.
Ahora, asentada en Matongé donde reconoce sentirse como en casa, Nika es de esas personas cuya identidad se divide casi entre esos dos mundos que son África central y Europa occidental, aunque es su nación de origen la que más puntos suma en su escala personal.
«Porque uno no debe olvidar sus orígenes, aunque esté en Bélgica. Primero me siento congoleña antes de sentirme belga, aunque me siento un poco de ambos», apuntilla a la vez que finiquita la trenza. 
 
INCLUYE RECURSOS DE MIEMBROS DE LA COMUNIDAD AFROEUROPEA EN BRUSELAS Y TOTALES DE DIDO LAKAMA, COORDINADOR DE LA ORGANIZACIÓN CHANGE ASBL, DE NOAH ENDAMBELA, NACIDA CRIADA EN TIERRAS BELGAS, PERO CUYA FAMILIA PROCEDE DE LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, DE MAMY KADIATOU, RESIDENTE EN UN BARRIO ALEDAÑO A MATONGÉ, Y DE NIKA, PELUQUERA NACIDA EN EL CONGO.
 
TRADUCCIÓN:
 
LAKAMA:
 
1. «El papel de Charge es realmente crear cohesión social, sobre todo dar un lugar, explicar a los jóvenes que han nacido aquí pero que tienen orígenes africanos en relación a sus padres, que tienen un lugar en Europa, que son europeos, que son belgas. Así que tratamos de enseñarles su historia y sus costumbres y también a reequilibrar su doble cultura porque son ante todo belgas. Conocen Bélgica a través de la escuela, de la educación, pero no suelen tener la transmisión de su lado africano. Como resultado, a veces esto crea un problema de identidad y se buscan a sí mismos.
 
El papel de la asociación es precisamente compensar esta falta de educación en relación con una parte de su identidad. Hemos visto que si una persona no está equilibrada en relación a su identidad, puede crear otros problemas a nivel de su personalidad y de su integración. Así que tiene que ser equilibrado y en tanto que afroeuropeo debe asumir su lado europeo occidental pero también conocer su pasado, las costumbres y la cultura de sus padres. Este es el papel que tiene la asociación change pero también luchamos contra la discriminación y el racismo».
 
2. «En la comunidad afrodescendiente hemos visto que hay tres grupos de personas: Los que han renunciado a su lado africano para así tener más posibilidades de integrarse en la sociedad, de ser reconocido en tanto que belga y encontrar su lugar. Piensan que la parte africana debe dejarse completamente de lado. Sólo hablan las lenguas del país de adopción, francés, inglés, neerlandés e incluso comen y viven como los occidentales. El segundo grupo hacen lo contrario.No encuentran su lugar aquí en tanto que europeos, sufren discriminación y racismo y hay todo un trabajo por hacer para que encuentren su lugar. Ellos se quedan en sus barrios y se relacionan con la gente de su comunidad. No evolucionan en la integración de su país de adopción. Hablan su lengua y comen y beben como se hace en África. Intentan reproducir un poco lo que conocen para sentirse seguros, para sentirse ellos mismos. Luego está el último grupo, los que tienen un país a la izquierda y otro a la derecha y que asumen plenamente el hecho de que son afroeuropeos. Tienen un lado europeo y otro africano. Sus padres son de origen africano y han nacido o se han criado aquí. Asumen muy bien que su país de adopción está aquí. Son belgas y son europeos y están muy bien integrados en la sociedad. Trabajan, estudian y hablan los idiomas de aquí y de allá».
 
ENDAMBELA:
 
3. «Yo nací aquí pero cuando vuelvo a mi país me siento como en casa. No nací allí pero aún así me siento como en casa, ya sea con mi familia o con los ciudadanos de la ciudad me siento como en casa».
 
KADIATOU:
 
4. «Sí por supuesto, le enseño poco a poco, le hablo nuestra lengua materna y le enseño nuestra cultura. Intento enseñarle al mismo tiempo que se va adaptando aquí. Va aprendiendo las dos culturas y lo lleva bien».
 
NIKA:
 
5. «No, no nací aquí, nací en el Congo, en Kinshasa. Llegué a Bélgica cuando tenía 12 años.  Más tarde empecé la escuela de peluquería hasta que obtuve mi diploma aquí en Bélgica». 
 
6. «Me siento ante todo congoleña, uno no debe olvidar sus orígenes, aunque esté en Bélgica. Primero me siento congoleña antes de sentirme belga. Un poco de ambos pero primero congoleña».

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